El creador de odio también eres tú

Culpamos a los creadores de contenido de hacer barbaridades y exigimos que les cierren el canal, pero muchas veces olvidamos que cada uno de nuestros ‘clics’ valida y legitima actitudes de odio, racismo, machismo, xenofobia, homofobia y desinformación. Sí, es una responsabilidad compartida. Stop making famous stupid people.

El youtuber que grabó a un ahorcado en el bosque de los suicidas de Japón. El que grabó la broma de darle una galleta con dentífrico a un indigente. El que -esta la escribí yo misma en La Vanguardia- maltrató a su gato hasta matarlo y lo subió a su canal. O el hombre más odiado de internet, Hunter Moore, al que Netflix le ha dedicado un documental que se llama así, El hombre más odiado de internet, porque creó un sitio de pornovenganza en el que cualquiera podía subir las fotos de desnudos de sus ex parejas sin que nada ni nadie pudieran hacer nada por evitarlo. Mientras eso hacía muchísimo daño a muchas personas él, Moore, se volvió una celebridad millonaria por los ingresos publicitarios derivados de la barbaridad de visitas que recibía su web. En resumen, como se dice en el documental, «destrozaba vidas con un clic«. Dentro tráiler.

Por si alguien todavía no lo sabe, una web puede generar ingresos de la misma forma que un medio de comunicación clásico -televisión, radio, periódicos y revistas-: se crea una audiencia alrededor de un tema, por ejemplo, la moda. Y después se llama la atención de todas las personas interesadas en moda, por ejemplo, a través de redes sociales. Lo que se llama creación de comunidad. Y cuando se tiene una audiencia suficientemente grande, se empaqueta y se ofrece -se vende- esa audiencia interesada en moda a anunciantes -empresas- de moda, maquillaje, belleza, perfumería, etc.-. Y a más audiencia, más dinero se le cobra al anunciante por aparecer en ese lugar. Duele decirlo, pero la manera de financiarse del periódico más serio del mundo y el sitio de pornovenganza de Moore se basa en lo mismo: en ponerle un valor al tamaño de su audiencia. Pero también es cierto que así se financian los medios y causas más nobles del mundo. Elige tu propia aventura, baby.

Entonces un youtuber o influencer hace algo polémico y todos nos llevamos las manos a la cabeza y decimos: ¡hay que cerrarle la cuenta! ¡hay que meterle en la cárcel! ¡Hay que cerrar la web de Hunter Moore! Bueno, sí, pero si somos realmente honestos, ellos son el resultado de nuestras acciones, de nuestra decisión de seguirles, de nuestro jalear, de nuestros clics. Por tanto, sí, esta cuenta se paga a medias y no es justo eludir nuestra responsabilidad. La otra mitad de los creadores odio somos nosotros, sí, tú y yo, que cada vez que hacemos clic o enter en algo, lo validamos.

El periodista Albert Doménech ha diseccionado en un vídeo a los prescriptores creadores de odio e introduce el tema de la responsabilidad de la audiencia: «Tú lo que estás construyendo es una cantera de hooligans, de pirómanos (…) que se refugian en lo que tú estás haciendo para sentirse bien, porque normalmente son gente amargada con problemas de socialización, personas con problemas, o personas que necesitan de alguna forma extrapolar sus miseras a los demás, que necesitan victimizarse y hacer responsables a los demás de sus propias desgracias, que muchas veces probablemente son consecuencia de sus malas decisiones. Es gente que necesita canalizar su frustración en los demás, y disfruta y se alimenta de ver cómo los demás sufren, así ellos se sienten mejor: no soy el único desgraciado«. Por eso dice Doménech que cuando se apoya a ese creador que produce odio -suscribiéndose a su canal, dándole likes y jaleándole- lo que se hace, en definitiva, es validar y y legitimar lo que hace. Y luego, cuando llega el desastre, es cuando queremos cerrarle la cuenta. Well…

Podríamos hablar de mil teorías sociales sobre el clickbait, la curiosidad humana y los efectos del acoso, el bullying, la pornovenganza y mucho más, pero ya hemos conocido los suficientes para saber que no hay nada inocente en hacer clic -o compartir- ese titular o vídeo tan escandaloso o sugestivo pensando que es inocuo. Hay gente que se traumatiza, incluso que se suicida, y hay otros que ganan dinero, poder, fama o influencia con ese sufrimiento.

Nuestro clic se contabiliza, aparece en unas métricas mensuales, se considera un éxito, y contenidos similares seguirán produciéndose porque los hemos visitado, y seguramente se nos seguirán recomendando porque para eso se rastrea todo o casi todo lo que hacemos en internet. No es inocuo, no somos inocentes, participamos directamente en la difusión de odio. Incluso cuando lo hemos hecho sólo por curiosidad.

Una de las personas que mejor ha explicado todo esto es Monica Lewinsky en su ya mítico TED Talk llamado El precio de la vergüenza, donde ya dejaba muy claros ¡en 2015! los fundamentos de la cultura de la humillación. La idea era: piensa a lo que le das clic porque, al hacerlo, puedes estar validando el daño a alguien. «El último desliz de…», «El descuido de (tal actriz) en el que se le ve todo», etc.. ¿Nos suena?

«Pero en esta cultura de la humillación -dice Lewinsky, recordemos, una persona anónima que, de la noche a la mañana, pasó a ser humillada a nivel global- hay una etiqueta con un precio asociado a la vergüenza pública. El precio no mide el coste para la víctima (…) sino la ganancia de quienes se aprovechan de ella. Esta invasión de terceros es una materia prima, explotada de manera eficiente y despiadada, empaquetada y vendida con ganancias. Ha surgido un mercado donde la humillación pública es una mercancía y la vergüenza es una industria. ¿Cómo se hace el dinero? Clics. Cuanta más vergüenza, más clics. Cuantos más clics, más dólares publicitarios. Estamos en un ciclo peligroso. Cuanto más hacemos clic en este tipo de chismes, más insensibles nos volvemos a las vidas humanas detrás de él. Y cuanto más entumecidos nos volvemos, más hacemos clic. Mientras tanto, alguien está ganando dinero a costa del sufrimiento de otra persona. Con cada clic, hacemos una elección. Cuanto más saturemos nuestra cultura con la vergüenza pública, cuanto más aceptado sea, más comportamientos veremos como el acoso cibernético, el troleo, algunas formas de piratería y el acoso en línea. ¿Por qué? Porque todos tienen la humillación en su núcleo. Este comportamiento es un síntoma de la cultura que hemos creado. Solo piensa en ello».

Recomiendo totalmente ver su vídeo. A solas, en familia, entre amigos, en las escuelas.

Este es mi clic.

Algunos recursos contra el acoso y el bullying en internet y redes sociales:

Imagen principal: Dos trolls -más simpáticos que los reales- de Meg Jenson en Unsplash.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en la Feria del Libro de A Coruña

Agotada la tercera edición de ‘Sherpas’

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa presentaron Sherpas. La otra historia del Himalaya el pasado 6 de agosto en la Feria del Libro de A Coruña, con un lleno total de visitantes. La presentación corrió a cargo del editor de Ediciones del Viento, Eduardo Riestra.

Posteriormente, muchos lectores y lectoras tuvieron la paciencia de esperar hasta una hora en la cola para llevarse su ejemplar firmado. Como consecuencia de esta presentación, ya se ha agotado la tercera edición de Sherpas.

«La mitad de mi familia es gallega y estoy muy contenta de estar aquí», dijo Xiana Siccardi, antes de dar paso a Lakpa Nuru Sherpa, quien compartió con los visitantes su experiencia como porteador y alpinista en los Himalayas nepalíes, detallando sus ascensos al Everest y cómo es la vida entre las montañas más altas del mundo.

El libro ‘Sherpas’ llega a la cima del K2

Nuestro libro Sherpas. La otra historia del Himalaya ha llegado a la cima del K2, la segunda montaña más alta del mundo, gracias a la generosidad de nuestro amigo y extraordinario alpinista Karma Geljen Sherpa.

No es la primera vez que Karma nos emociona así. El año pasado llevó nuestro Sherpas a la cima del Everest. Estamos orgullosos de tener un lugar entre esta comunidad del Himalaya, sin la que muchísimos éxitos de alpinismo internacional serían sencillamente imposibles.

Nosotros lo llamamos K2 y «la montaña salvaje», por lo difícil que es de escalar, pero los locales la llaman Chogori, «el rey de las montañas». «Es muy peligroso, había desprendimientos de rocas por todas partes», nos ha contado Karma, quien ya está en casa y bien de salud, recuperándose poco a poco. Karma Geljen Sherpa es uno de los alpinistas que suele trabajar en el equipo del famoso alpinista nepalí Nirmal Purja.

