G-Dragon: las claves creativas de la mirada más astuta del k-pop

La gran estrella del k-pop brilla en los escenarios gracias a una creatividad hiperactiva, y a que fuera de ellos cuenta con un formidable equipo de marketing del floreciente panorama sociocultural coreano e internacional.

Si alguien por aquí piensa que no hay nadie en el mundo con más flow que Kayne West, Bad Bunny o C.Tangana, debería echarle un ojo a la supernova del k-pop G-Dragon.

Absoluto icono coreano, Kwon Ji-Yong (Seúl, Corea del Sur, 1988), más conocido como G-Dragon, es un cantante, compositor, rapero, productor, bailarín, empresario, modelo, diseñador de moda y opus magnum de la industria del k-pop, de la que ya hemos hablado por aquí anteriormente.

A su talento se suma la brillante estrategia diseñada por su compañía de entretenimiento, la gigantesca fábrica de idols coreana YG Entertainment, a la que se suma la exuberante creatividad del artista, coleccionista de arte contemporáneo y partícipe del floreciente panorama sociocultural de su país. Y a ese cóctel perfecto se suma -además- haber sabido encajar el particular código asiático en clave internacional, logrando nuevos éxitos en Occidente que hoy se traducen en colaboraciones con Chanel o Nike.

Para entender su dimensión es necesario hacer un breve apunte biográfico. A los 12 años comenzó a entrenar en la importantísima compañía de entretenimiento coreana YG Entertainment, y debutó con la boyband BIGBANG en 2006, donde ya comenzó a mostrar una actitud carismática ante las cámaras.

Su mirada desafiante y aún más afilada por el khol negro se convirtió en su principal seña de identidad, hasta el punto de que hoy se le reconoce fácilmente sólo por los ojos, aunque su pelo cambie de color y forma decenas de veces. El poder de la imagen de G-Dragon está en su mirada y YG Entertainment lo sabe y por eso su mirada protagoniza su book oficial:

Desde su debut en BIGBANG, su carrera ha sido un ascenso que parece no tener fin. Aparte de contar con innumerables reconocimientos a su carrera musical -como en los Mnet Asian Music Awards o los Seoul Music Awards-, Forbes declaró a G-Dragon en 2016 la persona más influyente de menos de 30 años en el entretenimiento y los deportes de -ojo- toda Asia. A día de hoy, por poner algunos ejemplos, es embajador de Chanel y portada recurrente de Vogue , Elle y Vanity Fair. ¿No es curioso que suela aparecer en estilismos femenino? Sí y no, porque defiende el género no binario.

Gangsta, andrógino y con un punto infantil, G-Dragon es un referente de moda y tendencias para millones de jóvenes no sólo asiáticos, sino de todo el mundo. Muchos de los factores de su éxito aparecen en esta ya famosa actuación en los Mnet Asian Music Awards de un lejano 2014, junto a su compañero Taeyang, logrando enloquecer a la audiencia gracias a una coreografía centrada en sacudir especialmente los estribillos, una actitud poderosa, un escenario grandioso y una realización que encumbra a los artistas. Un espectáculo total, que es lo que se busca en una gala de premios musicales.

Pero hay que recordar que la coreografía que interpretan ha sido creada para esas canciones, por lo que cada vez que las interpretan -en el escenario, ocasión y año que sea- la repiten al detalle sin cambiar ni un paso. En el k-pop no hay margen para la improvisación, pero el resultado final funciona porque genera una sensación de naturalidad y frescura.

Y es aquí cuando entramos en la magia behind the scenes. Absolutamente todo el marketing que rodea a G-Dragon -su propia marca personal, el de sus empresas, sus álbumes o sus colaboraciones- es algo formidable. Podemos empezar por…

Naming

Kwon Ji-Yong toma si nombre real “Ji”, que suena como la letra “G” en inglés, a la que une “Yong”, que significa “dragón” en coreano. Y si unimos esas dos iniciales “GD” y se las damos a unos brillantes creativos -por ejemplo, a FOM Studio, que trabajan, también, con Yamaha-, obtenemos el símbolo del pacifismo hippie sin una de las tres patas. ¿Y cómo se llama la marca de ropa y complementos de G-Dragon? PeaceMinusOne.

