Revista Arrels: ‘L’Himàlaia que viu en mi’, per Xiana Siccardi

Xiana Siccardi escriu des de Kathmandu per a la Revista Arrels el que ha vist i après a l’Himalàia.

«De vegades, a l’Everest, alguns alpinistes moren mentre dormen. Els xerpes diuen que no tenen por de passar la nit al costat d’un mort a la mateixa tenda de campanya. Ells, tan supersticiosos, tan inclinats a creure com a veritats mites i llegendes de dimonis, ietis i esperits només s’estremeixen de veritat qun algú mor al seu poble».

Xiana Siccardi

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Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en el Festival Periplo 2021

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa han participado en el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura Periplo de Puerto de la Cruz, celebrado en octubre de 2021, donde presentaron su libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’. Además, compartieron sus vivencias y puntos de vista con alumnos de diferentes IES de Tenerife.

Con los asistentes charlaron sobre el Everest, el alpinismo de altitud, sobre la manera en cómo viajamos, sobre el budismo de ascendencia tibetana de los sherpas, sobre el cambio climático y sobre las diferencias y parecidos entre Oriente y Occidente con la periodista Raquel Toste, quien dirigió la entrevista.

«Xiana Siccardi se fue al Campo Base del Everest pero va a descubrir cosas que otros viajeros no nos habían contado«, explicó Raquel Toste en su introducción. «Yo sentía que no estaba exprimiendo la vida como creía que debía ser, así que hice algo que siempre me ha funcionado, que es que cada década de mi vida hago un viaje en solitario, autocastigada a un rincón de pensar, aunque sea al pueblo de al lado», dijo Siccardi.

«La montaña no te deja escapar de ti mismo, y eso es peligrosísimo. Si tenemos un problema, como tenemos trabajo y ocupaciones, nos podemos meter en Instagram, o atendemos una llamada de teléfono y esas cosas que nos atacan de vez en cuando no las resolvemos. Pero cuando estás en la montaña solo, o te vas al pueblo de al lado, pero en soledad, esos pensamientos te martillean tanto que no puedes engañarlos, y en un viaje en solitario de 16 días no te queda más remedio que resolverlos», dijo la autora.

«Si tu crees, como los sherpas, que vive un dios en una montaña, no la dañas –añadió Siccardi-. Si crees que un dios vive en un río ¿vas a lanzar vertidos? Esa cultura ancestral existe en todos los lugares, no sólo entre los sherpas. Siempre ha habido una tradición de culto a los espíritus en la naturaleza, lo que pasa es que nos vamos olvidando de todo eso. Pero lo bonito sería que cada territorio recupere la esencia, porque si fuéramos más conscientes de que en este mar tan maravilloso y bravo vive un dios, no lo dañaríamos tanto», añadió.

Con los alumnos de IES de Tenerife.

Muchas gracias a la organización del Festival Periplo y al Ayuntamiento de Puerto de la Cruz por permitirnos conoceros y por promover la literatura de viajes y aventura.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en la Feria del Libro de Madrid 2021

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa fueron invitados por su editorial, Ediciones de Viento, a participar en la Feria del Libro de Madrid 2021 firmando ejemplares de su libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’.

Muchas gracias a todos los amigos y amigas que os acercasteis a vernos y que permitió que, por fin, pudiéramos conocernos en persona o volver a vernos. Nunca tuvo más sentido llamarla #laferiadelreencuentro.

Y gracias a nuestro editor, Eduardo Riestra, por hacerlo posible.

 Podrás encontrar ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ en:

📚 Tu librería habitual

🌬 En nuestra editorial Ediciones del Viento

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La expedición ‘SHERPAS’

El 9 de octubre arranca nuestro viaje. Lakpa Nuru Sherpa, que ha hecho cima tres veces en el Everest, será el guía de esta aventura diseñada para la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones.

Cuando regresé de mi primer viaje al Campo Base del Everest en octubre de 2017 no podía imaginar que, cuatro años más tarde, estaría invitando a muchos amigos y amigas a vivir la misma aventura que yo viví en distintos lugares de las fascinantes tierras nepalíes.

Volví con la cabeza llena de cosas nuevas, enriquecedoras, algunas profundas y otras livianas como dibujar en la nieve o escapar riendo de un repentino aguacero en los Himalayas, y con el recuerdo hecho sonrisa gracias a personas que allí conocí y que hoy puedo decir que son mis amigos y, también, ahora son mi familia.

En aquel primer viaje saqué la foto que ilustra este artículo, la del pequeño sherpa en su casa ante la cortina estampada con el nudo infinito del budismo.

Lakpa Nuru Sherpa, guía de nuestro viaje, en la cima del Everest en 2019.