No tenemos palabras de agradecimiento, porque parece que Karma hace honor a su nombre y el reconocimiento que con nuestro libro quisimos dar a esta remota comunidad del Himalaya nos vuelve con creces cada día.

Y así, con esta amistad a 7.000 kilómetros de distancia y a más de 8.611 metros de altura, es como se nos recuerda algo esencial, que hay éxitos y lugares a los que nunca llegaremos sin aquellos que parecen invisibles.

Nada de ‘Perder’

Por respeto a nuestra amistad y a tus miles de lectores, no te llamaré en público como te llamo en privado, esto es, como en la redacción en la que nos conocimos y que dejamos de compartir en 2012, hace uf, ya 10 años. 

En cinco horas me leí tu Perder, una novela de autoficción donde una historia sirve como recurso para contar otra, la buena. Por eso entre campnous y declaraciones de jugadores busqué tu razón para abrirte en canal, con lo reservado que tú eres menos para gritar gol y que se rajen todos los cristales. Me refiero a el por qué y el por qué ahora. Ya estaba claro que no ibas a escribir sólo sobre fútbol, que eso ya lo haces cada día, y encima colando a Dostoyevski y logrando que quede bien.

Página 10. «Y las crónicas, que para eso estaba allí. Las mismas por las que tanto sufrí. Llegué a amarlas con más desesperación que devoción. También las desprecié. Por algo eran artefactos hechos para la tortura. Aquellas maquetas en blanco, donde los diseñadores, dictatoriales, esperaban que escribiéramos evangelios de 5.000 caracteres a la velocidad de la luz, eran el único lugar donde se podía liberar demonios«. 

Luego lo de Cornellà y los malos recuerdos del barrio de Sarrià. «De niño solía acompañar a mi madre hasta allí porque, al menos una vez a la semana, llevaba pescado fresco a una de aquellas casas señoriales. Los burgueses no pisaban mi barrio, Y mi madre entraba y salía por la puerta de servicio. Como los perros, no podía compartir según qué privilegios con los amos«.

Ahí está, y no era el fútbol: la deprimente arrogancia de quienes sólo tienen dinero y fama, el clasismo, la dank submission de la precariedad laboral, el control y el autocontrol, la autocensura, el miedo, la pérdida de la ilusión y ser más pobres que nuestros padres. Y lo bien que retratas a los peores y sobre todo tu manera de elevar a los mejores. Estabas en el escenario de la Casa del Llibre de Rambla de Catalunya presentando tu Perder con tu familia, amigos y muchos compañeros periodistas y fotógrafos cuando dijiste que «nosotros tenemos algo que ellos no tienen, que es la escritura«. Y así es como has hecho danzar a chulos y mediocres para recordarnos lo que no hay que ser.

Luego más: «El nuevo periodismo, en vez de ir a buscar las noticias, prefiere esperar a que ocurran. Por eso cada vez menos reporteros salen de las redacciones. Sus jefes se sienten más seguros dejando a todos ellos frente a sus ordenadores, preparados para ser los primeros en cazar un tuit, en publicar cualquier pseudonoticia sin contrastar, en ganar la guerra del posicionamiento cibernético. Siempre con el clic por bandera«. 

He creído reconocer a alguien familiar detrás de Fermín, Isma, Carolina, Mari Paz, Joan Manel y Quique y en ese de política que escribe como los ángeles. Seguro que tiene un poco cara de perricerdo.

Y también ahí está, y no era fútbol. Tu periferia, tu revolverte hacia quien desprecia el esfuerzo y al mismo tiempo prohíbe el fracaso -¿cómo se conjuga esto?-, matar a nuestros monstruos para no ser como ellos, esa amistad que florece sobre el amor insuficiente, y sobre todo y por encima del fútbol ahí está el ser periodista, unos pajarracos curiosos que sufren de un idealismo algo naiv sin el que a veces no podrían olvidar que son acechados por muchas de las peores cosas del mundo. 

Tu libro debería recomendarse el primer día de primero de Periodismo junto con aquello de que «el periodismo es un océano de un dedo de profundidad» –«il piridismi is in icíino di in didi di prifindidid»– y que cada cual escoja su propia aventura. Pero no creas que todo esto es un masaje. Tus gustos musicales son espantosos.

Quizá perder no sea tan terrible, porque lo de ganar está demasiado desdibujado últimamente. ¿Qué es ganar? ¿Un rapero en una piscina rodeado de culos? ¿O la hipoteca, los niños, el perrito, el abrelatas eléctrico (vintage Trainspotting references always welcome), las cuentas en rojo, el terror a ser despedido mañana, el diazepam para aguantar mental y físicamente tu tinglado y -con suerte- un triple bypass a los 58? Yo creo que ganar es otra cosa, pero esto no va de mí. Para los hinduistas, por ejemplo, la destrucción es una potentísima fuerza creadora.

Terminé tu libro de madrugada y se me hizo corto. Nos has atrapado a todos y para siempre en tu mundo perdido y solo por eso ya hemos ganado. Y tú también. Gracias por haberlo escrito. Paradise isn’t lost, it was hiding all along.

El dato de ‘La Velada del Año’ de Ibai Llanos

El streamer logró en su canal de Twitch un 50% más de audiencia que el programa más visto, que fue el informativo del mediodía de Antena3; duplicó a La Voz Kids y triplicó los datos de Sálvame.

Ayer seguí con mucha curiosidad La Velada del Año de Ibai Llanos, transmitida en Twitch desde su canal y otros, celebrada en el Palau d’Esports de Badalona. Fue una espectacular sesión en la que se consolida el éxito de Ibai Llanos como claro referente del entretenimiento en nuestro país. No le demos más vueltas. No hay nada más que demostrar. Lo es.

Por eso quiero arrancar con EL DATO. El dato fue que La Velado del Año superó los tres millones de espectadores en Twitch. Eso sin contar los que seguían el evento a través de Twitter, que monopolizaron todos los hashtags de la tarde-noche (#Viruzz vs Momo, #Rubius, #LaVelada2, #3Millones, #Quevedo y #Auronplay, algunos ejemplos).

En sus mayores picos, la noche de boxeo logró 3,1 y 3,2 millones de personas conectadas a Twitch en el mismo momento, disfrutando del show. Eso es una barbaridad y, si no voy errada, fue el doble de la audiencia lograda el año anterior. Ese fue EL DATO de Ibaiel resultado de Ibai-, y como ejemplo comparativo de cómo está la cosa, estas fueron las mayores audiencias de la televisión en España del viernes, el día anterior, según el resumen diario de Fórmula TV:

El show de Ibai&Co logró un 50% más de audiencia que el programa más visto, que fue el informativo del mediodía de Antena3; duplicó a La Voz Kids y -atención -triplicó los datos de Sálvame.

Pasaron muchas otras cosas interesantes en esta SuperBowl de boxeo negociada y desarrollada por la generación de menos de 40 años que se ha buscado la vida y sus propias oportunidades, más que esperar a que alguien se las concediera. Tal y como están las cosas, y sobre todo si pensamos en el paro juvenil, mejor pedir perdón, que permiso. Fue un evento con ritmo que contó con una producción y realización impresionantes. Nada que envidiar a un combate en Las Vegas, tal y como se comentó en directo.

Más cosas. Anoche vimos a muchos de los más célebres influencers –El Rubius, Auronplay, Arigameplays, The Grefg, Luzu, Lolito, etc.- deambulando entre logos de Grefusa, El Pozo, Telepizza, Disney, Spotify y un largo etcétera. No había marcas pequeñas. Los departamentos de Marketing de estas marcas han sido ágiles en saber qué está pasando y donde está la audiencia a la que quieren llegar.

Más sorpresas. El torneo de boxeo se permitía descansos entre combate y combate -muy bien incluir un combate femenino, a ver si el año que viene hay paridad- con actuaciones musicales de gente tan en el candelero como Nicky Nicole, Duki, Quevedo, entre otros, con Bizarrap poniendo el broche final. Sería interesante ver cómo era el perfil de la audiencia que siguió el show. Creo que había mucho deportista y boxeador porque curiosamente, las audiencias bajaban ligeramente (más o menos en 200.000 espectadores) en las actuaciones musicales, cumpliéndose así un viejo mito -o realidad, no sé, me encantaría que alguien me escriba y me lo aclare- del mundo de la televisión que dice que la música desploma las audiencias. Ojo, que nadie se confunda: recordemos que Bizarrap es alguien que logra 30 millones de visualizaciones en sólo dos semanas de su útimo hit con Villano Antillano en YouTube. En todo caso, yo siempre defenderé la presencia de la música en todas partes, baje o no la audiencia, y celebro que las generaciones más jóvenes incluyan en sus grandes eventos a las voces de su tiempo. Intercalar esas actuaciones tan bien elegidas entre cada round fue fabuloso. Que le den a la audiencia que no sepa valorarlo. Fueron 3 millones. Estemos atentos.

