‘SHERPAS’: Mucho más que un libro

‘Tercera edición de SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ en menos de un año.

Muchas gracias y enhorabuena a tod@s, porque juntos hemos costeado la limpieza de una tonelada de basura del Everest y ayudado directamente a la comunidad sherpa. Y lo seguimos haciendo.

¡Sigamos juntos en la civilización!

Si quieres saber más sobre nuestro libro SHERPAS, haz clic aquí.

¿Quién es el monstruo? El ‘true crime’ en la encrucijada

Una gran historia ya no se mide sólo por el número de muertes, sino por si los temas que aborda logran conectar y generar una reflexión duradera en el espectador.

Era el verano de 2009 cuando estaba en Los Angeles y llegué al tristemente célebre barrio de Skid Row de casualidad. Me había despistado tras visitar la agradable Olvera Street, arteria principal del barrio mexicano sobre el que se construyó la ciudad. Las calles de Skid Row reúnen a unas 5.000 personas sin hogar que malviven en tiendas de campaña instaladas en las aceras a lo largo y ancho de sus 67 manzanas. Un territorio inmenso de pobreza extrema que incluso puede verse en Google Maps

Hablo de Skid Row porque el documental Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil (Netflix) lo ha vuelto a poner en el mapa. Lo ha hecho desde una interesante perspectiva de denuncia social y, desde mi punto de vista, eso lo mejor de toda la serie, cuyo argumento se centra en aclarar la misteriosa muerte de una joven en el hotel. Desde que Netflix la estrenó, el 10 de febrero de 2021, las consultas sobre Skid Row en Google se han disparado. Y las visitas de curiosos y youtubers del misterio al lugar, también. Es el efecto Netflix.

Las búsquedas de “Skid Row” en España se han disparado en febrero de 2021 coincidiendo con el estreno de la serie ‘Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil’. (Fuente: Google)

Nuevos enfoques y narrativas

Se necesitan nuevos enfoques para historias antiguas. Tal y como consigue esa serie documental, poner el foco en problemas actuales es la clave principal para que siga sobreviviendo el género del true crime, que previsiblemente pasará a llamarse simplemente docuserie. Ya no termina de funcionar el regresar una y otra vez a las viejas y grandes historias de asesinos en serie que la sociedad -o Wikipedia- ya conocen y sobre las que cuesta seguir generando algún tipo de misterio.

Si el género vuelve constantemente a canteras del pasado es porque, afortunadamente, los serial killers prácticamente ya no existen. Los avances tecnológicos actuales impiden que alguien pueda matar durante meses a decenas de personas sin ser capturado, como seguía ocurriendo en los años ochenta, cuando aún no existía ni las pruebas de ADN. Por eso el true crime dejará de llamarse así para comenzar a orbitar no sobre la muerte en sí, sino sobre contextos más actuales. Porque una gran historia no se mide por el número de muertes, sino por si los temas que trata conectan y generan una reflexión del espectador.

Las mismas viejas historias cansan si no se crea un nuevo interés que las convierta en atractivas. Y el nuevo interés sólo puede ser de dos tipos: debido a nuevos datos en la investigación o a la presentación de un nuevo enfoque. Si no es posible lo primero, cambiar el punto de vista del documental para darle una visión útil es fundamental para interesar al espectador.

Lo explica muy bien Paula Vázquez en La Nación cuando afirma que “es quizás cuando se sale del corsé del asesino como anomalía o excepción, cuando puede enraizarlo en la sociedad que lo engendra, en el tiempo del que emerge. La clave tal vez esté en potenciar lo testimonial a partir de aquello que perdura más allá del efectismo de exhibir la maldad o la violencia como espectáculo“.

Confusión entre ficción y realidad: ‘Krugerizar’ a los criminales

¿Cómo hablar de grandes criminales sin parecer morboso? Haciendo que se parezca a una película en la que el Bien siempre derrota al Mal.

El true crime ha ido virando su estructura interna hacia los géneros de ficción. Aunque emplee imágenes de archivo reales, el género tiende a parecerse más a una película que a un documental que relata hechos reales: Hay unos personajes bien delimitados -los buenos y los malos-, un misterio por resolver, una carrera a contrarreloj, una trama llena de obstáculos y un clímax final que busca sorprender y generar emociones en el espectador como el horror, la indignación, la victoria de atrapar al criminal o la rara sensación que siempre deja un final abierto.

Debemos tener cuidado con los límites del entretenimiento: Freddy Krueger era un personaje de ficción y la joven fallecida en el Hotel Cecil fue una realidad.

Estamos en la era de la emoción y, por ello, el true crime se viste hoy de una experiencia escalofriante que vivir acomodados en el sofá el domingo por la noche como cuando veíamos Pesadilla en Elm Street. Pero debemos tener cuidado con los límites del entretenimiento: Freddy Krueger era un personaje de ficción y la joven fallecida en el Hotel Cecil fue una realidad.

Advirte también sobre ello Scott Bonn, autor de Why we love serial killers, quien en una entrevista afirmó que “la identidad socialmente construida de los asesinos en serie no distingue entre los depredadores de la vida real como Ed Kemper y Jeffrey Dahmer de los ficticios como Hannibal Lecter o John Dor en la película Seven“. Es decir, que los modos de la ficción pueden estar contagiando la realidad hasta que en ocasiones podemos llegar a olvidar “los horrores reales que sufrieron las víctimas y sus seres queridos”.

Problemas de relato y storytelling

Actualmente se presentan problemas para ahondar en las causas que crearon a los peores criminales de nuestra Historia reciente. En los 80 y 90, los documentales sobre crímenes no tenían mucha trama ni misterio, y no tenían la actual estructura de planteamiento, nudo y desenlace, que se reservaba para los guionistas de Hollywood.

En aquellos viejos documentales, la psicología sobrevolaba la definición del criminal y centraba su intención desde el primer momento: tal persona ha cometido tantos asesinatos en tantos años en tal lugar y vamos a intentar averiguar por qué y cómo podríamos evitarlo. A partir de ahí, se centraban en la mente del criminal y era habitual contar con psiquiatras forenses que trataban de entender por qué tal serial killer hizo esto o aquello, analizando su infancia y adolescencia para dar con las primeras señales de alarma que compartir con el espectador para intentar evitar que la historia volviera a repetirse.

Pero esto ya no es posible. Hoy día sería tremendamente injusto decir, como se decía en los 80, que tal persona se convirtió en criminal porque tenía tal enfermedad o trastorno mental, o porque sufrió abusos sexuales de pequeño, o porque vivió en un entorno marginal y de extrema pobreza porque, con toda razón, las personas que han sufrido estas circunstancias dirán que es posible llevar una vida normal y que generar esos estigmas sociales es perjudicial e irresponsable. Y es verdad.

Tenemos la solución ante nuestros propios ojos para dejar de repetir fórmulas agotadas, y es la de poner el foco en actuales desigualdades o en problemas sociales arraigados.

Esto explica por qué ahondar en las causas como se hacía tiempo atrás es algo que no se aborda demasiado en las actuales docuseries de moda. Resulta más fácil y seguro presentar al criminal como un personaje de ficción plano, sin demasiadas aristas y sin buena suerte en el pasado que simplemente ha tomado la decisión de ser malvado y por ello será castigado. Como una suerte de Joker.

Tenemos la solución ante nuestros propios ojos para dejar de repetir fórmulas agotadas, y es la de poner el foco en actuales desigualdades o en problemas sociales arraigados. Así ocurre en Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil, donde el foco está no sólo en una muerte extraña (sic) sino en que siga existiendo actualmente algo tan desolador como Skid Row, que se ha traducido en un creciente interés por el barrio que se detecta claramente en Google y que está haciendo que volvamos a hablar de ese problema. Ese enfoque explica, también, éxitos como el de la serie sobre La Veneno.

Sólo quedan dos caminos posibles: Seguir desempolvando a viejos serial killers y convertirlos en freddykruegers que amenicen nuestras noches de verano o intentar algo más. Quien es capaz de retomar una vieja historia para impulsar un cambio social en el presente con el objetivo de terminar con viejos estigmas, mejorar la vida de un colectivo marginado o corregir una desigualdad es quien enseña el camino para acabar con otra clase de monstruos.