El símbolo hippie de ‘paz y amor’

Marca y branding

La marca PeaceMinusOne nació en 2016 de la mano de G-Dragon y su estilista Gee Eun -una destacada voz joven de Corea del Sur a la que se atribuye estar moldeando “el paisaje cultural” de su país-, con la idea de visualizar “un mundo en paz que se une (Uno) con un mundo de carencias (Menos) como un cruce entre lo real y lo ideal”. Las colaboraciones con las personas adecuadas para conseguir el objetivo que se persigue es clave.

Hay un tema muy importante para entender el éxito de G-Dragon: Algunas estrellas del k-pop son coleccionistas de arte y mecenas, por lo que sus referencias artísticas y culturales se notan en sus creaciones, que beben de las vanguardias del siglo XX y el arte contemporáneo. Por ejemplo, en el caso de D-Dragon, la adquisición de la famosa obra Millionaire Nurse de Richard Prince por más de 3,3 millones de dólares –entre muchas otras obras-, le ha impulsado a incorporarla como referencia en su álbum Kwon Ji Yong. El arte contemporáneo como referencia, como complemento a su identidad visual, y como escenario de su vida, ya que su casa -que suele mostrar en Instagram- es una obra de arte del diseño y extensión de su personalidad multicolor. Creadores que beben del arte. Clave.

Sigamos en la escalada creativa. ¿Cuál es el símbolo de PeaceMinusOne y elemento más característico? Una margarita, símbolo de pureza e inocencia, y también flor icónica de los hippies. Pero la suya está incompleta, le falta un pétalo (Peace Minus One, brillante), lo que denota movimiento, búsqueda, tensión, y también recuerda al logo de la marca.

Colaboraciones con marcas

G-Dragon colabora con las más grandes marcas internacionales del mundo moda, y prueba de ello es la salida al mercado de unas zapatillas Nike creadas junto a su PeaceMinusOne -antes también lo hizo con Converse-, que han logrado reproducir el estilo multicolor y grafitero del artista. Pero ojo al mensaje de puesta en escena: G-Dragon aparece en un taller ante un lienzo y pintura. El mensaje es: no sólo soy un cantante, soy un creador.

Creador de tendencias

Sus apariciones públicas crean muchísima expectación y suelen ser un espectáculo (de espectáculo los surcoreanos saben una barbaridad y, quien quiera investigar, que se mire una gala de los premios Mnet Asian Music Awards). Es por ello que G-Dragon ha sido bautizado también como el rey de la moda de aeropuerto. Le gustan las prendas de mujer de Chanel -las icónicas chaquetas de tweed– y sabe perfectamente lo que los medios esperan de él, y se lo da, consciente de la importancia de la publicidad gratuita y la notoriedad. Volvamos a la importancia de la mirada de G-Dragon en su marca y miremos este vídeo ¿cómo reacciona su alrededor?

Hay un proverbio coreano que dice que “desde el arroyo -desde lo humilde- un dragón se alza“. Quizá para terminar, un desfile valga más que mil palabras. Lo malo es que, después de verlo, todo en la vida ya comienza a ir hacia abajo.

Crédito imagen principal: Book oficial de G-Dragon. Imagen de YG Entertainment

Deconstruyendo a Miley Cyrus: Así se crea una diva (desde el escándalo)

Cómo la popstar ha logrado estar en boca de todos, ser ‘la reina del engagement’ y y evolucionar su marca personal mediante cuidadas colaborac evolucionar su marca personal mediante cuidadas alianzas.