La obra maestra de Soy Una Pringada

Lanza una cruda disertación en YouTube sobre la pobreza y la ausencia de oportunidades en la clase media baja en España basada en su propia historia a través de la película ‘Manolito Gafotas’.

Sigo a Soy Una Pringada desde hace años porque para mí es una de las creadoras más interesantes que tenemos. Comencé a curiosear lo que hacía cuando no era tan popular, y recuerdo compartir sus vídeos allá por 2017, que se me respondían con ‘quién es eso’, o ‘pero está muy gorda ¿no?’ o ‘no puede ser modelo de nada con ese físico’.

Por entonces creo que sólo tenía un canal de YouTube en el que hacía mordaces reviews de películas, series o de personajes de actualidad. Eso fue antes de su serie ‘Looser’ en Atresmedia, de sus libros o sus pinchadas. Por cierto, cubrí una de ellas en Razzmatazz en 2018 para La Vanguardia. Hablé de su serie en el mismo medio y lo titulé «El inesperado éxito de la gente de mierda» porque así de improbable era el éxito fuera de aquellos paraísos de bellezas artificiales que arrasaban en Instagram hace 5 años, antes de que se hablara abiertamente del atractivo de los cuerpos no normativos o de los problemas de salud mental derivados de la hiperexposición digital, como sucede hoy.

Hoy sigo su podcast El Club de Fans de Shrek, donde hay capítulos que citan cientos de referencias, como el de Alta cultura vs Baja Cultura con Alberto de las Heras, Glenda Galore y Miguel Agnes, charlando sobre la televisión, la telebasura, la cultura de la cancelación, Adolf Loos, Andy Warhol, Marina Abramovic, La semilla del diablo, Sol LeWitt, Roy Lichtenstein, Caravaggio, Woodstock, etc.

Soy Una Pringada te saca una sonrisa torcida incluso con los temas más desesperanzadores. El bullying, el fracaso escolar, la relación con el propio cuerpo en la adolescencia, que si el petitsuisse y tal. Ella, que ha transitado por todos esos infiernos en primera persona, puede por tanto cogerlos y, como en el aikido, darles la vuelta usando la fuerza del contrincante contra sí mismo. Lo último ha sido un vídeo en YouTube dedicado a la pobreza y a la falta de oportunidades, una disertación sobre su propia infancia y adolescencia que para nada esperas encontrarte cuando haces clic sobre un aparentemente inocente vídeo-review llamado «La peli de Manolito Gafotas».

Cargando contra «quienes romantizan la pobreza» porque sabe lo que es «comerse las tapas del pan Bimbo» y que sólo haya «medio limón podrido en la nevera», Quesada desgrana la vida de los protagonistas de la película y dice sobre la madre: «Esa madre seguramente se vio envuelta en tener dos hijos cuando no quería tenerlos, igual quería estudiar o ir a la universidad pero no había puto dinero, y lo único que podía hacer era casarse con su novio, y tener hijos, y formar una familia, y juntar dinero para poder vivir porque, si no, no te puedes permitir vivir en una puta casa cuando eres pobre, porque tienes que vivir con otra persona, y a veces esto te empuja a tener una familia cuando no quieres tenerla. Qué asco ser pobre, de verdad, qué horror. Es el puto infierno. No se lo deseo a nadie. Yo he sido muy pobre y sé qué es estar ahí».

En un lejano 2016 ya escribí en La Vanguardia que los influencers podrían cambiar el mundo si quisieran. Yo sé que no hay que ir por la vida pontificando, pero me gusta mucho Esty Quesada por lo que cuenta y por las hondas reflexiones que genera desde el humor, algo dificilísimo de conseguir.

Me hubiera encantado que hubiera existido Soy Una Pringada cuando yo era adolescente, cuando las chicas debíamos ser como Barbie y Cindy Crawford y las palabras acoso escolar o bullying sencillamente no existían, como tampoco existía internet ni la facilidad de hoy para llegar a otros modelos, ejemplos y referentes. Suerte que conseguía unas pocas revistas de USA que llegaban a cuentagotas a los quioscos de Las Ramblas, en las que estaba todo: el grunge, Guns’n’Roses, y algo rarísimo que se llamaba Headbangers Ball que daban en una cadena llamada MTV.

Soy Una Pringada contribuye a la normalización de muchas cosas que deberían haber sido normales hace mucho tiempo y da vergüenza que aún no lo sean. Pero eppur si muove. Porque ahora resulta que, cuando alguien cita su nombre hay unanimidad, y se levanta una cabeza en algún sitio y dice: Ah sí, esa tía me encanta, qué crack.

Los hombres del millón de dólares que nadie conoce

No les verás en las portadas ni tienen un documental en Netflix (todavía). Pero estos son los hombres que fijarán las cuerdas en el Monte Everest esta temporada para que cientos de alpinistas intenten llegar a la cima tras pagar decenas de miles de euros

No tienen aspecto de alpinistas de élite. No lucen ropa de marca ni logos de sponsors de la cabeza a los pies. No tienen un documental en Netflix -aunque deberían- y no les verás en portadas ni extensos artículos. Pero lo cierto es que de estos chicos depende buena parte de los ingresos de Turismo de Nepal esta temporada, así como parte de la reputación internacional del país: serán los primeros en escalar el Everest para fijar las cuerdas que después guiarán a todos los alpinistas internacionales hacia la cumbre esta primavera.

Sólo los alpinistas más preparados pueden hacer este trabajo. La próxima semana, este equipo formado por solo ocho sherpas de la agencia Seven Summits Treks, bajo la dirección de la Expedition Operators Association of Nepal (EOA) se dirigirán al Everest para fijar las cuerdas.

Ellos serán los primeros en enfrentarse a un Everest completamente vacío, inhóspito y desconocido tras lo que haya sucedido en sus paredes durante el invierno. Habrá nuevas grietas, algunas zonas habrán desaparecido, habrá nuevos peligros que solventar en esta montaña que cambia cada año.

Se trata de un trabajo extremadamente peligroso dado que en la parte inferior del Everest está situada la famosa cascada de hielo del glaciar de Khumbu, en la que descienden lentamente bloques de hielo del tamaño de edificios de varios pisos, que en cualquier momento pueden colapsar, y que cambian cada día. Y de camino a la cima, claro, temperaturas de 40 grados bajo cero, fortísimos vientos, la zona de la muerte y el fatídico mal de altura. Todo a la vez.

En el equipo figura el legendario Kami Rita Sherpa, Record Guinness mundial por ser el hombre que más veces en la Historia ha subido al Everest -25-, que ejercerá de líder de la expedición.

Subir al Everest cuesta, en términos generales, unos 50.000 euros, y Lakpa me cuenta que esta primavera podrían intentar escalarlo unas 250 personas, por lo que eso supone 12,5 millones de euros directos para el país, de los que un amplio porcentaje son ingresos para el Gobierno en forma de tasas y permisos. Eso sin contar los ingresos indirectos en forma de proyección internacional y del efecto llamada que tiene el Everest en parámetros deportivos, sociales, culturales y mediáticos.

Parte del equipo de la expedición, con Kami Rita Sherpa en el centro (Seven Summits Treks)

Por tanto, cada uno de estos hombres, por sí solos y corriendo un altísimo riesgo, generará esta primavera más de un millón de euros.

El suyo será un trabajo solitario, sin cámaras ni drones, sin lenguaje de conquista, sin hashtags en Instagram. Porque aquí la cosa va de construirse una casa en el pueblo, o de arreglar la de sus padres, y de poder pagar un buen colegio para sus hijos. Y aquí están sus nombres.

Kami Rita Sherpa
Sona Sherpa
Ngima Tashi Sherpa
Tenging Gyaljen Sherpa
Fura Tshering Sherpa
Phurba Chhotar Sherpa
Phurbu Kusang Sherpa
Lakpa Tenjing Sherpa.

¿Por qué las docuseries funcionan tan bien?

Es el subgénero triunfante porque elige temas universales y porque nos concede lo más valioso de nuestra era: tiempo para pensar sobre ellos.

Vidas peculiares, momentos históricos, locuras criminales o seguimientos a vips de crónica rosa. Los documentales divididos en episodios, las docuseries, viven una etapa de esplendor. Los datos lo demuestran, las audiencias las quieren y pocos casos son fallidos.

Más allá de la propuesta que nos lancen, han logrado lo imposible: que volvamos a ser dueños de nuestro tiempo para reflexionar sobre un tema concreto durante varios capítulos, es decir, recobrar el lujo perdido de poder darle vueltas a una-sola-cosa durante horas.