Crédito imagen principal: “Skid Row, Los Angeles” by lavocado@sbcglobal.net is licensed under CC BY 2.0

G-Dragon: las claves creativas de la mirada más astuta del k-pop

La gran estrella del k-pop brilla en los escenarios gracias a una creatividad hiperactiva, y a que fuera de ellos cuenta con un formidable equipo de marketing del floreciente panorama sociocultural coreano e internacional.

Si alguien por aquí piensa que no hay nadie en el mundo con más flow que Kayne West, Bad Bunny o C.Tangana, debería echarle un ojo a la supernova del k-pop G-Dragon.

Absoluto icono coreano, Kwon Ji-Yong (Seúl, Corea del Sur, 1988), más conocido como G-Dragon, es un cantante, compositor, rapero, productor, bailarín, empresario, modelo, diseñador de moda y opus magnum de la industria del k-pop, de la que ya hemos hablado por aquí anteriormente.

A su talento se suma la brillante estrategia diseñada por su compañía de entretenimiento, la gigantesca fábrica de idols coreana YG Entertainment, a la que se suma la exuberante creatividad del artista, coleccionista de arte contemporáneo y partícipe del floreciente panorama sociocultural de su país. Y a ese cóctel perfecto se suma -además- haber sabido encajar el particular código asiático en clave internacional, logrando nuevos éxitos en Occidente que hoy se traducen en colaboraciones con Chanel o Nike.

Para entender su dimensión es necesario hacer un breve apunte biográfico. A los 12 años comenzó a entrenar en la importantísima compañía de entretenimiento coreana YG Entertainment, y debutó con la boyband BIGBANG en 2006, donde ya comenzó a mostrar una actitud carismática ante las cámaras.

Su mirada desafiante y aún más afilada por el khol negro se convirtió en su principal seña de identidad, hasta el punto de que hoy se le reconoce fácilmente sólo por los ojos, aunque su pelo cambie de color y forma decenas de veces. El poder de la imagen de G-Dragon está en su mirada y YG Entertainment lo sabe y por eso su mirada protagoniza su book oficial:

Desde su debut en BIGBANG, su carrera ha sido un ascenso que parece no tener fin. Aparte de contar con innumerables reconocimientos a su carrera musical -como en los Mnet Asian Music Awards o los Seoul Music Awards-, Forbes declaró a G-Dragon en 2016 la persona más influyente de menos de 30 años en el entretenimiento y los deportes de -ojo- toda Asia. A día de hoy, por poner algunos ejemplos, es embajador de Chanel y portada recurrente de Vogue , Elle y Vanity Fair. ¿No es curioso que suela aparecer en estilismos femenino? Sí y no, porque defiende el género no binario.

Gangsta, andrógino y con un punto infantil, G-Dragon es un referente de moda y tendencias para millones de jóvenes no sólo asiáticos, sino de todo el mundo. Muchos de los factores de su éxito aparecen en esta ya famosa actuación en los Mnet Asian Music Awards de un lejano 2014, junto a su compañero Taeyang, logrando enloquecer a la audiencia gracias a una coreografía centrada en sacudir especialmente los estribillos, una actitud poderosa, un escenario grandioso y una realización que encumbra a los artistas. Un espectáculo total, que es lo que se busca en una gala de premios musicales.

Pero hay que recordar que la coreografía que interpretan ha sido creada para esas canciones, por lo que cada vez que las interpretan -en el escenario, ocasión y año que sea- la repiten al detalle sin cambiar ni un paso. En el k-pop no hay margen para la improvisación, pero el resultado final funciona porque genera una sensación de naturalidad y frescura.

Y es aquí cuando entramos en la magia behind the scenes. Absolutamente todo el marketing que rodea a G-Dragon -su propia marca personal, el de sus empresas, sus álbumes o sus colaboraciones- es algo formidable. Podemos empezar por…

Naming

Kwon Ji-Yong toma si nombre real “Ji”, que suena como la letra “G” en inglés, a la que une “Yong”, que significa “dragón” en coreano. Y si unimos esas dos iniciales “GD” y se las damos a unos brillantes creativos -por ejemplo, a FOM Studio, que trabajan, también, con Yamaha-, obtenemos el símbolo del pacifismo hippie sin una de las tres patas. ¿Y cómo se llama la marca de ropa y complementos de G-Dragon? PeaceMinusOne.

El símbolo hippie de ‘paz y amor’

Marca y branding

La marca PeaceMinusOne nació en 2016 de la mano de G-Dragon y su estilista Gee Eun -una destacada voz joven de Corea del Sur a la que se atribuye estar moldeando “el paisaje cultural” de su país-, con la idea de visualizar “un mundo en paz que se une (Uno) con un mundo de carencias (Menos) como un cruce entre lo real y lo ideal”. Las colaboraciones con las personas adecuadas para conseguir el objetivo que se persigue es clave.

Hay un tema muy importante para entender el éxito de G-Dragon: Algunas estrellas del k-pop son coleccionistas de arte y mecenas, por lo que sus referencias artísticas y culturales se notan en sus creaciones, que beben de las vanguardias del siglo XX y el arte contemporáneo. Por ejemplo, en el caso de D-Dragon, la adquisición de la famosa obra Millionaire Nurse de Richard Prince por más de 3,3 millones de dólares –entre muchas otras obras-, le ha impulsado a incorporarla como referencia en su álbum Kwon Ji Yong. El arte contemporáneo como referencia, como complemento a su identidad visual, y como escenario de su vida, ya que su casa -que suele mostrar en Instagram- es una obra de arte del diseño y extensión de su personalidad multicolor. Creadores que beben del arte. Clave.

Sigamos en la escalada creativa. ¿Cuál es el símbolo de PeaceMinusOne y elemento más característico? Una margarita, símbolo de pureza e inocencia, y también flor icónica de los hippies. Pero la suya está incompleta, le falta un pétalo (Peace Minus One, brillante), lo que denota movimiento, búsqueda, tensión, y también recuerda al logo de la marca.

Colaboraciones con marcas

G-Dragon colabora con las más grandes marcas internacionales del mundo moda, y prueba de ello es la salida al mercado de unas zapatillas Nike creadas junto a su PeaceMinusOne -antes también lo hizo con Converse-, que han logrado reproducir el estilo multicolor y grafitero del artista. Pero ojo al mensaje de puesta en escena: G-Dragon aparece en un taller ante un lienzo y pintura. El mensaje es: no sólo soy un cantante, soy un creador.

Creador de tendencias

Sus apariciones públicas crean muchísima expectación y suelen ser un espectáculo (de espectáculo los surcoreanos saben una barbaridad y, quien quiera investigar, que se mire una gala de los premios Mnet Asian Music Awards). Es por ello que G-Dragon ha sido bautizado también como el rey de la moda de aeropuerto. Le gustan las prendas de mujer de Chanel -las icónicas chaquetas de tweed– y sabe perfectamente lo que los medios esperan de él, y se lo da, consciente de la importancia de la publicidad gratuita y la notoriedad. Volvamos a la importancia de la mirada de G-Dragon en su marca y miremos este vídeo ¿cómo reacciona su alrededor?

Hay un proverbio coreano que dice que “desde el arroyo -desde lo humilde- un dragón se alza“. Quizá para terminar, un desfile valga más que mil palabras. Lo malo es que, después de verlo, todo en la vida ya comienza a ir hacia abajo.

Crédito imagen principal: Book oficial de G-Dragon. Imagen de YG Entertainment

‘Deepfake’: ¿Lo que vemos y oímos es siempre lo que parece?

Channel 4 ha contratado al oscarizado estudio de efectos visuales Framestore para recrear a una inaudita Isabel II con tecnología ‘deepfake’ que baila encima de las mesas y charla sobre los temas más mundanos desde palacio.

La imagen de la longeva soberana se ha logrado a través de inteligencia artificial para advertir sobre la tecnología avanzada, que está permitiendo la aparición y difusión de millones de informaciones erróneas, falsas y maliciosas en la era digital.

El vídeo de Framestore vuelve a poner sobre la mesa muchas cuestiones sobre la desinformación visual y otras que van más allá, como la que apunta la actriz Debra Stephenson, que ha colaborado en dar vida a esta deepfake queen: “es alucinante pero es terrorífico cómo esto podría ser usado en otros contextos”.