El de Miley Cyrus es uno de los mayores casos de cambio de marca personal de los últimos años en la industria pop. Ya asistimos a la transformación de Hannah Montana en la escandalosa Miley Cyrus pero, ¿podría estar volviendo a suceder? ¿Estamos ante la (re)conversión de Miley en una diva pop? ¿Cómo se logra un (nuevo) viraje tan radical? Aquí las claves.

1. Producto mediático: Ella es un reality show

Como en ‘El show de Truman’, sus fans han crecido con ella. Y estar en los recuerdos de alguien siempre es un valor (Coca-Cola). Por ese motivo vemos que, aunque ella haya dicho en entrevistas que “ya no aguantaba más llevar esa peluca rubia” -la de Hannah Montana– lo cierto es que tampoco la ha querido olvidarla. Aún hoy Miley tira de Hannah en sus redes sociales. Aunque lo curioso es que suele referirse a ella como “Hannah” y no como “yo”, como si realmente hubiera una disociación.

2. Colaboración con marcas: pros y contras

Lo bueno de asociarse a una gran marca como Disney es que permite crecer muy rápido. Lo malo es la fama vertiginosa que eso provoca y unos valores asociados que, con el tiempo, puede ser que ya no representen al artista ni a sus fans. En el caso de Hannah Montana, un infantilismo y candidez atemporal que ya no funcionaban a sus 21 años. Para seguir en la industria, tenía que hacer algo.

3. Crisis de reputación: Convertir el defecto en virtud

Un par de pequeños escándalos la convirtieron en un ángel caído. Al mismo tiempo, sus seguidores crecían y podía perderlos si seguía siendo Hannah en un reino de popstars adultas e independientes como Katy Perry o Taylor Swift. Así que aprovechó los dos escándalos para modelar un perfil salvaje -en ese momento llegaba con fuerza una macarra Lady Gaga-; le sumó una estética y puesta en escena transgresoras, y una música que pudiera sonar en discotecas (ni siquiera hace falta que sea algo muy novedoso). Es decir, se hizo competitiva en relación al star system del momento, divido entre princesas y macarras y eligió lo segundo. Entonces apareció la nueva Miley en 2013 en los premios de la MTV, perreando en un traje de latex color nude, y de ello se habló durante semanas. (Siete años después, después de todo lo que hemos visto, el vídeo ya escandalizaría a pocos):

Los gurús del ‘personal branding’ no recomiendan cambios drásticos -que podrían alejar a los fans más fieles- sino una evolución más lenta (al estilo del posterior viraje hacia el divismo de, precisamente, Lady Gaga). Pero en Miley, la revolución formaba parte de su promesa.

4. Reina del Engagement: Crear polémicas para ganar notoriedad

¿Cómo lanzar al mundo a la nueva Miley? Elige un tema polémico (drogas, sexo, política, etc) y deja que explote. Por ejemplo, el día que difundió en sus redes que le gustaba la marihuana. Partidarios y detractores de este tipo de acciones -¿debe una pop star con seguidores muy jóvenes -incluso menores-hacer ostentación del consumo de drogas?- generan titulares, menciones y #TT. “Que hablen de uno, aunque sea bien”, decía Dalí, y “hay algo peor que hablen mal de uno, que es que no hablen”, decía Oscar Wilde.

Y si además el asunto es político o social, conecta a la celebridad con las cuestiones de su tiempo.

5. Viralización: Apuesta por el marketing viral

Miley tira del marketing viral, que consiste en colarse en conversaciones globales que son trending topic para ganar notoriedad. No fue casualidad que, hace apenas unos días y en pleno auge del ‘pizza gate’ -así se llama a los conspiracionistas en Estados Unidos-, apareciera Miley posando comiendo una porción de pizza. Muy al estilo Marilyn Monroe, por cierto, y no hay nada mejor que apelar a las grandes estrellas para beneficiarse de su halo. ¿El resultado? Más de 6.800 comentarios a la foto y muchas preguntas de si la foto significa que apoya el ‘pizza gate’.