Quien haya estado alguna vez por allí sabe perfectamente de la generosidad y entrega de los sherpas y las otras etnias de las montañas, como los rai o los chhetri, entre muchas otras. Son personas sencillas, alegres, que aún estando tristes prefieren cantar para no angustiar al resto, porque el bienestar del grupo, del clan, está por encima de uno mismo. Porque allí, el individuo no es nada.

Es en esos caminos remotos a miles de kilómetros del individualismo de la ciudad y sus urgencias donde uno puede reecontrarse con la máxima de Alexander Supertramp: «La felicidad sólo lo es cuando es compartida». Mucho hay en este viaje de las Rutas salvajes, de Jack London, de Thoreau, de Emerson y otros grandes pensadores, filósofos, aventureros y escritores que amaron la naturaleza como una vía no sólo hacia la libertad sino, también, hacia una vida más intencionada.

Mucho hay en este viaje de las ‘Rutas salvajes’, de Jack London, de Thoreau, de Emerson y otros grandes pensadores, filósofos, aventureros y escritores que amaron la naturaleza como una vía no sólo hacia la libertad sino, también, hacia una vida más intencionada.

La suerte quiso que encontrase a Lakpa en mi camino y que me abriera las puertas del mítico beyul de Solukhumbu, la región del Everest. Quien haya leído nuestro SHERPAS (Ediciones del Viento) ya sabe que un beyul es una zona sagrada para los budistas, en la que no se puede ofender, engañar o dañar -a personas, animales, plantas o al entorno-, y en la que en tiempos difíciles sólo podrán refugiarse en sus valles secretos quienes sean puros de corazón. Yo no sé si pasaría esa prueba, pero caminar por esas tierras y aprender de los lugareños, como suelo decirle a Lakpa, ha llenado mi corazón de flores.

Un monje de Solukhumbu, sirviendo té en el comedor.

El Everest tiene nombre de mujer

En este viaje entraremos en el beyul de Solukhumbu y, si las condiciones climatológicas nos lo permiten, veremos el Monte Everest con nuestros propios ojos. Ese es, sin duda, un momento muy especial porque el Everest es un icono indiscutible de nuestro planeta. Si para nosotros es la cima de nuestro mundo, los budistas imaginan en su cumbre a una mujer a lomos de un tigre dorado, que lleva en sus manos los deseos cumplidos de quienes los merecen. Es la diosa del Everest, la diosa Miyolangsangma.

Miyolangsangma, la diosa del Everest.

Los días previos a divisar la montaña es mágico sentir cómo todo allí está determinado por su invisible presencia. Así nació el vertiginoso aeropuerto de Lukla -que conecta la capital, Katmandú, con la región del Everest- y así se fue aclarando el camino que lleva, desde allí, hasta la montaña más alta del mundo por encima del nivel del mar, situada en la troposfera superior pero cerca de cuya cima se han encontrado fósiles de caracolas de cuando el Everest fue el fondo del mar.

Las inmediaciones del Ama Dablam y el helipuerto del Everest View Hotel, lugar que visitaremos, desde donde se divisa el Monte Everest.

La huella de los primeros expedicionarios como Edmund Hillary, Tenzing Norgay, George Mallory, John Hunt, Reinhold Messner y muchísimas otras leyendas del alpinismo internacional han mirado en diferentes tiempos hacia esa misma cima con pasión encendida.

Pero también hubo otros descubridores de rutas y creadores de caminos que, dibujando los primeros mapas, miraron hacia el suelo como Eric Shipton, quien se encontró con una supuesta huella del Yeti en 1951, la fotografió y los periódicos de todo el mundo enloquecieron con el increíble hallazgo y lo llevaron a primera página.

Parte de nuestro viaje recorre los caminos de los expedicionarios, que fundaron escuelas para que los niños y niñas de Solukhumbu tuvieran un futuro más allá de sus granjas. Una de ellas es la Edmund Hillary School, fundada por primer occidental que subió y bajó exitosamente el Everest en 1951, y que por supuesto visitaremos en nuestra aventura.

Niños entrando en la Edmund Hillary School.

No se puede hablar de los Himalayas sin mencionar sus hermosas y ancestrales leyendas: dioses que moran en las montañas, lagos y ríos, y maestros lamas que pueden volar, que pueden ver el pasado y el futuro, y que cuando mueren se evaporan en un hermoso arcoiris. Ese es el budismo de ascendencia tibetana que respira en cada templo, hogar, valle, río y camino que recorreremos.

Las leyendas sobre el Yeti

Tampoco podemos olvidar las decenas de fábulas sobre el Yeti que muchos viejos lugareños aún explican y que hasta los más jóvenes conocen y respetan. Es mágico sentarse a cenar alrededor del fuego, o junto a la chimenea en el refugio, y dejar que nuestros amigos sherpas nos relaten con su propia voz todos esos cuentos y mitos que conforman su legado cultural milenario.