Ian Katz, director de programas de Channel 4 ha afirmado que “la tecnología deepfake es la terrorífica nueva frontera en la batalla entre desinformación y verdad”.

Channel 4 ha subido el vídeo a YouTube con el mensaje: “Un mensaje navideño diferente, para un año diferente“.

Crédito imagen principal: Channel 4.

El Himalaya a corazón abierto

Viajó sola tras superar un cáncer y 15 años después desafió el mal de altura. A 5.300 metros, Xiana, catalana de madre gallega, conoció al sherpa Lakpa y reescribió su vida. Lo más difícil no es llegar a la cima, advierten, sino volver. Así se enamoraron dos culturas.

Al bajar del Himalaya la vida «es mucho más fácil que antes de subir», asegura Xiana Siccardi, periodista catalana de madre gallega, que un día paró para hacerse una pregunta: «Tanta prisa por ir de aquí allá, ¿y dónde me quedé yo?». En el 2017, Xiana salió a buscarse. 

Lee el artículo íntegro de La Voz de Galicia haciendo clic aquí.

“El Himalaya tiene un magnetismo sobrecogedor”

Entrevista en El Mundo a Xiana Siccardi y Lakpa Nuru, autores de ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’

Esta semana el diario El Mundo ha publicado un extenso reportaje sobre ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ (haz clic sobre la imagen para ampliar).

También puedes leer la versión online del reportaje haciendo clic aquí.

Y si quieres saber más sobre ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ hazlo aquí.

‘SHERPAS’ y Ediciones del Viento impulsan la retirada de una tonelada de basura del Everest

Lo harán en colaboración con el Sagarmatha Pollution Control Committee, que gestiona residuos en la zona más alta del mundo.

El libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ y la editorial Ediciones del Viento colaborarán en las labores de limpieza de la región del Everest junto con el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), el organismo gubernamental de Nepal encargado de limpiar la zona y de velar por la preservación del medio ambiente en este delicado ecosistema de nuestro planeta.

Tareas de limpieza de empleados del SPCC en la ruta de trekking hacia el Campo Base del Everest

El libro “SHERPAS”

El libro, que fue publicado el pasado mes de mayo, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y acaba de salir a la venta la segunda edición. Ediciones del Viento y los autores de ‘SHERPAS’ ya han sufragado, con ingresos devengados por los derechos de autor, la retirada de mil kilos de residuos reciclables de la región del Everest como hierro, plásticos, cristal, latas y botellas de oxígeno vacías, entre otros desperdicios propiciados, principalmente, por el impacto del turismo de altitud.

El trabajo será coordinado por el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), el organismo de Nepal que se encarga de la limpieza del Monte Everest en su lado nepalí, y sus alrededores, que conforman el Parque Nacional de Sagarmatha. Las tareas de limpieza se realizan mediante la contratación de porteadores, ya que en esta zona del Himalaya no existen carreteras. Los residuos serán trasladados hasta el aeródromo de Lukla, y desde allí, por vía aérea, llegarán a Katmandú, donde serán procesados y reciclados.

Una acción “en nombre de sus lectores”

El editor Eduardo Riestra, que apoya la iniciativa de Siccardi y Nuru Sherpa, destinará una parte de los ingresos de la editorial por la venta de ejemplares al proyecto, que no solo tiene el objetivo conservacionista y ecológico sino que también aportará ingresos a una población que depende casi en exclusiva del turismo de montaña y que, por tanto, está padeciendo de forma especialmente dramática la pandemia del coronavirus.

Riestra afirma que “es un privilegio extraordinario para una editorial de viajes y exploraciones como la nuestra -que tiene entre sus autores, por ejemplo, a David Attenborough-, tener la ocasión de contribuir a la conservación del planeta con acciones concretas como ésta que nos facilitan Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa. Esperamos poder seguir colaborando con ellos en otras actividades para proteger el delicado ecosistema geográfico y social del Himalaya.”

“Cualquiera que haya leído ‘Sherpas’ conoce su pulsión de fondo de intentar comprender al otro y reparar daños causados, y esta oportunidad de colaborar que brinda el SPCC va en esta dirección”, dice Siccardi. “Hemos querido realizar esta acción en nombre de todos nuestros lectores y lectoras, y así consta oficialmente. Ha sido una gran suerte encontrar en nuestro camino a una editorial que demuestra ser mucho más que los magníficos libros que publica”, añade la autora, que también dona íntegramente su parte de los beneficios del libro a la comunidad sherpa para ayudarles a superar la cancelación de las expediciones y trekkings durante la pandemia.

Lakpa Nuru Sherpa, por su parte, afirma que “sin las montañas los sherpas no sobreviviremos, así que vamos a intentar salvar nuestras montañas”.

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Almacén del SPCC en Namche Bazzar, repleto de plástico listo para transportar a Katmandú
Transporte de basura para reciclar en el aeropuerto de Lukla hacia Katmandú del SPCC.

Con esta acción, ‘SHERPAS’ quiere contribuir activamente q la preservación ambiental en esta zona tan especial y dar una pequeña ayuda en empleo a una población que vive esencialmente del turismo y que está viviendo dramáticamente la cancelación de expediciones y trekkings este año a causa de la pandemia del covid-19.

De esta manera, Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa han querido agradecer a todos sus lectores y lectoras el apoyo recibido en estos seis meses, desde que Ediciones del Viento publicara el libro, el 29 de mayo de 202o.

Si quieres saber más de ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ haz clic aquí.


Créditos imagen principal: El Everest, a la izquierda de la imagen. “Nepal – Sagamartha Trek – 057 – chorten silhouetted by Lhotse & Everest” by mckaysavage is licensed under CC BY 2.0

Thoreau y el fracaso

‘La vida salvaje’ muestra al Thoreau que se enfrentaba a su propio fracaso, algo muy interesante -y necesario- en una época en la que el fracaso es casi tabú.

Uno de los principales terrores de todo escritor en sus más oscuras noches de rayos y truenos es saber qué demonios va a pasar con todos los ejemplares que no va a vender. Últimamente se le llama síndrome del impostor. Al hilo de esta cuestión, estos días ha llegado a mis manos un ejemplar de ‘La vida salvaje’ (Desván de Hanta), una compilación de reflexiones de H.D. Thoreau, el gran defensor de la vida en libertad.

El individualismo asceta de Henry David Thoreau (Concord, Massachussetts, 1817-1862) inspirará a Nietzsche, su antiesclavismo a Lincoln y sus reflexiones trascendentales a Freud y a Lafargue. También pionero en ecologismo, del pacifismo de Thoreau beberán ni más ni menos que Gandhi y Luther King, y sus posiciones libertarias y sobre la desobediencia civil inspirarán al anarquismo. Lo recuerdo para hablar del fracaso.

A nadie escapa que la Historia está llena de personalidades ilustres que fracasaron una o varias veces, o incluso durante su vida entera, como Van Gogh, que en vida no vendió más que tres cuadros. ‘La vida salvaje‘ muestra al Thoreau que se enfrentaba a su propio fracaso y eso es muy interesante -y necesario- en una época en la que el fracaso es casi tabú porque no queda bien en Instagram ni en LinkedIn. Alguien me dijo una vez que en la vida realmente triunfamos una o dos veces como mucho. No más.

La página 187 arranca así:

“Desde hace un año o dos, el editor que publica —término demasiado feo— mis obras, me escribe de tiempo en tiempo para preguntarme qué debe hacer con los ejemplares no vendidos de mis libros —’Una semana en New Concord y el Merrimack’—, y ha terminado por convencerme que necesitaba el espacio que en el sótano le ocupaban mis libros. Me los he hecho enviar y hoy han llegado en un camión repleto 706 ejemplares de una edición de 1.000 ejemplares que hice imprimir con mi peculio hace cuatro años, y que aún no he terminado de pagar.

La mercancía me ha sido, pues, devuelta, y heme aquí pensando en el destino que daré a mi adquisición. Estos libros tienen mucho más peso que gloria: lo sabe bien mi espalda que los ha trasportado dos pisos en un sitio semejante al que acaban de abandonar. De 290 y algunos ejemplares, 75 han sido regalados y el resto vendido. (…)

Mis libros están apilados en un rincón de mi habitación, casi a la altura de mi cabeza: toda mi obra. (…) Y no obstante, a despecho de este resultado, sentado al lado de la masa inerte de mis libros, tomo esta noche otra vez mi lapicero para anotar mis pensamientos o mis acciones con tanta satisfacción como nunca”.