Hablando sobre lograr lo imposible, parece que estos contenidos periodísticos ya no son los hermanos pequeños y ensombrecidos por la ficción. Lo explica muy bien Manuel Blanco Pérez desde la Universidad de Sevilla:

«El formato del documental periodístico tradicional ha sufrido un profundo revulsivo en los últimos años. Tradicionalmente denostado por la industria del cine de ficción, en los últimos años, ha conseguido tener status propio dentro de los festivales de cine más prestigiosos del mundo. Pero es que, además, en las plataformas actuales, los docuseries ocupan un lugar no menor en las parrillas de cada una de ellas, rivalizando ya con las series y las películas de ficción de producción propias más vistas».

Nacidas hace más de una década de modo artesanal amateur en YouTube (lo expliqué en La Vanguardia en 2016), ahora son gestionadas por productoras y bien recibidas por televisiones y plataformas, hay contratos millonarios y facturas del séptimo arte. Ya hemos visto muchas y muy diferentes: ‘Rocío: Contar la vedad para seguir viva’, ‘Nevenka’ o ‘Soy Georgina’hay mucha protagonista femenina, apunten eso y pregúntense por qué- han sido ejemplos diferentes de éxito en audiencias, conversación mediática y social, y un augurio de que la docuserie es un filón que sólo acaba de comenzar.

Las claves del género

Una de las claves del subgénero reside en lograr la máxima conexión con el espectador -con nosotros-, con la intención de que nuestra opinión sobre la persona que hemos empezado a escuchar cambie durante o al final de la exposición del relato. Por tanto, la revisitación de una historia desconocida o perdida en el tiempo es fundamental.

La conexión emocional se consigue mirándonos directamente a los ojos y eliminando todos los obstáculos intermedios que parezcan que ha habido excesiva preparación, perfección o muestra de que el contenido está demasiado manoseado y enlatado. Ojo repito: que algo parezca improvisado, no significa que lo esté.

La puesta de escena de ‘Nevenka’ (Netflix)
La puesta de escena de ‘Rocío’ (Mediaset)

El personaje parece mirarnos a los ojos y también desaparece la figura del narrador en off y la música sólo se utiliza para enfatizar un momento y emoción. Los decorados, discretos y que no molesten. Los planteamientos, universales y profundos, y sentimientos potentes como el odio, la pena o el miedo, y emociones visibles como las carcajadas o el llanto. De esta manera, cuando el personaje llora, parece hacerlo con nosotros en la intimidad.

Pero, ¿por qué funcionan tan bien? Más allá del morbo voyeur de algunos casos, las docuseries son un subgénero que nos puede dar lo que queramos: desde algo para pensar a algo para dejar de pensar.

Pero en esta era de incertidumbre esperamos que los finales sean justos y tiene buena acogida la historia de quien resurge de sus cenizas, del fracasado que al final ganó, del débil que con pocos medios venció al fuerte. Desenlaces, en fin, que nos lleven a creer que, aunque todo se derrumbe a nuestro alrededor, podría haber un minúsculo lugar para cierta justicia poética.

Poco triunfaría una docuserie que escoge bien a su protagonista pero que es incapaz de abordar junto a él cuestiones interesantes y retadoras sobre las que todos tenemos una opinión. Pero la que realmente triunfará es la que logre que la cambiemos.

Lo más importante: el tema

El tema siempre debe ser una cuestión universal, llevada de la anécdota a la categoría. Grandes preguntas y respuestas. Probablemente la más ambiciosa, ¿quién es Dios? ya se la ha planteado en varios capítulos Morgan Freeman en ‘La historia de Dios’. ¿O cuál es el precio de pasar a la Historia, de hacer algo realmente memorable? Ahí está la concatenación de fracasos y desesperación de Elon Musk hasta la gran victoria final en su odisea espacial ‘Countdown‘. Apagamos el televisor o bajamos la tapa del ordenador pensando que podría haber algo más, una misión más elevada, y que un martes cualquiera podría convertirse en algo más que esto.

Por eso en la docuserie es fundamental -por encima del formato, del decorado y hasta del personaje- la acertada elección del tema. Poco triunfaría una docuserie que escoge bien a su protagonista pero que es incapaz de abordar junto a él cuestiones interesantes y retadoras sobre las que todos tenemos una opinión: relaciones de familia y pareja, modo de vida, la relación con el dinero, con la religión, con la política, etcétera. Pero la que realmente triunfará será la que logre que la cambiemos.

Por ejemplo, la de Rocío Carrasco no habría tenido el mismo impacto social si, más allá del puro biopic, no se hubiera introducido el tema de la violencia vicaria. En ‘Nevenka’ el tema es el machismo social e institucional, y el impresionante ‘Wild, wild country’ nos muestra lo fácil que puede ser confundirnos.

Detrás el alocado mundo de ‘Tiger king’ hay una seria invitación a reflexionar sobre modelos de vida menos normativos. ‘Las cintas de Ted Bundy’ nos recuerdan que los mayores asesinos también llevan jersey anudado en los hombros, van a la facultad con tu hija y la invitan a entrar en su coche. ‘Rotten’ (‘Podredumbre’ en Netflix) fascina por sus revelaciones aterradoras del funcionamiento de la industria alimentaria y ‘¿Dónde está Marta?’ logra con sus pesquisas que sus descubrimientos salten a la misma investigación del caso.

Ya que un documental es la exposición de un punto de vista, sólo nosotros tendremos la palabra final sobre lo que hemos visto, si las pruebas nos han convencido o todo lo contrario, y lo que es mejor: si deberíamos actualizar alguna de nuestras opiniones.

Aquí alguien se merece un premio

Un premio a los primeros que lograron salirse con la suya y parar eso de «hay que convertir estas 100 horas de grabación en un documental de 45 minutos. Hay que cortar, cortar, cortar». Benditos los que se impusieron sobre la tijera y, también, a los que del otro lado compraron una serie y no sólo un documental.

Que a nadie le escape el beneficio secundario: Trocear un contenido aporta un valor extra: genera más conversación y más audiencia sostenida, ya sea en platós o en redes sociales. La emisión de un único documental genera tuits y titulares durante tres días, pero seriarlo genera un interés mantenido -tanto nuevo como acumulado- durante el tiempo previsto de emisión, lo que incrementa los ingresos de las cadenas y plataformas.

Las docuseries son estimulantes, en muchas ocasiones moral y éticamente desafiantes, y sus preguntas a veces son el cuchillo que el lanzador nos clava junto a la oreja.

El triunfo de lo largo es todo un milagro en la narrativa audiovisual del siglo XXI, cuando todo debe ser corto. Por ejemplo, en muchos informes de métricas de redes sociales se da un margen de sólo tres segundos para saber si un vídeo ha enganchado o no. Tres segundos de oportunidad. Como consecuencia directa o indirecta, la visión en storiescope de la vida ya ha empezado a hacer mella en los cerebros y procesos de aprendizaje de niños y adolescentes. Hay mil estudios sobre ello. Todo tiene que ser más rápido, más impactante, más ruidoso. Warhol diría hoy que en el futuro sólo tendrás 15 segundos de concentración.

Ya avanzó Schopenhauer que «sería bueno comprar libros, si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos». En esta época multitarea de notificaciones, prisas y urgencias, muchos echamos de menos aquel espacio libre de distracciones y pocas interrupciones que solíamos ocupar en leer varios capítulos de un libro o perfeccionar una habilidad. En profundizar en cualquier cosa, básicamente. Y dedicar ocho horas a conocer la cara más oscura de la industria alimentaria probablemente lo sea. Las docuseries, en este contexto, son estimulantes, en muchas ocasiones moral y éticamente desafiantes, y sus preguntas a veces son el cuchillo que el lanzador nos clava junto a la oreja.

Ya que hablamos de Warhol y cuchillos, Netflix acaba de lanzar una docuserie sobre los famosos diarios del referente pop. Tampoco es casual: en los tiempos inciertos, nadie mejor que los creadores universales para plantear preguntas y respuestas.

¿Tendremos una docuserie sobre un icono cultural del siglo XX entre lo más visto de la plataforma? Aquí debería poner el meme del brindis de Leonardo di Caprio ante el augurio de una larga y próspera vida a la industria audiovisual.

Ojalá también lo sea para todos nosotros.

Photo by Alin Surdu on Unsplash.

El marketing de Bizarrap: Cómo el ‘efecto Batman’ apuntala su éxito internacional

Sabe que en una sociedad tecnológicamente hiperimpactada, el interés no se logra avasallando más, sino al revés: su éxito es el misterio. Y sus tres años de estudios de marketing tienen mucho que ver.

Cada vez que Gonzalo Julián Conde, más conocido como Bizarrapbzrp– saca tema se cuela en las primeras posiciones de Spotify. Su canal en la plataforma de música cuenta con más de 15 millones de oyentes mensuales y en YouTube cuenta con 12 millones de suscriptores y más de tres billones -con b- de visualizaciones. ¿Cómo se consigue este éxito?