Esos relatos orales son Historia viva, porque son lo poco que ha sobrevivido a la migración desde Tíbet, como apunta Reinhold Messner, que emprendieron en el siglo XVI «unos 20.000 hombres y un número similar de yaks», cruzando el Himalaya para asentarse en el actual Nepal.

El supuesto cráneo del Yeti que celosamente guardan los monjes de Khumjung.

Son relatos muy antiguos que hacen soñar, reflexionar sobre nuestra vida y también sonreír, como la historia que cuentan los lugareños del pueblo de Khumjung que, hartos de que los yetis les robasen la comida, fingieron emborracharse para que lo vieran los yetis escondidos tras las colinas, que por la noche descendieron a copiar a los humanos y se emborracharon de verdad y hubo una batalla monumental entre humanos y yetis. Por supuesto, visitaremos Khumjung.

En la casa familiar de Lakpa, situada en las montañas cercanas al pueblo de KhariKhola, nos recibirá su madre, quien cocinará para nosotros con ayuda de nuestros asistentes de cocina, y que no cesará en decirnos shyé-shyé -el come-come de nuestras madres y abuelas- hasta que no podamos más. Es probable que nuestra presencia despierte expectación en el pueblo y en el monasterio budista cercano y que también visitaremos.

Lakpa Futi Sherpa, madre de Lakpa, con el tradicional vestido sherpa para trabajar en el campo y el hilo rojo budista de protección alrededor del cuello.

La madre de Lakpa también nos mostrará su huerta de trigo, patatas, ajos, cebollas, tomateras, melonares, melocotoneros, plantas de té y un sinfín de productos de sus tierras organizados en terrazas robadas a la montaña, así como su ganado, y desde una distancia prudencial nos señalará el árbol al que no hay que acercarse para no molestar al lu, el espíritu de aspecto de serpiente que desde allí vela por la casa y sus moradores.

Ese lu parece ser una adaptación del naga tibetano, la serpiente que se alzó sobre la cabeza del príncipe Siddharta en el momento de su iluminación, y que tanto se reproduce en la cultura budista de tantos países. Porque ese es otro activo de nuestro viaje: acercarnos a comprender los principales símbolos budistas y aprender a interpretarlos.

Si fuera por mí, este artículo no se terminaría nunca, así que es mejor ponerle punto y aparte aquí. Sólo me queda invitaros a hacer este viaje con Lakpa y conmigo, y agradecer la oportunidad para organizarlo de la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones de nuestro buen amigo y grandísimo profesional de la Historia y la aventura, Tito Vivas.

En un mundo exprimido por la prisa y la urgencia, por el mail y el teléfono, tan alejados de la naturaleza y de los elementos como estamos, reaprendamos a leer el cielo y el viento salvaje, anticipemos tormentas, veamos cuán alto está el techo del mundo, soñemos junto al fuego. Ya dijo Emerson que no es la duración de la vida, sino su profundidad.

Tienes toda la información del viaje aquí. Escríbenos si quieres más info :)

Vámonos a ver el Everest.

Lakpa y yo te estamos esperando.

El libro ‘SHERPAS’ llega a la cima del Everest para visibilizar el trabajo de los alpinistas nepalíes

El alpinista Karma Geljen Sherpa, de 30 años y que formaba parte de una expedición con el célebre alpinista Nirmal Purja, lo llevó a la cumbre el pasado 31 de mayo.

El alpinista sherpa Karma Geljen Sherpa llegó a la cima del Everest el pasado 31 de mayo y exhibió el libro de su amigo y compañero de expediciones ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’, para poner en valor el trabajo de los guías y porteadores de alta montaña en el Himalaya, a veces invisibilizados por los logros de la comunidad deportiva internacional.

Karma Geljen Sherpa muestra ‘SHERPAS’ en la cima del Everest. A la derecha, el libro con la cima del Everest de fondo.

Karma Geljen llegó a la cima del Everest en el marco de una expedición liderada por el conocido alpinista Nirmal Purja, autor de la célebre foto de la masificación en la cumbre del Everest de 2019 que dio la vuelta al mundo.

Karma Geljen Sherpa, de 30 años de edad y natural de la zona rural de KhariKhola (Nepal), se dedica al turismo de altitud desde que era adolescente, y sobre todo desde que su padre falleciera y tuviera que colaborar con su familia para sacar adelante a su madre y cuatro hermanos. Karma Geljen y el coautor de SHERPAS’, Lakpa Nuru Sherpa, ascendieron juntos al Everest en 2019.

Karma Geljen Sherpa

Tras acondicionar durante dos meses los respectivos campamentos para sus clientes, tanto en el Campo Base del Everest hasta el Campo 4, Karma Geljen Sherpa hizo cima en el Everest sobre las 6:15 horas de la mañana del 31 de mayo, dos días después del Día Internacional del Everest, que cada año conmemora la primera ascensión y descenso exitoso de la Historia por parte de los alpinistas Edmund Hillary y Tenzing Norgay, el 29 de mayo de 1953.