Thoreau escribió estos párrafos en sus famosos y extensísimos ‘Diarios‘, en algún momento entre 1837 y 1861. Al año siguiente, el 6 de mayo de 1862, moriría de tuberculosis.

Una de sus obras de referencia, Walden, constituye hoy día uno de los textos de no ficción más famosos escritos por un estadounidense en la Historia. Es un libro de culto consagrado, sobre todo, porque los temas de Thoreau son de absoluta actualidad: la reconexión con la naturaleza y “la preocupación de aquel que no quiera ser devorado por las prisas y el exceso”, como escribe Núria Escur en La Vanguardia.

Hoy Thoreau no para de reimprimirse y en eBay se venden las primeras ediciones de aquel ‘Una semana en New Concord y el Merrimack‘ que nadie quería por más de 6.000 euros. No es de extrañar que esto esté ocurriendo, viniendo de quien escribió que “muchos hombres salen a pescar toda su vida sin saber que no son los peces lo que buscan”.

¡Corred!

Aquel rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema.

Uno de mis artículos preferidos de todos los tiempos y que no me canso de recomendar es ‘La bestia que habita en mí’, publicado en The New York Times por Maxim Loskutoff en 2018.

De manera resumida, el artículo recoge la experiencia del autor y su pareja en su visita al Parque Natural de los Glaciares de Montana, Estados Unidos, cuando se vieron sorprendidos por una osa, que hizo a Maxim experimentar el más puro y absoluto terror al darse cuenta que la bestia les perseguía.

Pero la osa dio a Maxim un regalo, el de reconectarse con su naturaleza perdida: “Varias cosas me pasaron por la cabeza en un solo instante: me di cuenta de que la osa nos seguía, de que nos quería comer y de que yo era un animal“, escribió.

De ese artículo me gusta todo. También la hermosa ilustración de la osa omnipotente pintada del color de la frondosidad de los abetos locales. Y sobre todo me gusta que la experiencia que explica Maxim había ocurrido en 2012, esto es, seis años antes de escribir el artículo. Eso da buena cuenta de lo impactante que fue aquel día para él. Tanto que, seis años después, su recuerdo es aún fresco, trepidante e intenso.

Para quien no lo sepa, los rinocerontes, elefantes, tigres y cocodrilos campan a sus anchas sin vallas, caminos ni barreras para los visitantes.

Pero el artículo de Maxim no va sobre la naturaleza ni sobre los osos, sino sobre la vida y el miedo. Yo he vivido dos experiencias similares en la naturaleza. Una de ellas sucedió hace más de un año en el Parque Nacional de Chitwan, en Nepal. Para quien no lo sepa, los rinocerontes, elefantes, tigres y cocodrilos campan a sus anchas sin vallas, caminos ni barreras para los visitantes. Bueno, salvo una parte de criadero de elefantes. Pero el resto es una locura y la estrella local es el rinoceronte. Tanto es así que en YouTube se pueden encontrar varios vídeos que muestran a rinocerontes de Chitwan atacando, embistiendo y también matando a quienes se acercan demasiado.

Recuerdo que nos alojamos en un recinto situado dentro del parque natural y que la contraseña del precario wifi era ‘tigers zone’.

Yo quise celebrar mi 40 cumpleaños en Chitwan porque resumía mi manera de estar en el mundo en aquel momento. Llegué en diciembre de 2018 acompañada de Lakpa. Recuerdo que nos alojamos en un recinto situado dentro del parque natural y que la contraseña del precario wifi era “tigers zone”. OK.

La tarde de mi cumpleaños, un biólogo local nos llevó a dar un paseo hasta la orilla del río para ver a los animales salvajes acercarse a beber al final del día. Fuimos a pie. Yo había leído que los rinocerontes superan los 50 km/hora corriendo. Hay que pensar que Usain Bold llega a un máximo de 45 km/h. Y yo… en fin. Yo creo que debo correr en velocidad incluso negativa. Respiré aliviada cuando vi que en nuestro pequeño grupo había un asiático de unos 120 kilos, 130 contando todos los gadgets que llevaba colgando de todas partes. Como se dice habitualmente, no hay que correr más rápido que el león, sino ser más rápido que el más lento que te acompañe. Que Dios me perdone, pero welcome to the jungle.

Nos abrimos paso por la selva y vimos cocodrilos, toda clase de pájaros y ciervos. Pero lo que no vimos fue al inmenso rinoceronte oculto tras unos arbustos, a apenas 15 metros de donde estábamos.

Nos abrimos paso por la selva y vimos cocodrilos, toda clase de pájaros y ciervos. Pero lo que no vimos fue al inmenso rinoceronte oculto tras unos arbustos, a apenas 15 metros de donde estábamos. El animal sacó la enorme cabeza por entre las ramas y nos miró, comenzando a caminar para situarse justo enfrente de nosotros. Es decir, para embestirnos.

En aquel momento sólo pensé en que al biólogo le habría pasado esto un millón de veces y que sabría qué hacer. Le miré fijamente para leer en su cara cualquier atisbo de solución RÁPIDA. Pero al parecer, ya no quedaba margen de reacción. Nunca olvidaré su cara llena de sudor y sus ojos fuera de las órbitas cuando nos gritó desesperadamente: ¡CORRED!

Joder con la solución.

Nunca en mi vida corrí tanto. Me atrevería a decir que incluso llegué a los 51 km/h y probablemente nadie sepa que aquel día hice un récord mundial. Confié en que el asiático nos sacaría de aquello. Por el rabillo del ojo vi a dos encaramarse a un árbol. Terror puro. Madre mía, MADRE MÍA. Aquello estaba pasando. Tenía pánico a mirar atrás pero, sobre todo, a tropezar. ¿Por qué demonios había elegido aquello? ¿Por qué no me funcionaba la tarta, la fiesta y que me regalaran un jersey? Eres rara, haces cosas extrañas, la gente tiene razón.

El rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema.

Llegó un momento que ya no podía correr ni respirar más y me detuve, asumiendo las consecuencias. Me giré lentamente, en el mayor acto de fe de mi vida. El rinoceronte estaba de nuevo a unos 20 metros. Quieto. Nos había perseguido y nos había intentado embestir. Tras unos segundos inmóvil, se dio la vuelta en dirección a los arbustos.

Durante los siguientes minutos nos fuimos encontrando y reagrupando. Todos teníamos bastante mala pinta. El asiático apareció en shock, chorreando sudor, con los pantalones caídos y sin darse cuenta de que iba con la camiseta subida por encima de su inmensa barriga.

Aquel fue el mejor peor día de mi vida. Como a Maxim con su osa, el rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema. Mientras corría no pensé en nada más que en sobrevivir y sólo tengo el recuerdo de verlo todo de un verde claro, luminoso y cegador, que es el color de la selva en Chitwan.

Aquella noche Lakpa y yo celebramos mi cumpleaños y también la vida junto a una hoguera, rodeados de los extraños aullidos de los zorros que nos observaban escondidos a pocos metros, entre los primeros árboles del bosque. ¡Aúuuua-uáaaa! Ya relajados, nos repetíamos una y otra vez los detalles de aquel día, muriéndonos de risa. Imitábamos al biólogo gritando ¡CORRED! y brindábamos por el asiático que nos habría salvado la vida sin saberlo. Eché unas maderas al fuego y sonreí con la mirada en llamas. Aquel día vi lo que ven los animales salvajes justo antes de morir.

Artículo originalmente publicado en La Sociedad del Viento.

Deconstruyendo a Miley Cyrus: Así se crea una diva (desde el escándalo)

Cómo la popstar ha logrado estar en boca de todos, ser ‘la reina del engagement’ y y evolucionar su marca personal mediante cuidadas colaborac evolucionar su marca personal mediante cuidadas alianzas.

El de Miley Cyrus es uno de los mayores casos de cambio de marca personal de los últimos años en la industria pop. Ya asistimos a la transformación de Hannah Montana en la escandalosa Miley Cyrus pero, ¿podría estar volviendo a suceder? ¿Estamos ante la (re)conversión de Miley en una diva pop? ¿Cómo se logra un (nuevo) viraje tan radical? Aquí las claves.