Son varias las claves que maneja este argentino internacional de 24 años, productor de EDM, trap, hiphop y reguetón, más allá de su talento como creador musical, que le llevó a cuatro nominaciones en los Premios Grammy Latinos en 2021 por las categorías mejor fusión/interpretación urbana, mejor canción rap/hip hop, mejor artista nuevo y productor del año.​ Y una de estas claves probablemente sean sus tres años de estudios de marketing.

  1. Tres años de estudios de marketing

Él mismo ha afirmado que Bizarrap como concepto es una marca. Cómo hacer para llegar a más público y hacer que más gente escuche, conceptualmente, es marketing. Me faltaba un año para terminar la carrera pero como veía que mi camino en la música crecía, decidí tomar una pausa y aplicar lo que ya sabía en mi proyecto”, dijo en declaraciones a Billboard.

Y es que sabe capitalizar su estrategia, porque en una sociedad hiperinformada y tecnológicamente macroimpactada, el interés no se logra avasallando más, sino al revés: su éxito es el misterio.

Nadie sabe dónde aparecerá, con quién colaborará, qué será lo siguiente. A todos nos encanta jugar y que nos sorprendan, y bzrp ha convertido esta debilidad humana en su éxito.

2. Sabe que las colaboraciones multiplican el éxito (y lo aceleran)

Sin duda las Bzrp Mussic Sessions son las catapultas de su éxito. Consisten en crear hits junto a artistas consagrados y otros emergentes. De esta manera trasciende a su propia comunidad y se amplifica a las audiencias de los artistas con los que colabora.

Su vídeo más visto en YouTube hasta hoy es un tema que hizo junto a Nathy Peluso con, atención, 293 millones de visualizaciones. También ha compartido set con Nicky Jam, Snow tha Product, Nicki Nicole, Trueno, Tiago, L-Gante, etc.

Pero no todas las colaboraciones son musicales. Un gran acierto fue conceder una entrevista a Ibai Llanos en su canal, que luego se ha convertido en más vídeos del streamer comentando sus vídeos, una alianza provechosa para ambos. Y le hemos visto también con David Broncano en La Resistencia, un espacio canalla pero mainstream y nuevo acierto para ampliar su audiencia en España.

3. Dominio absoluto de los tempos y del hype

Aquí es donde más se nota el marketing. Cada tema a punto de salir es un acontecimiento. Para ello, bzrp lanza trabajadísimos trailers anunciando al elegido/a, cebo que instantáneamente se viraliza en redes y marca el inicio de una cuenta atrás.

Es el efecto ‘efecto Batman’. Como el famoso superhéroe, Bizarrap sólo aparece para ganar y luego desaparece en su cueva hasta la próxima. En este caso, menos es siempre más.

4. Su juego es el misterio

Nadie sabe dónde aparecerá, con quién colaborará, qué será lo siguiente. A todos nos encanta jugar y que nos sorprendan, y bzrp ha convertido esta debilidad humana en su éxito. bzrp logra que vayamos a buscarle. También hay misterio en la construcción de su personaje público de la manera más eficaz: escondiendo su cara.

Dentro de ese mismo juego, cede en sus videoclips el total protagonismo al artista invitado y él apenas sale en un rincón y de espaldas, mostrando apenas un baile de brazos. Bzrp no sale, pero está. Misterio de nuevo.

Quiénes son Snow Tha Product y BZRP? | La Verdad Noticias

Esa coherencia de marca personal se revela después en los medios. Por ejemplo en esta portada de Billboard, donde el productor es retratado sosteniendo la bola de cristal de la industria musical.

5. Una buena narrativa

Bizarrap teje su propio relato y línea argumental, por ejemplo, la que une un encuentro con Lionel Messi y poco después, aparece un hit con MHD con un tema que menciona al jugador. Ahí muestra que va un paso por delante y que sus juegos planteados no son accidentes, sino una calculada anticipación.

Y también ayuda mencionar a otros, algo propio de los géneros que toca, lo que ayuda a ganar más reproducciones, aparecer en más medios de comunicación y engancharnos al beef. Es decir, generar conversación. Y la conversación genera más popularidad. Y la popularidad genera más menciones en medios. Así es tomar la ola.

Sin ir más lejos, en su última colaboración con Residente, ha logrado la barbaridad de 15 millones de visualizaciones en YouTube en menos de 24 horas. En sus ocho minutos de duración, se reparte estopa para todos, pero especialmente para JBalvin, lo que ha llenado las redes de menciones y memes.

Una imagen de marca coherente, el encanto del misterio de quien aparece y desaparece, talento y colaboraciones muy pensadas. Así bzrp ha forjado su éxito internacional. Nunca el ghosting había sido tan bueno. Hasta yo canto el ‘bombona’ con Tiago PZK. Pero puestos a elegir, soy más de L-Gante:

«Esto no es letra, es rutina / de la más chorra a la más fina».

Same.

Se levanta la sesión. Desalojen la sala.

Autoría foto principal: Ciruja12345. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bizarrap_ftt.jpg

Xiana Siccardi en La 2: «Todo empezó cuando decidí parar».

Xiana Siccardi aborda en una entrevista en el programa ‘Para todos La 2’ cómo la búsqueda de respuestas vitales impulsó su historia en los Himalayas. También comenta aspectos sobre las diferentes visiones de la vida, la familia y la soledad que existe entre Oriente y Occidente, así como el proceso de creación de ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’.

Mira la entrevista íntegra haciendo clic aquí.

Ruteon: ‘Primero llega el dolor físico, luego el psíquico. Después, una calma increíble’

La plataforma de la aventura entrevista a Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa

«La conexión con la naturaleza, el aprecio a la sencillez, a las cosas que damos por sentado, pero que cuando las piensas y las vives te das cuenta del verdadero valor que tienen. Los sherpas, tal y como explican Xiana y Lapka en su libro, siempre han aplicado estos principios en la superación de un miedo que a veces los occidentales tenemos infundado de base, pero que en realidad no existe. La clave está en mantener un equilibrio entre el gozo, la confianza y la exposición al riesgo».

Lee el reportaje íntegro de Ruteon aquí.

‘El ‘true crime’ en la encrucijada’, entre los 23 mejores artículos de Comunicación de 2021

El periodista y antropólogo Miquel Pellicer ha incluido mi análisis ‘¿Quién es el monstruo? El true crime en la encrucijada’ dentro de los 100 mejores artículos de Comunicación de 2021, según su ranking del año, donde ocupa la posición 23.

Gracias, Miquel :) Conoce más a Miquel Pellicer aquí y no te pierdas su newsletter La comunicación que importa, de las mejores del sector y perfecta para ponerse al día rápidamente en periodismo, comunicación y curación de contenidos.

Vuelve a leer ¿Quién es el monstruo? El ‘true crime’ en la encrucijada’ aquí.

Revista Arrels: ‘L’Himàlaia que viu en mi’, per Xiana Siccardi

Xiana Siccardi escriu des de Kathmandu per a la Revista Arrels el que ha vist i après a l’Himalàia.

«De vegades, a l’Everest, alguns alpinistes moren mentre dormen. Els xerpes diuen que no tenen por de passar la nit al costat d’un mort a la mateixa tenda de campanya. Ells, tan supersticiosos, tan inclinats a creure com a veritats mites i llegendes de dimonis, ietis i esperits només s’estremeixen de veritat qun algú mor al seu poble».

Xiana Siccardi

Més informació i enllaç per a comprar la revista aquí.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en el Festival Periplo 2021

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa han participado en el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura Periplo de Puerto de la Cruz, celebrado en octubre de 2021, donde presentaron su libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’. Además, compartieron sus vivencias y puntos de vista con alumnos de diferentes IES de Tenerife.

Con los asistentes charlaron sobre el Everest, el alpinismo de altitud, sobre la manera en cómo viajamos, sobre el budismo de ascendencia tibetana de los sherpas, sobre el cambio climático y sobre las diferencias y parecidos entre Oriente y Occidente con la periodista Raquel Toste, quien dirigió la entrevista.

«Xiana Siccardi se fue al Campo Base del Everest pero va a descubrir cosas que otros viajeros no nos habían contado«, explicó Raquel Toste en su introducción. «Yo sentía que no estaba exprimiendo la vida como creía que debía ser, así que hice algo que siempre me ha funcionado, que es que cada década de mi vida hago un viaje en solitario, autocastigada a un rincón de pensar, aunque sea al pueblo de al lado», dijo Siccardi.

«La montaña no te deja escapar de ti mismo, y eso es peligrosísimo. Si tenemos un problema, como tenemos trabajo y ocupaciones, nos podemos meter en Instagram, o atendemos una llamada de teléfono y esas cosas que nos atacan de vez en cuando no las resolvemos. Pero cuando estás en la montaña solo, o te vas al pueblo de al lado, pero en soledad, esos pensamientos te martillean tanto que no puedes engañarlos, y en un viaje en solitario de 16 días no te queda más remedio que resolverlos», dijo la autora.