En palabras del guía de montaña y coautor de ‘SHERPAS’,  Lakpa Nuru Sherpa, “estamos muy orgullosos de que Karma haya llevado nuestro libro a la cima del Everest” y ha recordado que “los sherpas siempre están trabajando duro tras el éxito de sus clientes, pero muchas veces no se valora su trabajo: fijar las cuerdas, acondicionar los campamentos, cargar los equipos y el oxígeno hasta la cima y luego durante el descenso, y siempre aportando seguridad. Creo que esta acción ayudará a que muchas personas más descubran la labor de los sherpas”.

Desde que comenzara la pandemia, los alpinistas nepalíes -entre los que se encuentran muchos profesionales de la etnia sherpa- han pasado meses muy difíciles debido a la cancelación de prácticamente todos los trekkings y expediciones, y muchos de ellos han logrado salir adelante gracias a la donación de alimentos. En este sentido, los beneficios de los autores se destinan íntegramente a la comunidad sherpa.

Retirada de una tonelada de basura del Everest

El libro ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ y la editorial Ediciones del Vientotambién han retirado una tonelada de residuos de la región del Everest, una zona que acoge las rutas más populares de expediciones y trekkings de los Himalayas nepalíes.

Empaquetado de los residuos reciclables en el centro de colección de Namche. (Foto: SPCC)

La operación, realizada en nombre de sus lectores, fue llevada a cabo en diciembre de 2020 junto al Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), organismo oficial que se encarga de la gestión de los residuos en la zona más alta del mundo.

Los mil kilos de basura eliminados de la región del Everest eran metales oxidados, plásticos y cristales, entre otros desperdicios propiciados, principalmente, por el impacto del turismo de altitud. El SPCC agradeció “el apoyo para transportar basura desde Namche a Lukla para su reciclaje. Porque con esta ayuda, un total de una tonelada de residuos será reciclada en Katmandú en lugar de permanecer en las montañas”.

Sobre el libro ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’

La obra, escrita por la periodista barcelonesa Xiana Siccardi y el escalador sherpa Lakpa Nuru, narra la historia del alpinismo en este lugar del planeta desde la mirada de los sherpas, aquellos que hacen posible el ascenso al techo del mundo.

Lakpa Nuru Sherpa ha hecho cima tres veces el Everest, la última el 23 de mayo de 2019, cuando se tomó la famosa imagen del atasco en la cumbre que dio la vuelta al mundo, en una temporada trágica que se saldó con varios fallecidos en la montaña.

El libro, que vio la luz en mayo, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y en un año ya va por su tercera edición.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa, con su madre detrás, en su casa natal cerca de Khari Khola, en los Himalayas nepalíes.

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Puedes encontrar ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ en tu librería habitual, en la web de Ediciones del Viento y en Amazon.

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Sportfem: Xiana Siccardi, aventura en los auténticos Himalayas

Entrevista a Xiana Siccardi en SportFem, donde se aborda su infancia, trayectoria, y éxitos y reveses del destino.

Con motivo del Día del Libro, Sportfem entrevista a Xiana Siccardi repasando su trayectoria. SportFem es medio digital que pone en valor a la mujer y el deporte, y que visibiliza a mujeres que han emprendido carreras que no son tradicionalmente femeninas.

«Creo que una de las sensaciones que más acompaña a una mujer a lo largo de su vida es la culpa, esa presión más o menos sutil de no estar donde se supone que debería estar, ya sea en el plano familiar, laboral, sentimental, maternal, social o sexual. A veces proviene del entorno, pero otras de nuestro interior, por tradición y educación, y nos lleva a una autocensura que tristemente puede alejarnos de lo que realmente querríamos hacer».

El libro ‘SHERPAS’ y Ediciones del Viento retiran una tonelada de basura del Everest

El SPCC, organismo nepalí encargado del control medioambiental en la región del Everest, afirma que “con esta ayuda, un total de una tonelada de residuos será reciclada en Katmandú en lugar de permanecer en las montañas”.

El libro ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ y su editorial Ediciones del Viento han culminado la retirada de una tonelada de residuos de la región del Everest, una zona que acoge las rutas más populares de expediciones y trekkings de los Himalayas nepalíes.

La operación, anunciada en diciembre de 2020, ya ha terminado y ha sido llevada a cabo por el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), organismo oficial que se encarga de la gestión de los residuos en la zona más alta del mundo, que lo ha acreditado fotográficamente.

Empaquetado de los residuos reciclables en el centro de colección de Namche. (Foto: SPCC)

Los mil kilos de basura eliminados de la región del Everest son gran cantidad de materiales nocivos para el medioambiente y el frágil ecosistema local. Son una gran cantidad de metales oxidados, plásticos y cristales, entre otros desperdicios propiciados, principalmente, por el impacto del turismo de altitud.