1. Producto mediático: Ella es un reality show

Como en ‘El show de Truman’, sus fans han crecido con ella. Y estar en los recuerdos de alguien siempre es un valor (Coca-Cola). Por ese motivo vemos que, aunque ella haya dicho en entrevistas que “ya no aguantaba más llevar esa peluca rubia” -la de Hannah Montana– lo cierto es que tampoco la ha querido olvidarla. Aún hoy Miley tira de Hannah en sus redes sociales. Aunque lo curioso es que suele referirse a ella como “Hannah” y no como “yo”, como si realmente hubiera una disociación.

2. Colaboración con marcas: pros y contras

Lo bueno de asociarse a una gran marca como Disney es que permite crecer muy rápido. Lo malo es la fama vertiginosa que eso provoca y unos valores asociados que, con el tiempo, puede ser que ya no representen al artista ni a sus fans. En el caso de Hannah Montana, un infantilismo y candidez atemporal que ya no funcionaban a sus 21 años. Para seguir en la industria, tenía que hacer algo.

3. Crisis de reputación: Convertir el defecto en virtud

Un par de pequeños escándalos la convirtieron en un ángel caído. Al mismo tiempo, sus seguidores crecían y podía perderlos si seguía siendo Hannah en un reino de popstars adultas e independientes como Katy Perry o Taylor Swift. Así que aprovechó los dos escándalos para modelar un perfil salvaje -en ese momento llegaba con fuerza una macarra Lady Gaga-; le sumó una estética y puesta en escena transgresoras, y una música que pudiera sonar en discotecas (ni siquiera hace falta que sea algo muy novedoso). Es decir, se hizo competitiva en relación al star system del momento, divido entre princesas y macarras y eligió lo segundo. Entonces apareció la nueva Miley en 2013 en los premios de la MTV, perreando en un traje de latex color nude, y de ello se habló durante semanas. (Siete años después, después de todo lo que hemos visto, el vídeo ya escandalizaría a pocos):

Los gurús del ‘personal branding’ no recomiendan cambios drásticos -que podrían alejar a los fans más fieles- sino una evolución más lenta (al estilo del posterior viraje hacia el divismo de, precisamente, Lady Gaga). Pero en Miley, la revolución formaba parte de su promesa.

4. Reina del Engagement: Crear polémicas para ganar notoriedad

¿Cómo lanzar al mundo a la nueva Miley? Elige un tema polémico (drogas, sexo, política, etc) y deja que explote. Por ejemplo, el día que difundió en sus redes que le gustaba la marihuana. Partidarios y detractores de este tipo de acciones -¿debe una pop star con seguidores muy jóvenes -incluso menores-hacer ostentación del consumo de drogas?- generan titulares, menciones y #TT. “Que hablen de uno, aunque sea bien”, decía Dalí, y “hay algo peor que hablen mal de uno, que es que no hablen”, decía Oscar Wilde.

Y si además el asunto es político o social, conecta a la celebridad con las cuestiones de su tiempo.

5. Viralización: Apuesta por el marketing viral

Miley tira del marketing viral, que consiste en colarse en conversaciones globales que son trending topic para ganar notoriedad. No fue casualidad que, hace apenas unos días y en pleno auge del ‘pizza gate’ -así se llama a los conspiracionistas en Estados Unidos-, apareciera Miley posando comiendo una porción de pizza. Muy al estilo Marilyn Monroe, por cierto, y no hay nada mejor que apelar a las grandes estrellas para beneficiarse de su halo. ¿El resultado? Más de 6.800 comentarios a la foto y muchas preguntas de si la foto significa que apoya el ‘pizza gate’.

Cuando cambias los diamantes por pizza Etiqueta a la amiga que ama la pizza.  #FreshRevista (con imágenes) | Actrices, Marilyn monroe, Fotos

6. Branding e influencers: Acércate a quien quieres parecerte

Entramos en el mundo de cómo las colaboraciones pueden modular una marca. En 2013, el fotógrafo Terry Richardson fue fundamental para apuntalar a la nueva y transgresora Miley Cyrus. Richardson es un controvertido fotógrafo que suele abordar el sexo explícito, y que dirigió el famoso vídeo “Wrecking Ball”. De ahí lo de lamer un martillo, posar desnuda con dildos vestida de policía en Candy Magazine, etc., que generó a Miley Cyrus millones de menciones en medios de comunicación y redes sociales en todo el mundo.

Miley Cyrus posando junto al fotógrafo Terry Richardson - Miley Cyrus  protagoniza una provocadora sesión de fotos para Terry Richardson - Foto en  Bekia Actualidad
Despiporre absoluto el de Miley Cyrus en la revista Candy

7. Medios de comunicación: Conoce el engranaje de la industria

Escándalo ➡️ Menciones en medios ➡️ Más colaboraciones ➡️ Más $$$ ➡️ Más expectación ➡️ Más escándalo ➡️ Más menciones, infinito. Esa fue su fórmula desde 2010.

8. Colaboraciones: ‘el efecto halo’

Muchas celebridades acuerdan colaboraciones con otras celebridades para aprovecharse de su marca, de sus valores asociados, o para llegar a nuevos públicos. Es un sesgo cognitivo que se denomina efecto ‘halo’. La colaboración de Miley Cyrus con el sofisticado y decadente Marc Jacobs en 2014, después de todos los twerkings, lenguas y sesiones de fotos de desnudos integrales, Jacobs la mostró como un ser denso y profundo, cubierta de la cabeza a los pies, sin un atisbo de superficialidad.

Marc Jacobs tiene la capacidad de hacer resurgir de sus cenizas a estrellas caídas en desgracias y escándalos. Muy parecido a lo que sucedió en su día con Kate Moss. Miley comenzaba a virar hacia otra dirección.

Miley Cyrus para Marc Jacobs: segunda ronda
Miley Cyrus se convierte en la imagen de Marc Jacobs - Republica.com
Miley Cyrus para Marc Jacobs en 2014

Tres años más tarde, en 2017, Miley sorprendía con el dulce ‘Malibú‘, un hit cuyo inaudito videoclip la mostraba relajada en la playa saltando entre globos. Y dos años más tarde ya trabajaba en su nueva re-evolución.

Para ello, volvió a requerir los servicios de la persona idónea que necesitaba para consagrarse en el star system por algo más que una estética hipersexualizada. Escogió a un auténtico creador de hits llamado Mark Ronson, productor y compositor ganador de siete Premios Grammy y un Oscar, y quien había trabajado para artistas de la talla de Amy Winehouse, Duran Duran, Bruno Mars, Paul McCartney y con quien creó ‘Nothing breaks like a heart‘, cuyo videoclip muestra a una solitaria Miley a la huida desesperada en un coche cercado por la policía, al que se sube elocuentemente el mismo Mark Ronson.

Un año después, en febrero de 2020, la cantante y actriz desfiló con un sobrio modelo de la colección de Marc Jacobs en la New York Fashion Week. La colección se llamaba “Caos y forma” y Miley lucía un elegante conjunto en blanco y negro. Ya ni rastro de despatarres. Todo se alineaba en otra dirección.

Miley Cyrus Walks in Marc Jacobs F/W 2020 Fashion Show
Miley Cyrus desfila para Marc Jacobs en 2020

Este viraje más progresivo ha creado una imagen pública de una Miley Cyrus que se reivindica más allá de una puesta en escena provocativa. Hecho que se ve claro en esta portada de Vanity Fair de 2019 en la que, más sensual que sexual, afirma: “Si crees que soy una rebelde sin causa, no estás prestando suficiente atención”. El titular es algo así como: “El renacimiento de Miley”. Es decir: intencionadamente, se estaba intentando borrar un pasado frívolo y hueco.

Hay una consigna en el ‘personal branding’ que dice que todas las acciones y mensajes de una persona deben estar claramente alineados con su marca personal. Por tanto, en el caso de Miley, ahora todo será mensaje y causa, y así lo mostrará en los medios de comunicación y en sus apariciones públicas.