Cuando cambias los diamantes por pizza Etiqueta a la amiga que ama la pizza.  #FreshRevista (con imágenes) | Actrices, Marilyn monroe, Fotos

6. Branding e influencers: Acércate a quien quieres parecerte

Entramos en el mundo de cómo las colaboraciones pueden modular una marca. En 2013, el fotógrafo Terry Richardson fue fundamental para apuntalar a la nueva y transgresora Miley Cyrus. Richardson es un controvertido fotógrafo que suele abordar el sexo explícito, y que dirigió el famoso vídeo “Wrecking Ball”. De ahí lo de lamer un martillo, posar desnuda con dildos vestida de policía en Candy Magazine, etc., que generó a Miley Cyrus millones de menciones en medios de comunicación y redes sociales en todo el mundo.

Miley Cyrus posando junto al fotógrafo Terry Richardson - Miley Cyrus  protagoniza una provocadora sesión de fotos para Terry Richardson - Foto en  Bekia Actualidad
Despiporre absoluto el de Miley Cyrus en la revista Candy

7. Medios de comunicación: Conoce el engranaje de la industria

Escándalo ➡️ Menciones en medios ➡️ Más colaboraciones ➡️ Más $$$ ➡️ Más expectación ➡️ Más escándalo ➡️ Más menciones, infinito. Esa fue su fórmula desde 2010.

8. Colaboraciones: ‘el efecto halo’

Muchas celebridades acuerdan colaboraciones con otras celebridades para aprovecharse de su marca, de sus valores asociados, o para llegar a nuevos públicos. Es un sesgo cognitivo que se denomina efecto ‘halo’. La colaboración de Miley Cyrus con el sofisticado y decadente Marc Jacobs en 2014, después de todos los twerkings, lenguas y sesiones de fotos de desnudos integrales, Jacobs la mostró como un ser denso y profundo, cubierta de la cabeza a los pies, sin un atisbo de superficialidad.

Marc Jacobs tiene la capacidad de hacer resurgir de sus cenizas a estrellas caídas en desgracias y escándalos. Muy parecido a lo que sucedió en su día con Kate Moss. Miley comenzaba a virar hacia otra dirección.

Miley Cyrus para Marc Jacobs: segunda ronda
Miley Cyrus se convierte en la imagen de Marc Jacobs - Republica.com
Miley Cyrus para Marc Jacobs en 2014

Tres años más tarde, en 2017, Miley sorprendía con el dulce ‘Malibú‘, un hit cuyo inaudito videoclip la mostraba relajada en la playa saltando entre globos. Y dos años más tarde ya trabajaba en su nueva re-evolución.

Para ello, volvió a requerir los servicios de la persona idónea que necesitaba para consagrarse en el star system por algo más que una estética hipersexualizada. Escogió a un auténtico creador de hits llamado Mark Ronson, productor y compositor ganador de siete Premios Grammy y un Oscar, y quien había trabajado para artistas de la talla de Amy Winehouse, Duran Duran, Bruno Mars, Paul McCartney y con quien creó ‘Nothing breaks like a heart‘, cuyo videoclip muestra a una solitaria Miley a la huida desesperada en un coche cercado por la policía, al que se sube elocuentemente el mismo Mark Ronson.

Un año después, en febrero de 2020, la cantante y actriz desfiló con un sobrio modelo de la colección de Marc Jacobs en la New York Fashion Week. La colección se llamaba “Caos y forma” y Miley lucía un elegante conjunto en blanco y negro. Ya ni rastro de despatarres. Todo se alineaba en otra dirección.