Para poder realizar el traslado de los residuos en esta zona de caminos irregulares por los que no pueden circular vehículos, se ha contratado a porteadores sherpas, en unos meses especialmente complicados para el empleo local por la cancelación de trekkings y expediciones debido a la pandemia. El SPCC ha agradecido “el apoyo para transportar basura desde Namche a Lukla para su reciclaje. Porque con esta ayuda, un total de una tonelada de residuos será reciclada en Katmandú en lugar de permanecer en las montañas”.

Sobre ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’

La obra, escrita por la periodista barcelonesa Xiana Siccardi y el escalador sherpa Lakpa Nuru, narra la historia del alpinismo en este lugar del planeta desde la mirada de los sherpas, aquellos que hacen posible el ascenso al techo del mundo.

El libro, que vio la luz en mayo del pasado año, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y ya va por su tercera edición.

Lakpa Nuru Sherpa ha hecho cima tres veces el Everest, la última el 23 de mayo de 2019, cuando se tomó la famosa imagen del atasco en la cumbre que dio la vuelta al mundo, en una temporada trágica que se saldó con varios fallecidos en la montaña.

El libro, que vio la luz en mayo del pasado año, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y ya va por su tercera edición.

Lakpa Nuru Sherpa en el Campo IV del Everest en mayo de 2019

Una acción “en nombre de sus lectores”

Ediciones del Viento y los autores de ‘Sherpas’ han sufragado esta operación con ingresos devengados por los derechos de autor.

El editor Eduardo Riestra, que apoya la iniciativa de Siccardi y Nuru Sherpa, afirma que “es un privilegio extraordinario para una editorial de viajes y exploraciones como la nuestra -que tiene entre sus autores, por ejemplo, a David Attenborough-, tener la ocasión de contribuir a la conservación del planeta con acciones concretas como ésta que nos facilitan Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa. Esperamos poder seguir colaborando con ellos en otras actividades para proteger el delicado ecosistema geográfico y social del Himalaya.”

“Lakpa y yo estamos emocionados por ver los resultados de esta operación, que hemos querido hacer en nombre de nuestros lectores y lectoras, y así consta oficialmente, porque así nos comprometimos con ellos. En la zona del Everest hay hoy una tonelada de basura menos, pero todavía hay mucho por reparar”, dice Siccardi, que ha donado su parte íntegra de los beneficios del libro a la comunidad sherpa. “Ha sido una gran suerte encontrar en nuestro camino a una editorial que demuestra ser mucho más que los magníficos libros que publica”, añade la autora.

Lakpa Nuru Sherpa, por su parte, afirma que “sin las montañas los sherpas no sobreviviremos, así que vamos a intentar salvar nuestras montañas”.

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‘SHERPAS’: Mucho más que un libro

‘Tercera edición de SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ en menos de un año.

Muchas gracias y enhorabuena a tod@s, porque juntos hemos costeado la limpieza de una tonelada de basura del Everest y ayudado directamente a la comunidad sherpa. Y lo seguimos haciendo.

¡Sigamos juntos en la civilización!

Si quieres saber más sobre nuestro libro SHERPAS, haz clic aquí.

La Voz de Galicia: «El Himalaya a corazón abierto»

«Viajó sola tras superar un cáncer y 15 años después desafió el mal de altura. A 5.300 metros, Xiana, catalana de madre gallega, conoció al sherpa Lakpa y reescribió su vida. Lo más difícil no es llegar a la cima, advierten, sino volver. Así se enamoraron dos culturas.

Al bajar del Himalaya la vida «es mucho más fácil que antes de subir», asegura Xiana Siccardi, periodista catalana de madre gallega, que un día paró para hacerse una pregunta: «Tanta prisa por ir de aquí allá, ¿y dónde me quedé yo?». En el 2017, Xiana salió a buscarse». 

Lee el artículo íntegro de Ana Abelenda en La Voz de Galicia haciendo clic aquí.

El Mundo: «El Himalaya tiene un magnetismo sobrecogedor»

Entrevista en El Mundo a Xiana Siccardi y Lakpa Nuru, autores de ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’

Esta semana el diario El Mundo ha publicado un extenso reportaje sobre ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ (haz clic sobre la imagen para ampliar).

También puedes leer la versión online del reportaje haciendo clic aquí.

Y si quieres saber más sobre ‘Sherpas. La otra historia del Himalaya’ hazlo aquí.

‘SHERPAS’ y Ediciones del Viento impulsan la retirada de una tonelada de basura del Everest

Lo harán en colaboración con el Sagarmatha Pollution Control Committee, que gestiona residuos en la zona más alta del mundo.