9. Mensaje y marca personal: Coherencia y alineación de marca con mensajes y colaboraciones

Cuando la cantante reveló en 2019 que era bisexual también mostró su lucha por los derechos LGBT y su colaboración con la fundación Happy Hippie, que ayuda al colectivo en EEUU. Con ello promocionó su lado filantrópico (ahí estaba la “rebelde con causa”), generó titulares y llegó a nuevos nichos.

Desde entonces, ha apoyado muchas causas sociales, como el #BlackLivesMatter, la visibilidad de la comunidad trans, la concienciación ante el cambio climático o concienciar para votar en las elecciones estadounidenses.

10. Relato: Al final aparece la diva

Acostumbrada a las cámaras desde pequeña, sus canciones mencionan episodios de su vida más recientes, y hoy apuntan el cambio hacia convertirse en una diva pop. Por ejemplo, su último hit ‘Midnight sky’ es un alegato de mujer libre, independiente, más madura, segura y fuerte. Es un tema biográfico que aparece tras su divorcio, con versos como “muchos años pasaron con mis manos atadas en tus cuerdas” y “nací para correr, no pertenezco a nadie”.

El vídeo, que ha dirigido ella misma, está inspirado en artistas femeninas como Stevie Nicks, Joan Jett y Debbie Harry. Así, ‘Midnight sky’, además de un gran hit y una explosión de color ochentero -y de mostrar el mejor hair style de 2020-, nace para ver la puesta de largo -nunca mejor dicho, por ese traje de noche color violeta- de Miley Cyrus en su siguiente fase musical y artística. En paralelo, sus redes sociales muestran a una artista más sofisticada.

Y de hecho, acaba de lanzar su nuevo disco y… ¿cómo es su imagen?:

11. Reinvención de marca: ¿Por qué? Porque el sexo sin mensaje ya no vende tanto

Hace años las popstars cantaban sus desengaños amorosos mostrando carne. En ese contexto, Miley era rompedora. Hoy, hacer twerking no tiene el mismo efecto.

Pero sobre todo, porque por el retrovisor se acercan artistas centennials que venden su presencia sin vender hipersexualidad. Estamos en la era de significados más profundos y de un feminismo contrario a la cosificación de la mujer (Aloha Billie Eilish), y eso fuerza al star system a reinventarse.

Y en eso Miley no será diferente.

Uh! You know it’s true… Yeah!


Deconstruyendo a Billie Eilish: Así se convirtió en la embajadora de la Generación Z

Su cóctel de éxito está formado por su gran talento musical, pero sobre todo por su capacidad de conectar con su audiencia mostrando los problemas de su generación.

‘Bad guy’ fue la canción más escuchada del mundo en 2019. Billie Eilish tiene sólo 18 años y no le falta talento, pero para convertirse en un referente internacional y embajadora de la Generación Z hace falta mucho más que una buena voz. ¿Cómo lo ha conseguido?

1. Audiencia: Canta para los suyos, la Generación Z

Con más de 60 millones de seguidores en Instagram, ha convertido en obsoleto el mensaje de muchas popstars que cantaban a novios y a sus desengaños amorosos.

Billie Eilish desgarra con otro mundo donde ocurren cosas más graves (ha sido muy activa con el #BlackLivesMatter) y canta a la pérdida de la inocencia, la frustración, los miedos e inseguridades de estos años del siglo XXI. Por ello conecta con centennials y millenials. Sobre todo, con la Generación Z, la suya, una generación de futuro incierto, comprometida, hiperconectada y preocupada por el cambio climático (Greta Thunberg), que busca en sus referentes musicales que se hable de todo ello y no de estribillos de ideas facilonas y fugaces.

La adolescencia es confusión, oscuridad y desorden y de ello habla Billie Eilish. No es casualidad que sonara un tema suyo –“Bored”- en la archifamosa y oscura serie ‘13 Razones’ de Netflix. Lo hizo porque allí estaba su audiencia. Y es que, ¿quién mejor que una adolescente de 18 años sabe lo que quieren l@s adolescentes de su generación?

2. Difusión: Uso magistral de las redes sociales

Billie Eilish sabe que su público no está en la televisión, ni en la radio ni en los periódicos, sino en las redes sociales. Es una estrella internacional pero, aún así, logra mantener una gran frescura en sus redes sociales y maneja extraordinariamente bien la horizontalidad con respecto a sus fans. Billie Eilish parece ser una amiga del instituto.

Publica una canción nueva cada 60 días y siempre es un acontecimiento (como los videoclips de Rosalía) y además, suele publicar contenido diferente y exclusivo en diferentes redes sociales, lo que convierte la tarea de encontrarlo en una pata más de entretenimiento para sus seguidores. Estos días anuncia un concierto en streaming, la nueva esperanza de los artistas para poder generar ingresos en una época de pandemia que imposibilita llenar recintos.

Además, utiliza sus redes como altavoz de sus mensajes políticos y de seguimiento de movimientos sociales. De hecho, su grado de implicación en distintas causas ha forzado al star system a seguir un camino similar, aunque es cierto que no ha sido ni la primera ni la única en hacerlo. Billie se sumó a una corriente de poner el foco en lugares oscuros (lo alternativo, un poco punk y gótico) y ha acelerado algunos cambios en la industria musical y en su marketing.

Como resultado, muchas popstars se han reconvertido en activistas, o hacen docu-realities sobre cuánto han sufrido debido a la presión del sistema (Por ejemplo, ‘Miss Americana’ de Taylor Swift). 

3. Relato: Funciona porque es el momento social: los oprimidos toman el control

Los que han sufrido ‘bullying’ se reivindican, quien no tiene clara su sexualidad se acepta, quien tiene una belleza no normativa deja de castigarse. Los movimientos asociados a las minorías históricamente oprimidas toman el control y se adueñan de las redes sociales: cargan contra el machismo, el racismo, defienden los derechos de LGTBI, las enfermedades mentales dejan de ser un tabú, el cambio climático debe tomarse en serio y la sexualidad es un terreno no binario donde el debate sobre géneros “está anticuado”, dice Eilish.

4. Tendencia: Porque su ‘sad pop’ es mainstream

Muchos expertos citan a Lana del Rey como la primera gran popstar del siglo XXI que llevó a la cima el ‘sad pop’ o ‘pop triste’, mientras otras artistas aún transitaban por el lado brillante de la vida. Así triunfaron Florence and The Machine o Lorde.

De la misma forma que Lana del Rey llamó la atención en un principio entre algunos movimientos alternativos, Billie Eilish susurra a lo ASMR el fin de su propia existencia entre sintetizadores. De hecho, ‘I love you’ o ‘Six feet under’ podrían haber sido cantadas perfectamente por Lana del Rey.

5. Branding: Porque ha creado un relato y estética propios

Los videoclips de Billie Eilish trabajan con el horror, la vejación y la distopía. Por eso aparece como poseída por el demonio con los ojos en blanco en el videoclip de ‘Bury a friend’, donde recuerda a la película El Exorcista, o encarna a una extraña criatura postapocalíptica en ‘All the good girls go to hell’ (ver carroussel):

Sus letras son enigmáticas, agobiantes, claustrofóbicas, confusas y tienen varias capas de significado. En ellas aborda el suicidio, las enfermedades mentales, la confusión propia de hacerse adulto y, también, de hacerse famoso siendo muy joven. Por eso es célebre su entrevista en la que dice que todas las personas famosas que conoce son infelices.

La canción ‘Bury a friend’ es un ejemplo de su enigma, porque siguiendo con la teoría comentada por el experto musical y youtuber Josemnormal, sus versos podrían ser un diálogo entre ella con un monstruo, que bien podría ser el que se esconde bajo la cama o bien el que… devuelve el espejo:

What do you want from me? (Billie) Why don’t you run from me? (monstruo)
What are you wondering? What do you know?
Why aren’t you scared of me?
(monstruo) Why do you care for me? (Billie)
When we all fall asleep, where do we go?

6. Marketing: ¿’Industry plan’ o ‘pull marketing’?

Existen muchas especulaciones sobre si Billie Eilish es un producto del conocido como ‘industry plan’ -fingir que una artista alternativa ha ido creciendo orgánicamente hasta que una discográfica se ha fijado en ella, cuando en realidad ha tenido el apoyo escondido de la industria para hacerla parecer más auténtica- o si realmente fue ‘pull marketing’, que se produce cuando es el público el que impulsa a los artistas emergentes hacia la fama (por ejemplo, Justin Bieber y sus inicios en YouTube).