«Si tu crees, como los sherpas, que vive un dios en una montaña, no la dañas –añadió Siccardi-. Si crees que un dios vive en un río ¿vas a lanzar vertidos? Esa cultura ancestral existe en todos los lugares, no sólo entre los sherpas. Siempre ha habido una tradición de culto a los espíritus en la naturaleza, lo que pasa es que nos vamos olvidando de todo eso. Pero lo bonito sería que cada territorio recupere la esencia, porque si fuéramos más conscientes de que en este mar tan maravilloso y bravo vive un dios, no lo dañaríamos tanto», añadió.

Con los alumnos de IES de Tenerife.

Muchas gracias a la organización del Festival Periplo y al Ayuntamiento de Puerto de la Cruz por permitirnos conoceros y por promover la literatura de viajes y aventura.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en la Feria del Libro de Madrid 2021

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa fueron invitados por su editorial, Ediciones de Viento, a participar en la Feria del Libro de Madrid 2021 firmando ejemplares de su libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’.

Muchas gracias a todos los amigos y amigas que os acercasteis a vernos y que permitió que, por fin, pudiéramos conocernos en persona o volver a vernos. Nunca tuvo más sentido llamarla #laferiadelreencuentro.

Y gracias a nuestro editor, Eduardo Riestra, por hacerlo posible.

 Podrás encontrar ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ en:

📚 Tu librería habitual

🌬 En nuestra editorial Ediciones del Viento

📦 Amazon

La expedición ‘SHERPAS’

El 9 de octubre arranca nuestro viaje. Lakpa Nuru Sherpa, que ha hecho cima tres veces en el Everest, será el guía de esta aventura diseñada para la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones.

Cuando regresé de mi primer viaje al Campo Base del Everest en octubre de 2017 no podía imaginar que, cuatro años más tarde, estaría invitando a muchos amigos y amigas a vivir la misma aventura que yo viví en distintos lugares de las fascinantes tierras nepalíes.

Volví con la cabeza llena de cosas nuevas, enriquecedoras, algunas profundas y otras livianas como dibujar en la nieve o escapar riendo de un repentino aguacero en los Himalayas, y con el recuerdo hecho sonrisa gracias a personas que allí conocí y que hoy puedo decir que son mis amigos y, también, ahora son mi familia.

En aquel primer viaje saqué la foto que ilustra este artículo, la del pequeño sherpa en su casa ante la cortina estampada con el nudo infinito del budismo.

Lakpa Nuru Sherpa, guía de nuestro viaje, en la cima del Everest en 2019.

Quien haya estado alguna vez por allí sabe perfectamente de la generosidad y entrega de los sherpas y las otras etnias de las montañas, como los rai o los chhetri, entre muchas otras. Son personas sencillas, alegres, que aún estando tristes prefieren cantar para no angustiar al resto, porque el bienestar del grupo, del clan, está por encima de uno mismo. Porque allí, el individuo no es nada.

Es en esos caminos remotos a miles de kilómetros del individualismo de la ciudad y sus urgencias donde uno puede reecontrarse con la máxima de Alexander Supertramp: «La felicidad sólo lo es cuando es compartida». Mucho hay en este viaje de las Rutas salvajes, de Jack London, de Thoreau, de Emerson y otros grandes pensadores, filósofos, aventureros y escritores que amaron la naturaleza como una vía no sólo hacia la libertad sino, también, hacia una vida más intencionada.

Mucho hay en este viaje de las ‘Rutas salvajes’, de Jack London, de Thoreau, de Emerson y otros grandes pensadores, filósofos, aventureros y escritores que amaron la naturaleza como una vía no sólo hacia la libertad sino, también, hacia una vida más intencionada.

La suerte quiso que encontrase a Lakpa en mi camino y que me abriera las puertas del mítico beyul de Solukhumbu, la región del Everest. Quien haya leído nuestro SHERPAS (Ediciones del Viento) ya sabe que un beyul es una zona sagrada para los budistas, en la que no se puede ofender, engañar o dañar -a personas, animales, plantas o al entorno-, y en la que en tiempos difíciles sólo podrán refugiarse en sus valles secretos quienes sean puros de corazón. Yo no sé si pasaría esa prueba, pero caminar por esas tierras y aprender de los lugareños, como suelo decirle a Lakpa, ha llenado mi corazón de flores.

Un monje de Solukhumbu, sirviendo té en el comedor.

El Everest tiene nombre de mujer

En este viaje entraremos en el beyul de Solukhumbu y, si las condiciones climatológicas nos lo permiten, veremos el Monte Everest con nuestros propios ojos. Ese es, sin duda, un momento muy especial porque el Everest es un icono indiscutible de nuestro planeta. Si para nosotros es la cima de nuestro mundo, los budistas imaginan en su cumbre a una mujer a lomos de un tigre dorado, que lleva en sus manos los deseos cumplidos de quienes los merecen. Es la diosa del Everest, la diosa Miyolangsangma.

Miyolangsangma, la diosa del Everest.

Los días previos a divisar la montaña es mágico sentir cómo todo allí está determinado por su invisible presencia. Así nació el vertiginoso aeropuerto de Lukla -que conecta la capital, Katmandú, con la región del Everest- y así se fue aclarando el camino que lleva, desde allí, hasta la montaña más alta del mundo por encima del nivel del mar, situada en la troposfera superior pero cerca de cuya cima se han encontrado fósiles de caracolas de cuando el Everest fue el fondo del mar.

Las inmediaciones del Ama Dablam y el helipuerto del Everest View Hotel, lugar que visitaremos, desde donde se divisa el Monte Everest.

La huella de los primeros expedicionarios como Edmund Hillary, Tenzing Norgay, George Mallory, John Hunt, Reinhold Messner y muchísimas otras leyendas del alpinismo internacional han mirado en diferentes tiempos hacia esa misma cima con pasión encendida.

Pero también hubo otros descubridores de rutas y creadores de caminos que, dibujando los primeros mapas, miraron hacia el suelo como Eric Shipton, quien se encontró con una supuesta huella del Yeti en 1951, la fotografió y los periódicos de todo el mundo enloquecieron con el increíble hallazgo y lo llevaron a primera página.

Parte de nuestro viaje recorre los caminos de los expedicionarios, que fundaron escuelas para que los niños y niñas de Solukhumbu tuvieran un futuro más allá de sus granjas. Una de ellas es la Edmund Hillary School, fundada por primer occidental que subió y bajó exitosamente el Everest en 1951, y que por supuesto visitaremos en nuestra aventura.

Niños entrando en la Edmund Hillary School.

No se puede hablar de los Himalayas sin mencionar sus hermosas y ancestrales leyendas: dioses que moran en las montañas, lagos y ríos, y maestros lamas que pueden volar, que pueden ver el pasado y el futuro, y que cuando mueren se evaporan en un hermoso arcoiris. Ese es el budismo de ascendencia tibetana que respira en cada templo, hogar, valle, río y camino que recorreremos.

Las leyendas sobre el Yeti

Tampoco podemos olvidar las decenas de fábulas sobre el Yeti que muchos viejos lugareños aún explican y que hasta los más jóvenes conocen y respetan. Es mágico sentarse a cenar alrededor del fuego, o junto a la chimenea en el refugio, y dejar que nuestros amigos sherpas nos relaten con su propia voz todos esos cuentos y mitos que conforman su legado cultural milenario.

Esos relatos orales son Historia viva, porque son lo poco que ha sobrevivido a la migración desde Tíbet, como apunta Reinhold Messner, que emprendieron en el siglo XVI «unos 20.000 hombres y un número similar de yaks», cruzando el Himalaya para asentarse en el actual Nepal.

El supuesto cráneo del Yeti que celosamente guardan los monjes de Khumjung.

Son relatos muy antiguos que hacen soñar, reflexionar sobre nuestra vida y también sonreír, como la historia que cuentan los lugareños del pueblo de Khumjung que, hartos de que los yetis les robasen la comida, fingieron emborracharse para que lo vieran los yetis escondidos tras las colinas, que por la noche descendieron a copiar a los humanos y se emborracharon de verdad y hubo una batalla monumental entre humanos y yetis. Por supuesto, visitaremos Khumjung.

En la casa familiar de Lakpa, situada en las montañas cercanas al pueblo de KhariKhola, nos recibirá su madre, quien cocinará para nosotros con ayuda de nuestros asistentes de cocina, y que no cesará en decirnos shyé-shyé -el come-come de nuestras madres y abuelas- hasta que no podamos más. Es probable que nuestra presencia despierte expectación en el pueblo y en el monasterio budista cercano y que también visitaremos.

Lakpa Futi Sherpa, madre de Lakpa, con el tradicional vestido sherpa para trabajar en el campo y el hilo rojo budista de protección alrededor del cuello.