El libro ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ y la editorial Ediciones del Viento colaborarán en las labores de limpieza de la región del Everest junto con el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), el organismo gubernamental de Nepal encargado de limpiar la zona y de velar por la preservación del medio ambiente en este delicado ecosistema de nuestro planeta.

Tareas de limpieza de empleados del SPCC en la ruta de trekking hacia el Campo Base del Everest

El libro «SHERPAS»

El libro, que fue publicado el pasado mes de mayo, en pleno confinamiento, se agotó rápidamente, y acaba de salir a la venta la segunda edición. Ediciones del Viento y los autores de ‘SHERPAS’ ya han sufragado, con ingresos devengados por los derechos de autor, la retirada de mil kilos de residuos reciclables de la región del Everest como hierro, plásticos, cristal, latas y botellas de oxígeno vacías, entre otros desperdicios propiciados, principalmente, por el impacto del turismo de altitud.

El trabajo será coordinado por el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC), el organismo de Nepal que se encarga de la limpieza del Monte Everest en su lado nepalí, y sus alrededores, que conforman el Parque Nacional de Sagarmatha. Las tareas de limpieza se realizan mediante la contratación de porteadores, ya que en esta zona del Himalaya no existen carreteras. Los residuos serán trasladados hasta el aeródromo de Lukla, y desde allí, por vía aérea, llegarán a Katmandú, donde serán procesados y reciclados.

Una acción “en nombre de sus lectores”

El editor Eduardo Riestra, que apoya la iniciativa de Siccardi y Nuru Sherpa, destinará una parte de los ingresos de la editorial por la venta de ejemplares al proyecto, que no solo tiene el objetivo conservacionista y ecológico sino que también aportará ingresos a una población que depende casi en exclusiva del turismo de montaña y que, por tanto, está padeciendo de forma especialmente dramática la pandemia del coronavirus.

Riestra afirma que “es un privilegio extraordinario para una editorial de viajes y exploraciones como la nuestra -que tiene entre sus autores, por ejemplo, a David Attenborough-, tener la ocasión de contribuir a la conservación del planeta con acciones concretas como ésta que nos facilitan Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa. Esperamos poder seguir colaborando con ellos en otras actividades para proteger el delicado ecosistema geográfico y social del Himalaya.”

“Cualquiera que haya leído ‘Sherpas’ conoce su pulsión de fondo de intentar comprender al otro y reparar daños causados, y esta oportunidad de colaborar que brinda el SPCC va en esta dirección”, dice Siccardi. “Hemos querido realizar esta acción en nombre de todos nuestros lectores y lectoras, y así consta oficialmente. Ha sido una gran suerte encontrar en nuestro camino a una editorial que demuestra ser mucho más que los magníficos libros que publica”, añade la autora, que también dona íntegramente su parte de los beneficios del libro a la comunidad sherpa para ayudarles a superar la cancelación de las expediciones y trekkings durante la pandemia.

Lakpa Nuru Sherpa, por su parte, afirma que “sin las montañas los sherpas no sobreviviremos, así que vamos a intentar salvar nuestras montañas”.

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Almacén del SPCC en Namche Bazzar, repleto de plástico listo para transportar a Katmandú
Transporte de basura para reciclar en el aeropuerto de Lukla hacia Katmandú del SPCC.

Con esta acción, ‘SHERPAS’ quiere contribuir activamente q la preservación ambiental en esta zona tan especial y dar una pequeña ayuda en empleo a una población que vive esencialmente del turismo y que está viviendo dramáticamente la cancelación de expediciones y trekkings este año a causa de la pandemia del covid-19.

De esta manera, Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa han querido agradecer a todos sus lectores y lectoras el apoyo recibido en estos seis meses, desde que Ediciones del Viento publicara el libro, el 29 de mayo de 202o.

Si quieres saber más de ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’ haz clic aquí.


Créditos imagen principal: El Everest, a la izquierda de la imagen. «Nepal – Sagamartha Trek – 057 – chorten silhouetted by Lhotse & Everest» by mckaysavage is licensed under CC BY 2.0

Thoreau y el fracaso

‘La vida salvaje’ muestra al Thoreau que se enfrentaba a su propio fracaso, algo muy interesante -y necesario- en una época en la que el fracaso es casi tabú.

Uno de los principales terrores de todo escritor en sus más oscuras noches de rayos y truenos es saber qué demonios va a pasar con todos los ejemplares que no va a vender. Últimamente se le llama síndrome del impostor. Al hilo de esta cuestión, estos días ha llegado a mis manos un ejemplar de ‘La vida salvaje’ (Desván de Hanta), una compilación de reflexiones de H.D. Thoreau, el gran defensor de la vida en libertad.

El individualismo asceta de Henry David Thoreau (Concord, Massachussetts, 1817-1862) inspirará a Nietzsche, su antiesclavismo a Lincoln y sus reflexiones trascendentales a Freud y a Lafargue. También pionero en ecologismo, del pacifismo de Thoreau beberán ni más ni menos que Gandhi y Luther King, y sus posiciones libertarias y sobre la desobediencia civil inspirarán al anarquismo. Lo recuerdo para hablar del fracaso.