Para recordar sus orígenes, su talentoso hermano Finneas -músico y productor musical- y Billie Eilish a veces muestran el cuarto de su casa en California donde han compuesto -y siguen componiendo- todos sus grandes éxitos internacionales.

7. Mensaje y marca personal: Sus acciones diarias e imagen apuntalan y fijan

Durante décadas, las popstars han tenido que exhibir su cuerpo para garantizarse el éxito en una industria en la que una buena voz se presuponía. Billie Eilish irrumpió en escena en 2015 con su ropa holgada para protestar contra la sexualización que suele hacerse de las artistas femeninas, también entre las menores de edad, como fue su caso, cuando tenía 17 años. “Así no dirán si estoy delgada, si no estoy delgada, si tengo el culo gordo o no lo tengo porque sencillamente no lo sabrán”, dirá. Esta reivindicación conectó con buena parte de su público: chicas jóvenes alternativas.

El color verde flúor tan característico de su cabello podría recordar a un verde eco-friendly pero en realidad parece algo radioactivo. Y usa el estilo de vestir de los raperos, pero copia el estilo masculino, no el femenino. Porque dice basta a la ropa apretada y a los dulces rostros angelicales. De esa forma, cuando la vemos, recordamos automáticamente su reivindicación, la de ser juzgada por su música y no por su físico, y en ella fijamos el atributo de la justicia y el arquetipo de la antiheroína.

8. Activismo y marca: Convierte su mensaje en un movimiento

Una marca se crea cuando se impriman unos valores sobre un producto o servicio. Y el mensaje de Eilish es alternativo, rebelde, enérgico y enigmático, y decenas de millones de jóvenes lo han comprado. A su alrededor ha creado una comunidad de millones de personas que podrían estar de acuerdo con unos ejes fundamentales: el mundo no es maravilloso, somos inseguros, hay demasiadas injusticias, lo normal es relativo, hay otras opciones de enfocar la vida y no se debería sufrir por el aspecto físico, el color de la piel o la sexualidad.

Comercializa música, merchandising y es imagen de firmas de moda como Fendi, Louis Vuitton o Gucci. Tiene su propia marca de ropa holgada, unisex y sostenible que se vende en todo el mundo, en cadenas como Uniqlo, H&M o Bershka. En sus piezas no es ‘Billie Eilish’ sino solamente ‘Billie’, lo que la hace aún más cercana para sus seguidores.

9. Viralización: Añade el enigma

¿Qué significa el hombre torcido (‘blohsh’) que aparece en su merchandising?

Billie Eilish | Green hoodie, Billie eilish, Billie eilish merch

Hay quien ve a un varón ahorcado. Y es aquí donde la cosa se pone turbia. La incógnita dispara las consultas sobre Eilish en Google y las conversaciones en redes sociales.

En su videoclip ‘You should see me in a crown’, Eilish encarna a un gran monstruo que persigue a miles de hombrecillos parecidos y, en otros temas, aparece vejada por varones, y en otros es ella quien acaba con la vida de ellos.

Hay una capa de significado en la música y estética de Eilish que parece dibujar esa lucha de género. En la portada de Vogue de marzo de 2020, titulada como “La outsider: Cómo Billie Eilish ha reinventado el estrellato del pop”, precisamente apareció copando toda la portada y mirando intimidante a un hombrecillo verde:

Amazon.com: Vogue Magazine (March, 2020) Billie Eilish Cover: Anna Wintour:  Books

Sea como fuere, su cóctel de éxito está formado por su gran talento musical, pero sobre todo por su capacidad de conectar con su audiencia visualizando problemas reales de su generación. A ello se suma un tono disruptivo e inquietante, el haberse sumado a la ola del ‘sad pop’ y hacerlo suyo, y remata su marca con su poderoso mensaje de autosuficiencia nada temeroso de mostrar sus temores e inseguridades. Y por todo ello, Eilish ha arrasado en los premios Grammy. Sus vídeos tienen más de 6 billones -con ‘b’- de reproducciones en YouTube. No anda muy lejos de otros artistas que llevan más de diez años. 

Es la voz de su generación, y lo ha logrado sin usar su cuerpo, sino su presencia.

¿No da que pensar?

Crédito de la imagen principal:

“Billie Eilish @Pukkelpop 2019” by crommelincklars is licensed under CC BY 2.0


Así se construye el marketing del k-pop

El k-pop está logrando un alcance internacional después de capitalizar la industria del entretenimiento en Corea del Sur. Nada es casual, ya que sus movimientos están muy bien orquestados desde sus poderosas compañías de entretenimiento.

Cada vez con mayor frecuencia, el nombre oriental de algún idol se cuela como trending topic en España y países de Latinoamérica. Se trata del k-pop, el pop coreano que ya traspasa fronteras, sobre todo, gracias a YouTube. El k-pop es un género que puede resultar muy sorprendente desde nuestro punto de vista por varios motivos.

El primero es la fastuosa apuesta estética de sus videoclips, aunque también son muy interesantes otros aspectos como los roles de género -especialmente la masculinidad-, una oscura cara B, y claro, el marketing del entertainment coreano, una máquina perfectamente engrasada para fabricar millones.

Kim Taehyung. De K-pop.asianchan.com

Prueba no sólo de su éxito sino de su expansión internacional, es que el interés por el k-pop ha sido creciente en España durante los últimos años. En la siguiente gráfica se puede ver la tendencia creciente y estable de búsqueda de este género en Google durante los últimos cinco años:

Hay varios motivos que explican por qué el k-pop está logrando un alcance internacional, después de capitalizar la industria del entretenimiento en Corea del Sur. Nada es casual, ya que responde a una serie de movimientos muy bien orquestados desde las poderosas compañías de entretenimiento coreanas como SM Entertainment, YG Entretainment –fundada por PSY, el creador del ‘Gangnam Style’, el primer hit del k-pop que triunfó masivamente en Occidente-, Big Hit Entertainment o JYP Entretainment, que llevan años produciendo -sí, el verbo está bien escogido- bandas de idols y conocen perfectamente la fórmula para que funcionen.

Estas son las principales claves de éxito del k-pop:

1.Sus videoclips son arte total (y vídeo marketing).

Los videoclips de las bandas más famosas del género son auténticas obras de arte, como por ejemplo algunos vídeos de BIGBANG, BTS o BLACKPINK. No se escatiman recursos en dirección de arte para crear unos videoclips que consiguen hiptotizarnos visualmente y amortiguar así el hecho de que no entendamos una palabra de lo que dice la canción. Rápidamente, consiguen millones de reproducciones y su estreno es todo un acontecimiento internacional.

¿Cómo lo consiguen? Con localizaciones espectaculares, habitualmente grandes espacios como palacios, museos, discotecas, o no-lugares de estructuras extrañas, de simetrías constantes y perfectas -muy habituales-, coreografías milimetradas, actuaciones con instantes sensuales y donde siempre se explica una historia que llega a entenderse sin que sea necesario comprender la letra.

Y bueno, hay otro secreto: para evitar que aparemos la mirada de la imagen, muchos de los videoclips están montados con el triple de planos que los videoclips estadounidenses, lo que multiplica el dinamismo y la velocidad en lo que vemos, según publicó Asian Times en 2019. Es vídeo marketing.

Sirve como ejemplo el emblemático hit de BIGBANG ‘Fantastic Baby’, en el que en apenas 15 segundos se llegan a contabilizar hasta 30 planos diferentes (entre 1:10-1:25):

Los videoclips también combinan con excelencia la paleta cromática para crear grandiosas armonías o perfectos contrastes. Por ejemplo, la escena completamente azul con sofá amarillo (colores complementarios) de ‘Boy with luv’ de BTS, o la escena en la tienda roja y azul de ‘Kill this love’ de BLACKPINK:

El contraste perfecto entre azul y amarillo de ‘DNA’ y ‘Boy with luv’ de BTS
La escena de la tienda usa perfectamente los colores complementarios azul y rojo, en ‘Kill this love’ de BLACKPINK

2.Usan hábiles trucos para superar la barrera cultural y lingüística

Para superar la barrera cultural y lingüística, los creadores de k-pop introducen dos trucos. El primero es colar siempre en las letras algunos versos en inglés -que entonces ya sí se pueden cantar en Occidente-.