La madre de Lakpa también nos mostrará su huerta de trigo, patatas, ajos, cebollas, tomateras, melonares, melocotoneros, plantas de té y un sinfín de productos de sus tierras organizados en terrazas robadas a la montaña, así como su ganado, y desde una distancia prudencial nos señalará el árbol al que no hay que acercarse para no molestar al lu, el espíritu de aspecto de serpiente que desde allí vela por la casa y sus moradores.

Ese lu parece ser una adaptación del naga tibetano, la serpiente que se alzó sobre la cabeza del príncipe Siddharta en el momento de su iluminación, y que tanto se reproduce en la cultura budista de tantos países. Porque ese es otro activo de nuestro viaje: acercarnos a comprender los principales símbolos budistas y aprender a interpretarlos.

Si fuera por mí, este artículo no se terminaría nunca, así que es mejor ponerle punto y aparte aquí. Sólo me queda invitaros a hacer este viaje con Lakpa y conmigo, y agradecer la oportunidad para organizarlo de la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones de nuestro buen amigo y grandísimo profesional de la Historia y la aventura, Tito Vivas.

En un mundo exprimido por la prisa y la urgencia, por el mail y el teléfono, tan alejados de la naturaleza y de los elementos como estamos, reaprendamos a leer el cielo y el viento salvaje, anticipemos tormentas, veamos cuán alto está el techo del mundo, soñemos junto al fuego. Ya dijo Emerson que no es la duración de la vida, sino su profundidad.

Tienes toda la información del viaje aquí. Escríbenos si quieres más info :)

Vámonos a ver el Everest.

Lakpa y yo te estamos esperando.

Deconstruyendo a Nathy Peluso: una gimnasta que llegó con un mensaje claro

Directa y contundente, hiperactiva, empoderada sin pedir permiso ni perdón. Nathy Peluso es todo un fenómeno que ahora se disputan productores y escenarios. ¿Cómo lo ha hecho?

Cantante y compositora argentina, alcanzó el éxito global con su desafiante Sana Sana. Pero, ¿qué hay detrás de toda esa energía sexual? ¿Cómo ha conseguido el éxito internacional? Aquí algunas claves.

1. Su historia es verdadera

Nathy Peluso tiene calle. Sus letras relatan lo que ha vivido. Nació en Luján, provincia de Buenos Aires, y se crió en el barrio de Saavedra. Con 10 años emigró con su familia a España y residió inicialmente en Alicante, donde con 16 años empezó a actuar en hoteles y restaurantes de Torrevieja.

Luego pasó por Murcia y, al llegar a Madrid, trabajó en hostelería y en cadenas de producción, además de como dependienta y teleoperadora. Fue camarera, montó cajas de cartón en una fábrica y sirvió paellas baratas a los turistas, dijo en Vanity Fair.

«En mis canciones hablo de lo que me pasa», ha resumido en diferentes entrevistas. Y en ellas siempre transpira el recuerdo de un pasado de carencias. «Yo pensaba: cuando tenga dinero voy a disfrutar de la comida como nadie», ha dicho. Por eso en sus canciones hay muchas alusiones a la comida, como en Natikillah o el ya famoso: «Y si el FMI me la toca, si creen que van a comer de mi sopa…».

Con todo este material de pratida, su relato es fuerte. Y la honestidad es siempre un punto a favor.

2. Conecta con su audiencia y crea lemas de empoderamiento

El punto 1 es la base para este punto 2, porque desde el relato real siempre existe más potencia para reclamar, exigir justicia y promover cambios.

Cada nueva canción de Nathy Peluso es un zasca al patriarcado, a las relaciones tóxicas, una oda al empoderamiento femenino y a la belleza no normativa. «Con mi celulitis y mi fibra grosa, tú sabes que así estoy más hermosa».

Como ya hemos comentado con Billie Eilish, una clave para el éxito de un artista es conectar con su audiencia y con los temas de su tiempo. Y los mensajes de Peluso son transversales y de gran encaje en el momento actual. La audiencia los quiere conocer y escuchar, empatiza con ellos, los reproduce millones de veces, los compra y quiere identificarse con ellos. Es decir, con ella.

En este sentido, probablemente su canción Mafiosa (2021) sea su opus magnum por su doble mensaje: el de la letra y por cómo decide mostrar su cuerpo:

3. Hace lo que quiere (porque puede).

A diferencia de los primeros trabajos de cualquiera en la carrera de Audiovisuales, Nathy Peluso es capaz de meterlo todo en un mismo tema sin que quede mal. Como dijo Ibai Llanos tras ver su sesión con Bizarrap, «Nathy Peluso hace lo que quiere».

Por ejemplo, puede juntar el rol de mafiosa + feminismo + sexo explícito («Qué buena vista tenés cuando me ponés a cuatro patas / si se entera de esto, mi papá te mata»), + anticapitalismo + consumo de drogas + criticar al FMI pero luego hablar de Prada en su internacional Sana Sana sin que quede mal. Y eso es un arte. Hip, con el hip, con el hip-hip-hopa.

Pero si alguien cree que sólo sabe hacer hip-hop, quizá debería verla en un registro completamente diferente, como este interpretando Copa Glasé al estilo diva vintage, en el que es imposible no recordar a Amy Winehouse.

Nathy Peluso interpretando ‘Copa Glasé’ en las Navidades de 2019

4. Un control corporal muy estudiado

Hiperactiva, retorcida y exagerada, sus movimientos aparentemente espasmódicos atrapan e invitan a quedarse siempre un segundo más por el ver qué pasará.

Pero eso no es un accidente. Nathy Peluso estudió dos años de teatro físico en la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid. Es un tipo de teatro cuyo principal medio de creación y expresión es el cuerpo como la danza, el mimo, la acrobacia o las artes marciales, en lugar de los aspectos psicológicos en la creación del personaje. A esa formación que hay que sumar, además, nueve años de gimnasta rítmica: cinta, maza, pelota, aro. Una década de aprendizajes para la expresión mediante el baile que respiran, por ejemplo, en su caliente Delito.

Y sus capacidades interpretativas se ven, por ejemplo, en su sesión con Bizarrap -un vídeo que ha sido visto 247 millones de veces en sólo ocho meses- donde su expresividad constante no deja un segundo para aburrirse:

5. Un proceso creativo al servicio de la autoficción

Este es el punto más interesante del proceso creativo de la argentina. Nathy Peluso ha explicado que «no sólo hago música, hago entretenimiento, busco entretener y generar diferentes sensaciones al espectador» con la música, con la danza, con su personaje. Es decir, ella sabe qué personaje va a interpretar y qué mensaje éste va a lanzar. Su control total del diseño y del producto la convierte en una experta en personal branding, marca personal.

Lo explicó en La Nación del siguiente modo: «Soy una artista. No soy cantante nada más. Me gusta crear toda una performance y creo que para el espectador es mucho más entretenido. Lo que exploto más en el personaje es la puesta en escena, la imagen, los trajes, los acentos, los peinados, la manera de moverse, la manera de actuar, ese sandungueo. Pero en lo que escribo soy yo. Todo lo que digo es muy, muy íntimo y sincero. Hablo de lo que me importa».

Así es su proceso creativo en relación a sus personajes: «Van apareciendo nuevos, diferentes mujeres dentro de mí que no las busco pero vienen a visitarme. Son personajes. Voy escribiendo lo que me pasa como mujer, como humana, y desarrollo un universo alrededor de las letras. Entonces aparece una mujer agresiva, otra sensible, otra rota, otra luchadora. Aparecen bajo diferentes nombres y características y es súper divertido para mí habitarlas», dijo a Buenafuente en enero de 2021.

Por tanto, el proceso creativo de Nathy Peluso se sustenta en la autoficción, en los multipersonajes. No deja de ser un ejercicio de interpretación como el de cualquir actriz. Y esas diferentes mujeres que la habitan se revelan por ejemplo, en las portadas de sus tres álbumes Esmeralda (2017), La Sandunguera (2018) y Calambre (2020).

6. Detrás de su éxito: el productor de Coldplay y el arreglista de Prince

Todos los grandes artistas cuentan con excelentes productores y músicos en la sombra que el gran público desconoce, pero que son determinantes para conseguir un gran éxito.

En Calambre ha trabajado Rafa Arcaute, ganador de trece premios Grammy Latinos y dos Grammys, y otros productores de primer nivel mundial como Illmind -Kayne West, Drake, 50 Cent, Adriana Grande-, Fede Vindver -productor de Coldplay-, o Michael B. Nelson, legendario arreglista de Prince.

Aunque sus tres álbumes están repletos de crítica social y mensajes de autoafirmación, es en el tercero, Calambre, el de su éxito internacional, en el que ya mira frontalmente a cámara en un sensual espagat. Es evidente la alusión a su pasado en la gimnasia rítmica, aquella en la que, según sus propias palabras, la llamaban gorda. Peluso recoge, reinventa y lanza. Su mirada y puesta en escena en esta portada es su respuesta a aquello.