Miley Cyrus Walks in Marc Jacobs F/W 2020 Fashion Show
Miley Cyrus desfila para Marc Jacobs en 2020

Este viraje más progresivo ha creado una imagen pública de una Miley Cyrus que se reivindica más allá de una puesta en escena provocativa. Hecho que se ve claro en esta portada de Vanity Fair de 2019 en la que, más sensual que sexual, afirma: “Si crees que soy una rebelde sin causa, no estás prestando suficiente atención”. El titular es algo así como: “El renacimiento de Miley”. Es decir: intencionadamente, se estaba intentando borrar un pasado frívolo y hueco.

Hay una consigna en el ‘personal branding’ que dice que todas las acciones y mensajes de una persona deben estar claramente alineados con su marca personal. Por tanto, en el caso de Miley, ahora todo será mensaje y causa, y así lo mostrará en los medios de comunicación y en sus apariciones públicas.

9. Mensaje y marca personal: Coherencia y alineación de marca con mensajes y colaboraciones

Cuando la cantante reveló en 2019 que era bisexual también mostró su lucha por los derechos LGBT y su colaboración con la fundación Happy Hippie, que ayuda al colectivo en EEUU. Con ello promocionó su lado filantrópico (ahí estaba la “rebelde con causa”), generó titulares y llegó a nuevos nichos.

Desde entonces, ha apoyado muchas causas sociales, como el #BlackLivesMatter, la visibilidad de la comunidad trans, la concienciación ante el cambio climático o concienciar para votar en las elecciones estadounidenses.

10. Relato: Al final aparece la diva

Acostumbrada a las cámaras desde pequeña, sus canciones mencionan episodios de su vida más recientes, y hoy apuntan el cambio hacia convertirse en una diva pop. Por ejemplo, su último hit ‘Midnight sky’ es un alegato de mujer libre, independiente, más madura, segura y fuerte. Es un tema biográfico que aparece tras su divorcio, con versos como “muchos años pasaron con mis manos atadas en tus cuerdas” y “nací para correr, no pertenezco a nadie”.

El vídeo, que ha dirigido ella misma, está inspirado en artistas femeninas como Stevie Nicks, Joan Jett y Debbie Harry. Así, ‘Midnight sky’, además de un gran hit y una explosión de color ochentero -y de mostrar el mejor hair style de 2020-, nace para ver la puesta de largo -nunca mejor dicho, por ese traje de noche color violeta- de Miley Cyrus en su siguiente fase musical y artística. En paralelo, sus redes sociales muestran a una artista más sofisticada.

Y de hecho, acaba de lanzar su nuevo disco y… ¿cómo es su imagen?:

11. Reinvención de marca: ¿Por qué? Porque el sexo sin mensaje ya no vende tanto

Hace años las popstars cantaban sus desengaños amorosos mostrando carne. En ese contexto, Miley era rompedora. Hoy, hacer twerking no tiene el mismo efecto.

Pero sobre todo, porque por el retrovisor se acercan artistas centennials que venden su presencia sin vender hipersexualidad. Estamos en la era de significados más profundos y de un feminismo contrario a la cosificación de la mujer (Aloha Billie Eilish), y eso fuerza al star system a reinventarse.

Y en eso Miley no será diferente.

Uh! You know it’s true… Yeah!


Así se construye el marketing del k-pop

El k-pop está logrando un alcance internacional después de capitalizar la industria del entretenimiento en Corea del Sur. Nada es casual, ya que sus movimientos están muy bien orquestados desde sus poderosas compañías de entretenimiento.

Cada vez con mayor frecuencia, el nombre oriental de algún idol se cuela como trending topic en España y países de Latinoamérica. Se trata del k-pop, el pop coreano que ya traspasa fronteras, sobre todo, gracias a YouTube. El k-pop es un género que puede resultar muy sorprendente desde nuestro punto de vista por varios motivos.

El primero es la fastuosa apuesta estética de sus videoclips, aunque también son muy interesantes otros aspectos como los roles de género -especialmente la masculinidad-, una oscura cara B, y claro, el marketing del entertainment coreano, una máquina perfectamente engrasada para fabricar millones.