A nadie escapa que la Historia está llena de personalidades ilustres que fracasaron una o varias veces, o incluso durante su vida entera, como Van Gogh, que en vida no vendió más que tres cuadros. ‘La vida salvaje‘ muestra al Thoreau que se enfrentaba a su propio fracaso y eso es muy interesante -y necesario- en una época en la que el fracaso es casi tabú porque no queda bien en Instagram ni en LinkedIn. Alguien me dijo una vez que en la vida realmente triunfamos una o dos veces como mucho. No más.

La página 187 arranca así:

«Desde hace un año o dos, el editor que publica —término demasiado feo— mis obras, me escribe de tiempo en tiempo para preguntarme qué debe hacer con los ejemplares no vendidos de mis libros —’Una semana en New Concord y el Merrimack’—, y ha terminado por convencerme que necesitaba el espacio que en el sótano le ocupaban mis libros. Me los he hecho enviar y hoy han llegado en un camión repleto 706 ejemplares de una edición de 1.000 ejemplares que hice imprimir con mi peculio hace cuatro años, y que aún no he terminado de pagar.

La mercancía me ha sido, pues, devuelta, y heme aquí pensando en el destino que daré a mi adquisición. Estos libros tienen mucho más peso que gloria: lo sabe bien mi espalda que los ha trasportado dos pisos en un sitio semejante al que acaban de abandonar. De 290 y algunos ejemplares, 75 han sido regalados y el resto vendido. (…)

Mis libros están apilados en un rincón de mi habitación, casi a la altura de mi cabeza: toda mi obra. (…) Y no obstante, a despecho de este resultado, sentado al lado de la masa inerte de mis libros, tomo esta noche otra vez mi lapicero para anotar mis pensamientos o mis acciones con tanta satisfacción como nunca».

Thoreau escribió estos párrafos en sus famosos y extensísimos ‘Diarios‘, en algún momento entre 1837 y 1861. Al año siguiente, el 6 de mayo de 1862, moriría de tuberculosis.

Una de sus obras de referencia, Walden, constituye hoy día uno de los textos de no ficción más famosos escritos por un estadounidense en la Historia. Es un libro de culto consagrado, sobre todo, porque los temas de Thoreau son de absoluta actualidad: la reconexión con la naturaleza y «la preocupación de aquel que no quiera ser devorado por las prisas y el exceso», como escribe Núria Escur en La Vanguardia.

Hoy Thoreau no para de reimprimirse y en eBay se venden las primeras ediciones de aquel ‘Una semana en New Concord y el Merrimack‘ que nadie quería por más de 6.000 euros. No es de extrañar que esto esté ocurriendo, viniendo de quien escribió que «muchos hombres salen a pescar toda su vida sin saber que no son los peces lo que buscan».

¡Corred!

Aquel rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema.

Uno de mis artículos preferidos de todos los tiempos y que no me canso de recomendar es ‘La bestia que habita en mí’, publicado en The New York Times por Maxim Loskutoff en 2018.

De manera resumida, el artículo recoge la experiencia del autor y su pareja en su visita al Parque Natural de los Glaciares de Montana, Estados Unidos, cuando se vieron sorprendidos por una osa, que hizo a Maxim experimentar el más puro y absoluto terror al darse cuenta que la bestia les perseguía.

Pero la osa dio a Maxim un regalo, el de reconectarse con su naturaleza perdida: “Varias cosas me pasaron por la cabeza en un solo instante: me di cuenta de que la osa nos seguía, de que nos quería comer y de que yo era un animal“, escribió.

De ese artículo me gusta todo. También la hermosa ilustración de la osa omnipotente pintada del color de la frondosidad de los abetos locales. Y sobre todo me gusta que la experiencia que explica Maxim había ocurrido en 2012, esto es, seis años antes de escribir el artículo. Eso da buena cuenta de lo impactante que fue aquel día para él. Tanto que, seis años después, su recuerdo es aún fresco, trepidante e intenso.

Para quien no lo sepa, los rinocerontes, elefantes, tigres y cocodrilos campan a sus anchas sin vallas, caminos ni barreras para los visitantes.

Pero el artículo de Maxim no va sobre la naturaleza ni sobre los osos, sino sobre la vida y el miedo. Yo he vivido dos experiencias similares en la naturaleza. Una de ellas sucedió hace más de un año en el Parque Nacional de Chitwan, en Nepal. Para quien no lo sepa, los rinocerontes, elefantes, tigres y cocodrilos campan a sus anchas sin vallas, caminos ni barreras para los visitantes. Bueno, salvo una parte de criadero de elefantes. Pero el resto es una locura y la estrella local es el rinoceronte. Tanto es así que en YouTube se pueden encontrar varios vídeos que muestran a rinocerontes de Chitwan atacando, embistiendo y también matando a quienes se acercan demasiado.