El segundo son las famosas coreografías, con legiones de seguidores en redes sociales, inundadas de tutoriales llamados ‘dance practice mirror’, como este vídeo de práctica de Stray Kids. Así, si suena un hit k-pop en una discoteca o en Tik Tok, se puede bailar la canción sin que se sepa la letra. En el k-pop se conecta a través del baile, no necesariamente con la letra.

3.Crean literalmente ejércitos de seguidores

Los mayores grupos de k-pop cuentan con millones de seguidores tan organizados que, por ejemplo, en el caso de la banda BTS se autodenominan ‘army’ (ejército). Este es un tema un tanto polémico, dado que se ha criticado en ocasiones el inmenso poder que tienen estos grupos, que son capaces de cancelar a un ídolo si creen que su comportamiento no ha sido el adecuado o les decepciona.

En ocasiones, la compañía a la que pertenece ese idol obedece a los seguidores porque son los consumidores directos del producto. Y es que los números son lo más importante. Por poner un ejemplo, la canción ‘Boy with luv’ de BTS sumó en YouTube más de 59 millones de reproducciones en el mundo sólo el día de su estreno, y eso tiene un enorme valor de marca. El k-pop es una industria multimillonaria gracias a su público y siempre hay que dar MÁS.
Los seguidores comparten y se enteran de las últimas novedades a través de las redes sociales. Sobre todo, a través de Twitter, la red social que en lugar de decir “mírame” dice “míralo”.

4.Tienen un arma maestra: el amor imposible es posible

Esta es, probablemente, la jugada maestra del k-pop, aunque inquietante. El público del género es esencialmente femenino, así que para evitar desilusiones si trasciende que el ídolo tiene pareja, la decisión que toma la industria es que… mejor no la tenga.

Los candidatos a ídolos se forman desde niños en academias de baile y canto, y sólo unos pocos elegidos son reclutados por una compañía de entretenimiento, donde siguen aprendiendo idiomas, saber estar y cultura coreana e internacional, además de baile y canto en unas jornadas extenuantes y aterradoras:

Es algo así como la academia de Operación Triunfo, pero con la diferencia de que transcurren años desde que el aspirante entra hasta que debuta ante el público. Lógicamente, la presión es extrema, dado que los ídolos deben devolver el dinero que la compañía ha invertido en ellos.

Por tanto, para evitar distracciones o escándalos –que se producen-, durante esos años de formación viven en una residencia, se les aparta de su entorno familiar y amistades, se les prohíbe tener teléfonos móviles -que algunos cuelan a escondidas-y también tener pareja, hecho que continúa durante los siguientes años tras su debut. De esta forma, sus fans saben que sus corazones, aunque lejanos, están más disponibles y la esperanza es lo último que se pierde. Y si en el marketing se persigue la conexión emocional con el consumidor, probablemente no exista una más fuerte que la del amor. Pero quedarnos aquí sería quedarnos a la mitad:

5.Un ídolo es la encarnación de la belleza interior y exterior

Esta idea de equiparar belleza exterior con belleza interior, más demodé en Occidente, sigue vigente en la mayoría de países asiáticos. Concretamente en Corea del Sur, la famosa piel de porcelana se sigue considerando, actualmente, símbolo de belleza y status porque su dueño/a no está sometido/a al duro trabajo en el campo, lejos de la cultura y el conocimiento.

Las compañías de entretenimiento pagan a sus ídolos operaciones de cirugía estética, ortodoncias y corrección de problemas dentales, tratamientos de belleza, entrenamientos deportivos y un largo etcétera. La situación es tan normal que sirve como ejemplo mencionar el hit de SixBomb, ‘Getting pretty’, en el que sus integrantes muestran el antes y después de sus intervenciones estéticas:

6. Masculinidad andrógina, femineidad empoderada

Es uno de los aspectos más interesantes. El papel de los varones es de una masculinidad diferente a nuestros modelos tradicionales, con claros guiños ‘gender fluid’. Aunque habitualmente se expresen al estilo gangsta, acostumbran a encarnar almas enamoradas y sensibles que siempre sufren por amor. Saben perfectamente quién es su audiencia.

Es una masculinidad diferente, desacomplejadamente cute. Sus estilismos incluyen flores, diademas con orejas de gatitos, maquillaje colorido y colores del pelo en tonos pastel rosa o azul.

En muchas ocasiones se convierte en una androginia llevada al límite, como por ejemplo, el caso de Felix o Hwang Hyunjin, de la boyband Stray Kids:

El rol femenino, en cambio, no juega a la androginia. Más bien al contrario: se muestra una feminidad aumentada en estereotipos clásicos en forma -rapera intimidante o adolescente angelical- y empoderada en fondo, a nivel sexual, social y económico. Las mujeres del k-pop son dueñas de su cuerpo, seguras y sin reparo a ser y mostrarse materialistas. Uno de los ejemplos más claros de ello es la banda femenina en auge en Occidente, BLACKPINK:

Este asunto de los roles de género del k-pop se vuelve inquietante porque hablamos de jóvenes idols a los que se ha privado durante años de una parte de su experiencia emocional por no haber tenido las vivencias normales de personas de su edad. Y eso se traduce en timidez, un rasgo similar a la inocencia, que hace que en sus exposiciones públicas, por ejemplo en programas de televisión, parezcan aún más jóvenes de lo que son con el paso de los años, lo que vuelve a jugar a favor de la idea de belleza eterna del entertainment coreano.

Si tomáramos como ejemplo el principio de dualidad china, los varones se corresponderían al Ying -suaves, nocturnos, reflexivos- y las mujeres son Yang, expansivas, fuertes y luminosas. En todo caso, resulta muy interesante que hombres y mujeres tiendan hacia la femineidad. Hay un hilo desternillante en Reddit al respecto que pregunta “¿hay algún otro hombre hetero aquí al que también le gusten las boybands del k-pop?”. Y la respuesta es obvia. Por supuesto que sí.

7.Mueven millones, y no sólo por la música

Más allá de la música, un buen número de idols ejercen de auténticos influencers y creadores de tendencias sociales y culturales, especialmente en el mundo de las marcas de alta costura y complementos de lujo, aunque también pueden anunciar compañías aéreas, como este futurista spot de SuperM de Korean Air.

El ejemplo más paradigmático y fascinante es el de G-Dragon, quien se hizo famoso en la banda BIGBANG. Con un talento y carisma realmente arrollador, hoy es embajador de Chanel en Corea del Sur. Otro día hablamos de él porque tanto su branding personal como el de su marca Peaceminusone merecen un capítulo aparte.

8.Llegan a Occidente mediante colaboraciones

La forma de expandir el negocio del k-pop fuera de Asia se hace como lo hacen las multinacionales: buscan partners locales que conozcan bien el mercado y se asociana a ellos. En el caso musical, lo consiguen a través de colaboraciones con grandes artistas occidentales y con público afín, con lo que logran llegar a nuevas audiencias a las que no llegarían por sí solos. Es el caso, por ejemplo, de BLACKPINK grabando ‘Kiss and makeup’ con Dua Lipa, o participando en el Coachella, siendo la primera banda de k-pop en asistir al famoso festival.

9.Su mundo es un paraíso artificial

El mundo del k-pop evoca una cierta ingenuidad que en Occidente se ha desvanecido lentamente. Mientras en nuestra cultura triunfa el ‘sad pop’ de Lana del Rey o Billie Eilish como reflejo y preocupación de nuestros tiempos inciertos, donde quienes triunfan son los tienen un mensaje o bien son activistas, el k-pop todavía canta a los desengaños amorosos como lo hacían las popstars clásicas al estilo Britney Spears o Katy Perry hace quince años, en mundos aún sin los efectos catastróficos de la crisis económica de 2008 y sin pandemia.

Ante nuestro desencanto actual, tendría sentido buscar cierto refugio en un paraíso artificial refrescante en el que no existen los problemas, un espacio atemporal completamente nuevo y lleno de color en el que aún subsiste la promesa de cierta inocencia y donde es bella hasta la melancolía.

Y esa promesa es la verdad oculta en la gran mentira del k-pop.

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