Kim Taehyung. De K-pop.asianchan.com

Prueba no sólo de su éxito sino de su expansión internacional, es que el interés por el k-pop ha sido creciente en España durante los últimos años. En la siguiente gráfica se puede ver la tendencia creciente y estable de búsqueda de este género en Google durante los últimos cinco años:

Hay varios motivos que explican por qué el k-pop está logrando un alcance internacional, después de capitalizar la industria del entretenimiento en Corea del Sur. Nada es casual, ya que responde a una serie de movimientos muy bien orquestados desde las poderosas compañías de entretenimiento coreanas como SM Entertainment, YG Entretainment –fundada por PSY, el creador del ‘Gangnam Style’, el primer hit del k-pop que triunfó masivamente en Occidente-, Big Hit Entertainment o JYP Entretainment, que llevan años produciendo -sí, el verbo está bien escogido- bandas de idols y conocen perfectamente la fórmula para que funcionen.

Estas son las principales claves de éxito del k-pop:

1.Sus videoclips son arte total (y vídeo marketing).

Los videoclips de las bandas más famosas del género son auténticas obras de arte, como por ejemplo algunos vídeos de BIGBANG, BTS o BLACKPINK. No se escatiman recursos en dirección de arte para crear unos videoclips que consiguen hiptotizarnos visualmente y amortiguar así el hecho de que no entendamos una palabra de lo que dice la canción. Rápidamente, consiguen millones de reproducciones y su estreno es todo un acontecimiento internacional.

¿Cómo lo consiguen? Con localizaciones espectaculares, habitualmente grandes espacios como palacios, museos, discotecas, o no-lugares de estructuras extrañas, de simetrías constantes y perfectas -muy habituales-, coreografías milimetradas, actuaciones con instantes sensuales y donde siempre se explica una historia que llega a entenderse sin que sea necesario comprender la letra.

Y bueno, hay otro secreto: para evitar que aparemos la mirada de la imagen, muchos de los videoclips están montados con el triple de planos que los videoclips estadounidenses, lo que multiplica el dinamismo y la velocidad en lo que vemos, según publicó Asian Times en 2019. Es vídeo marketing.

Sirve como ejemplo el emblemático hit de BIGBANG ‘Fantastic Baby’, en el que en apenas 15 segundos se llegan a contabilizar hasta 30 planos diferentes (entre 1:10-1:25):

Los videoclips también combinan con excelencia la paleta cromática para crear grandiosas armonías o perfectos contrastes. Por ejemplo, la escena completamente azul con sofá amarillo (colores complementarios) de ‘Boy with luv’ de BTS, o la escena en la tienda roja y azul de ‘Kill this love’ de BLACKPINK:

El contraste perfecto entre azul y amarillo de ‘DNA’ y ‘Boy with luv’ de BTS
La escena de la tienda usa perfectamente los colores complementarios azul y rojo, en ‘Kill this love’ de BLACKPINK

2.Usan hábiles trucos para superar la barrera cultural y lingüística

Para superar la barrera cultural y lingüística, los creadores de k-pop introducen dos trucos. El primero es colar siempre en las letras algunos versos en inglés -que entonces ya sí se pueden cantar en Occidente-.

El segundo son las famosas coreografías, con legiones de seguidores en redes sociales, inundadas de tutoriales llamados ‘dance practice mirror’, como este vídeo de práctica de Stray Kids. Así, si suena un hit k-pop en una discoteca o en Tik Tok, se puede bailar la canción sin que se sepa la letra. En el k-pop se conecta a través del baile, no necesariamente con la letra.

3.Crean literalmente ejércitos de seguidores

Los mayores grupos de k-pop cuentan con millones de seguidores tan organizados que, por ejemplo, en el caso de la banda BTS se autodenominan ‘army’ (ejército). Este es un tema un tanto polémico, dado que se ha criticado en ocasiones el inmenso poder que tienen estos grupos, que son capaces de cancelar a un ídolo si creen que su comportamiento no ha sido el adecuado o les decepciona.