Recuerdo que nos alojamos en un recinto situado dentro del parque natural y que la contraseña del precario wifi era ‘tigers zone’.

Yo quise celebrar mi 40 cumpleaños en Chitwan porque resumía mi manera de estar en el mundo en aquel momento. Llegué en diciembre de 2018 acompañada de Lakpa. Recuerdo que nos alojamos en un recinto situado dentro del parque natural y que la contraseña del precario wifi era “tigers zone”. OK.

La tarde de mi cumpleaños, un biólogo local nos llevó a dar un paseo hasta la orilla del río para ver a los animales salvajes acercarse a beber al final del día. Fuimos a pie. Yo había leído que los rinocerontes superan los 50 km/hora corriendo. Hay que pensar que Usain Bold llega a un máximo de 45 km/h. Y yo… en fin. Yo creo que debo correr en velocidad incluso negativa. Respiré aliviada cuando vi que en nuestro pequeño grupo había un asiático de unos 120 kilos, 130 contando todos los gadgets que llevaba colgando de todas partes. Como se dice habitualmente, no hay que correr más rápido que el león, sino ser más rápido que el más lento que te acompañe. Que Dios me perdone, pero welcome to the jungle.

Nos abrimos paso por la selva y vimos cocodrilos, toda clase de pájaros y ciervos. Pero lo que no vimos fue al inmenso rinoceronte oculto tras unos arbustos, a apenas 15 metros de donde estábamos.

Nos abrimos paso por la selva y vimos cocodrilos, toda clase de pájaros y ciervos. Pero lo que no vimos fue al inmenso rinoceronte oculto tras unos arbustos, a apenas 15 metros de donde estábamos. El animal sacó la enorme cabeza por entre las ramas y nos miró, comenzando a caminar para situarse justo enfrente de nosotros. Es decir, para embestirnos.

En aquel momento sólo pensé en que al biólogo le habría pasado esto un millón de veces y que sabría qué hacer. Le miré fijamente para leer en su cara cualquier atisbo de solución RÁPIDA. Pero al parecer, ya no quedaba margen de reacción. Nunca olvidaré su cara llena de sudor y sus ojos fuera de las órbitas cuando nos gritó desesperadamente: ¡CORRED!

Joder con la solución.

Nunca en mi vida corrí tanto. Me atrevería a decir que incluso llegué a los 51 km/h y probablemente nadie sepa que aquel día hice un récord mundial. Confié en que el asiático nos sacaría de aquello. Por el rabillo del ojo vi a dos encaramarse a un árbol. Terror puro. Madre mía, MADRE MÍA. Aquello estaba pasando. Tenía pánico a mirar atrás pero, sobre todo, a tropezar. ¿Por qué demonios había elegido aquello? ¿Por qué no me funcionaba la tarta, la fiesta y que me regalaran un jersey? Eres rara, haces cosas extrañas, la gente tiene razón.

El rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema.

Llegó un momento que ya no podía correr ni respirar más y me detuve, asumiendo las consecuencias. Me giré lentamente, en el mayor acto de fe de mi vida. El rinoceronte estaba de nuevo a unos 20 metros. Quieto. Nos había perseguido y nos había intentado embestir. Tras unos segundos inmóvil, se dio la vuelta en dirección a los arbustos.

Durante los siguientes minutos nos fuimos encontrando y reagrupando. Todos teníamos bastante mala pinta. El asiático apareció en shock, chorreando sudor, con los pantalones caídos y sin darse cuenta de que iba con la camiseta subida por encima de su inmensa barriga.

Aquel fue el mejor peor día de mi vida. Como a Maxim con su osa, el rinoceronte me recordó que yo era simplemente un animal que había ocupado su territorio y que, si había olvidado las leyes de la selva y de la naturaleza, ese era mi problema. Mientras corría no pensé en nada más que en sobrevivir y sólo tengo el recuerdo de verlo todo de un verde claro, luminoso y cegador, que es el color de la selva en Chitwan.

Aquella noche Lakpa y yo celebramos mi cumpleaños y también la vida junto a una hoguera, rodeados de los extraños aullidos de los zorros que nos observaban escondidos a pocos metros, entre los primeros árboles del bosque. ¡Aúuuua-uáaaa! Ya relajados, nos repetíamos una y otra vez los detalles de aquel día, muriéndonos de risa. Imitábamos al biólogo gritando ¡CORRED! y brindábamos por el asiático que nos habría salvado la vida sin saberlo. Eché unas maderas al fuego y sonreí con la mirada en llamas. Aquel día vi lo que ven los animales salvajes justo antes de morir.

Artículo originalmente publicado en La Sociedad del Viento.