No lleva más ropa que unas vendas que, según ella misma ha explicado, es «una manera de mostrarme transparente hacia mi público«. El calambre del gimnasio, como el de la vida, algo doloroso y placentero cuando se termina, define su momento.

Detrás de esta portada está el Studio Alberto Romagosa, empresa barcelonesa de dirección creativa y diseño gráfico que cuenta con otros clientes como Bimba y Lola, Stella McCartney, Sony Music o Unicef. Y también tiene detrás a la estilista Carolina Galiana, alguien a quien hay que seguir si se busca entender algunas referencias del estilo actual de Peluso.

7. Sensualidad a otro nivel (intelectual)

Un artículo de Juanan Navarro en Código Nuevo llamado «Las mentes creativas son más sexys» se refiere al interesante concepto de hambre de autoexpresión:

«Hay personas que son sensuales a otro nivel, entendiendo por sensualidad algo que va más allá de lo físico y terrenal. Y no es algo que nos resulte extraño, ya que investigaciones recientes afirman que nada nos atrae tanto de otras personas como verles vistiendo con estilo, tocando en una banda o diseñando una nueva app. Cualquier cosa que pruebe que tienen capacidad de inventar es sinónimo de hambre de autoexpresión. Y la autoexpresión es la habilidad de manifestar y permitir mostrarse desde dentro, sabiendo lo que uno es y sabiendo lo que uno vale. Eso sí que es ser sexy. Pero también es importante entender que la palabra sexy no está centrada únicamente en el terreno de la sexualidad. La creatividad es irresistible en cualquier dimensión porque te hace más resolutivo, estar más empoderado y ser más impactante. Sea cual sea el área en la que te muevas».

8. Crea momentos para los medios que se hacen virales

Nathy Peluso funciona perfectamente en los medios de comunicación. Es generosa, multitemática, da titulares, sabe posar, sabe actuar, sabe dar espectáculo, hace reír, hace pensar. Habla de sexo sin tapujos, de la pobreza, entra en todos los jardines pero sin la fatiga de ser aleccionadora.

Sin duda sería más confortable y controlado difundir sus contenidos en sus redes sociales y evitar preguntas incómodas, pero se lanza a los platós de televisión y crea momentos que luego se hacen virales en redes sociales. Y eso es un win-win: le garantiza más popularidad al tener presencia en los medios de comunicación masivos tradicionales y éstos, a su vez, siguen contando con ella. Es un (provechoso) círculo sin fin.

9. Conoce el poder del humor

El humor y la ironía están muy presentes en sus canciones y entrevistas, algo que espectadores y lectores siempre agradecen.

El humor siempre abre puertas. Lejos de la intensidad y la densidad, Nathy Peluso sabe reírse de sí misma y generar situaciones simpáticas e hilarantes, sobre todo en sus apariciones televisivas. De esta forma logra equilibrar los puntos más radicales de su mensaje -que sus fans ya conocen y han comprado- y consigue abrirse a nuevos públicos desde sus propios lugares, donde funciona lo más homogéneo, tradicional, mainstream.

10. Tiene una visión y una misión

Muy por encima de que su puesta en escena parezca improvisada y salvaje, es una artista con la mirada puesta no sólo en su carrera, sino que va más allá incluso de su forma política y crítica de entender el mundo y la sociedad. Peluso piensa en un contexto de legado generacional. En la entrevista mencionada con Buenafuente, dijo al respecto:

«Es importante que los artistas de nuestra generación apostemos por algo que sea humano. A veces estamos medio distraídos, porque hay muchas distracciones. Y no es que sea negativo, simplemente hay que hacer que sean algo productivo para dejar una herencia cultural, porque quizás todo lo que tenemos a nuestra disposición nos hace ser un poco vagos a veces. Es interesante decir ¿Cómo podemos vencer esto de una manera artística y dejar un legado para los que venga, que estamos nosotros orgullosos de nuestra generación, sobre lo que pudimos aportar a la cultura?».

Una pregunta que seguramente tiene ya una respuesta escondida en algún lugar de esta mente súper creativa que reconoce que, cuando se coloca las uñas postizas, es cuando realmente empieza el espectáculo para nosotros.

El libro ‘SHERPAS’ llega a la cima del Everest para visibilizar el trabajo de los alpinistas nepalíes

El alpinista Karma Geljen Sherpa, de 30 años y que formaba parte de una expedición con el célebre alpinista Nirmal Purja, lo llevó a la cumbre el pasado 31 de mayo.

El alpinista sherpa Karma Geljen Sherpa llegó a la cima del Everest el pasado 31 de mayo y exhibió el libro de su amigo y compañero de expediciones ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’, para poner en valor el trabajo de los guías y porteadores de alta montaña en el Himalaya, a veces invisibilizados por los logros de la comunidad deportiva internacional.

Karma Geljen Sherpa muestra ‘SHERPAS’ en la cima del Everest. A la derecha, el libro con la cima del Everest de fondo.

Karma Geljen llegó a la cima del Everest en el marco de una expedición liderada por el conocido alpinista Nirmal Purja, autor de la célebre foto de la masificación en la cumbre del Everest de 2019 que dio la vuelta al mundo.

Karma Geljen Sherpa, de 30 años de edad y natural de la zona rural de KhariKhola (Nepal), se dedica al turismo de altitud desde que era adolescente, y sobre todo desde que su padre falleciera y tuviera que colaborar con su familia para sacar adelante a su madre y cuatro hermanos. Karma Geljen y el coautor de SHERPAS’, Lakpa Nuru Sherpa, ascendieron juntos al Everest en 2019.

Karma Geljen Sherpa

Tras acondicionar durante dos meses los respectivos campamentos para sus clientes, tanto en el Campo Base del Everest hasta el Campo 4, Karma Geljen Sherpa hizo cima en el Everest sobre las 6:15 horas de la mañana del 31 de mayo, dos días después del Día Internacional del Everest, que cada año conmemora la primera ascensión y descenso exitoso de la Historia por parte de los alpinistas Edmund Hillary y Tenzing Norgay, el 29 de mayo de 1953.

En palabras del guía de montaña y coautor de ‘SHERPAS’,  Lakpa Nuru Sherpa, “estamos muy orgullosos de que Karma haya llevado nuestro libro a la cima del Everest” y ha recordado que “los sherpas siempre están trabajando duro tras el éxito de sus clientes, pero muchas veces no se valora su trabajo: fijar las cuerdas, acondicionar los campamentos, cargar los equipos y el oxígeno hasta la cima y luego durante el descenso, y siempre aportando seguridad. Creo que esta acción ayudará a que muchas personas más descubran la labor de los sherpas”.

Desde que comenzara la pandemia, los alpinistas nepalíes -entre los que se encuentran muchos profesionales de la etnia sherpa- han pasado meses muy difíciles debido a la cancelación de prácticamente todos los trekkings y expediciones, y muchos de ellos han logrado salir adelante gracias a la donación de alimentos. En este sentido, los beneficios de los autores se destinan íntegramente a la comunidad sherpa.

Retirada de una tonelada de basura del Everest

El libro ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ y la editorial Ediciones del Vientotambién han retirado una tonelada de residuos de la región del Everest, una zona que acoge las rutas más populares de expediciones y trekkings de los Himalayas nepalíes.

Empaquetado de los residuos reciclables en el centro de colección de Namche. (Foto: SPCC)

La operación, realizada en nombre de sus lectores, fue llevada a cabo en diciembre de 2020 junto al Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), organismo oficial que se encarga de la gestión de los residuos en la zona más alta del mundo.

Los mil kilos de basura eliminados de la región del Everest eran metales oxidados, plásticos y cristales, entre otros desperdicios propiciados, principalmente, por el impacto del turismo de altitud. El SPCC agradeció “el apoyo para transportar basura desde Namche a Lukla para su reciclaje. Porque con esta ayuda, un total de una tonelada de residuos será reciclada en Katmandú en lugar de permanecer en las montañas”.

Sobre el libro ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’

La obra, escrita por la periodista barcelonesa Xiana Siccardi y el escalador sherpa Lakpa Nuru, narra la historia del alpinismo en este lugar del planeta desde la mirada de los sherpas, aquellos que hacen posible el ascenso al techo del mundo.

Lakpa Nuru Sherpa ha hecho cima tres veces el Everest, la última el 23 de mayo de 2019, cuando se tomó la famosa imagen del atasco en la cumbre que dio la vuelta al mundo, en una temporada trágica que se saldó con varios fallecidos en la montaña.

El libro, que vio la luz en mayo, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y en un año ya va por su tercera edición.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa, con su madre detrás, en su casa natal cerca de Khari Khola, en los Himalayas nepalíes.

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