En ocasiones, la compañía a la que pertenece ese idol obedece a los seguidores porque son los consumidores directos del producto. Y es que los números son lo más importante. Por poner un ejemplo, la canción ‘Boy with luv’ de BTS sumó en YouTube más de 59 millones de reproducciones en el mundo sólo el día de su estreno, y eso tiene un enorme valor de marca. El k-pop es una industria multimillonaria gracias a su público y siempre hay que dar MÁS.
Los seguidores comparten y se enteran de las últimas novedades a través de las redes sociales. Sobre todo, a través de Twitter, la red social que en lugar de decir “mírame” dice “míralo”.

4.Tienen un arma maestra: el amor imposible es posible

Esta es, probablemente, la jugada maestra del k-pop, aunque inquietante. El público del género es esencialmente femenino, así que para evitar desilusiones si trasciende que el ídolo tiene pareja, la decisión que toma la industria es que… mejor no la tenga.

Los candidatos a ídolos se forman desde niños en academias de baile y canto, y sólo unos pocos elegidos son reclutados por una compañía de entretenimiento, donde siguen aprendiendo idiomas, saber estar y cultura coreana e internacional, además de baile y canto en unas jornadas extenuantes y aterradoras:

Es algo así como la academia de Operación Triunfo, pero con la diferencia de que transcurren años desde que el aspirante entra hasta que debuta ante el público. Lógicamente, la presión es extrema, dado que los ídolos deben devolver el dinero que la compañía ha invertido en ellos.

Por tanto, para evitar distracciones o escándalos –que se producen-, durante esos años de formación viven en una residencia, se les aparta de su entorno familiar y amistades, se les prohíbe tener teléfonos móviles -que algunos cuelan a escondidas-y también tener pareja, hecho que continúa durante los siguientes años tras su debut. De esta forma, sus fans saben que sus corazones, aunque lejanos, están más disponibles y la esperanza es lo último que se pierde. Y si en el marketing se persigue la conexión emocional con el consumidor, probablemente no exista una más fuerte que la del amor. Pero quedarnos aquí sería quedarnos a la mitad:

5.Un ídolo es la encarnación de la belleza interior y exterior

Esta idea de equiparar belleza exterior con belleza interior, más demodé en Occidente, sigue vigente en la mayoría de países asiáticos. Concretamente en Corea del Sur, la famosa piel de porcelana se sigue considerando, actualmente, símbolo de belleza y status porque su dueño/a no está sometido/a al duro trabajo en el campo, lejos de la cultura y el conocimiento.

Las compañías de entretenimiento pagan a sus ídolos operaciones de cirugía estética, ortodoncias y corrección de problemas dentales, tratamientos de belleza, entrenamientos deportivos y un largo etcétera. La situación es tan normal que sirve como ejemplo mencionar el hit de SixBomb, ‘Getting pretty’, en el que sus integrantes muestran el antes y después de sus intervenciones estéticas:

6. Masculinidad andrógina, femineidad empoderada

Es uno de los aspectos más interesantes. El papel de los varones es de una masculinidad diferente a nuestros modelos tradicionales, con claros guiños ‘gender fluid’. Aunque habitualmente se expresen al estilo gangsta, acostumbran a encarnar almas enamoradas y sensibles que siempre sufren por amor. Saben perfectamente quién es su audiencia.

Es una masculinidad diferente, desacomplejadamente cute. Sus estilismos incluyen flores, diademas con orejas de gatitos, maquillaje colorido y colores del pelo en tonos pastel rosa o azul.

En muchas ocasiones se convierte en una androginia llevada al límite, como por ejemplo, el caso de Felix o Hwang Hyunjin, de la boyband Stray Kids:

El rol femenino, en cambio, no juega a la androginia. Más bien al contrario: se muestra una feminidad aumentada en estereotipos clásicos en forma -rapera intimidante o adolescente angelical- y empoderada en fondo, a nivel sexual, social y económico. Las mujeres del k-pop son dueñas de su cuerpo, seguras y sin reparo a ser y mostrarse materialistas. Uno de los ejemplos más claros de ello es la banda femenina en auge en Occidente, BLACKPINK:

Este asunto de los roles de género del k-pop se vuelve inquietante porque hablamos de jóvenes idols a los que se ha privado durante años de una parte de su experiencia emocional por no haber tenido las vivencias normales de personas de su edad. Y eso se traduce en timidez, un rasgo similar a la inocencia, que hace que en sus exposiciones públicas, por ejemplo en programas de televisión, parezcan aún más jóvenes de lo que son con el paso de los años, lo que vuelve a jugar a favor de la idea de belleza eterna del entertainment coreano.

Si tomáramos como ejemplo el principio de dualidad china, los varones se corresponderían al Ying -suaves, nocturnos, reflexivos- y las mujeres son Yang, expansivas, fuertes y luminosas. En todo caso, resulta muy interesante que hombres y mujeres tiendan hacia la femineidad. Hay un hilo desternillante en Reddit al respecto que pregunta “¿hay algún otro hombre hetero aquí al que también le gusten las boybands del k-pop?”. Y la respuesta es obvia. Por supuesto que sí.

7.Mueven millones, y no sólo por la música

Más allá de la música, un buen número de idols ejercen de auténticos influencers y creadores de tendencias sociales y culturales, especialmente en el mundo de las marcas de alta costura y complementos de lujo, aunque también pueden anunciar compañías aéreas, como este futurista spot de SuperM de Korean Air.

El ejemplo más paradigmático y fascinante es el de G-Dragon, quien se hizo famoso en la banda BIGBANG. Con un talento y carisma realmente arrollador, hoy es embajador de Chanel en Corea del Sur. Otro día hablamos de él porque tanto su branding personal como el de su marca Peaceminusone merecen un capítulo aparte.

8.Llegan a Occidente mediante colaboraciones

La forma de expandir el negocio del k-pop fuera de Asia se hace como lo hacen las multinacionales: buscan partners locales que conozcan bien el mercado y se asociana a ellos. En el caso musical, lo consiguen a través de colaboraciones con grandes artistas occidentales y con público afín, con lo que logran llegar a nuevas audiencias a las que no llegarían por sí solos. Es el caso, por ejemplo, de BLACKPINK grabando ‘Kiss and makeup’ con Dua Lipa, o participando en el Coachella, siendo la primera banda de k-pop en asistir al famoso festival.

9.Su mundo es un paraíso artificial

El mundo del k-pop evoca una cierta ingenuidad que en Occidente se ha desvanecido lentamente. Mientras en nuestra cultura triunfa el ‘sad pop’ de Lana del Rey o Billie Eilish como reflejo y preocupación de nuestros tiempos inciertos, donde quienes triunfan son los tienen un mensaje o bien son activistas, el k-pop todavía canta a los desengaños amorosos como lo hacían las popstars clásicas al estilo Britney Spears o Katy Perry hace quince años, en mundos aún sin los efectos catastróficos de la crisis económica de 2008 y sin pandemia.

Ante nuestro desencanto actual, tendría sentido buscar cierto refugio en un paraíso artificial refrescante en el que no existen los problemas, un espacio atemporal completamente nuevo y lleno de color en el que aún subsiste la promesa de cierta inocencia y donde es bella hasta la melancolía.

Y esa promesa es la verdad oculta en la gran mentira del k-pop.

Crédito imagen principal: “bba6c942gy1fr4cgc5lh7j20u10k0te1” by Yun_Q is marked with CC PDM 1.0