El creador de odio también eres tú

Culpamos a los creadores de contenido de hacer barbaridades y exigimos que les cierren el canal, pero muchas veces olvidamos que cada uno de nuestros ‘clics’ valida y legitima actitudes de odio, racismo, machismo, xenofobia, homofobia y desinformación. Sí, es una responsabilidad compartida. Stop making famous stupid people.

El youtuber que grabó a un ahorcado en el bosque de los suicidas de Japón. El que grabó la broma de darle una galleta con dentífrico a un indigente. El que -esta la escribí yo misma en La Vanguardia- maltrató a su gato hasta matarlo y lo subió a su canal. O el hombre más odiado de internet, Hunter Moore, al que Netflix le ha dedicado un documental que se llama así, El hombre más odiado de internet, porque creó un sitio de pornovenganza en el que cualquiera podía subir las fotos de desnudos de sus ex parejas sin que nada ni nadie pudieran hacer nada por evitarlo. Mientras eso hacía muchísimo daño a muchas personas él, Moore, se volvió una celebridad millonaria por los ingresos publicitarios derivados de la barbaridad de visitas que recibía su web. En resumen, como se dice en el documental, «destrozaba vidas con un clic«. Dentro tráiler.

Por si alguien todavía no lo sabe, una web puede generar ingresos de la misma forma que un medio de comunicación clásico -televisión, radio, periódicos y revistas-: se crea una audiencia alrededor de un tema, por ejemplo, la moda. Y después se llama la atención de todas las personas interesadas en moda, por ejemplo, a través de redes sociales. Lo que se llama creación de comunidad. Y cuando se tiene una audiencia suficientemente grande, se empaqueta y se ofrece -se vende- esa audiencia interesada en moda a anunciantes -empresas- de moda, maquillaje, belleza, perfumería, etc.-. Y a más audiencia, más dinero se le cobra al anunciante por aparecer en ese lugar. Duele decirlo, pero la manera de financiarse del periódico más serio del mundo y el sitio de pornovenganza de Moore se basa en lo mismo: en ponerle un valor al tamaño de su audiencia. Pero también es cierto que así se financian los medios y causas más nobles del mundo. Elige tu propia aventura, baby.

Entonces un youtuber o influencer hace algo polémico y todos nos llevamos las manos a la cabeza y decimos: ¡hay que cerrarle la cuenta! ¡hay que meterle en la cárcel! ¡Hay que cerrar la web de Hunter Moore! Bueno, sí, pero si somos realmente honestos, ellos son el resultado de nuestras acciones, de nuestra decisión de seguirles, de nuestro jalear, de nuestros clics. Por tanto, sí, esta cuenta se paga a medias y no es justo eludir nuestra responsabilidad. La otra mitad de los creadores odio somos nosotros, sí, tú y yo, que cada vez que hacemos clic o enter en algo, lo validamos.

El periodista Albert Doménech ha diseccionado en un vídeo a los prescriptores creadores de odio e introduce el tema de la responsabilidad de la audiencia: «Tú lo que estás construyendo es una cantera de hooligans, de pirómanos (…) que se refugian en lo que tú estás haciendo para sentirse bien, porque normalmente son gente amargada con problemas de socialización, personas con problemas, o personas que necesitan de alguna forma extrapolar sus miseras a los demás, que necesitan victimizarse y hacer responsables a los demás de sus propias desgracias, que muchas veces probablemente son consecuencia de sus malas decisiones. Es gente que necesita canalizar su frustración en los demás, y disfruta y se alimenta de ver cómo los demás sufren, así ellos se sienten mejor: no soy el único desgraciado«. Por eso dice Doménech que cuando se apoya a ese creador que produce odio -suscribiéndose a su canal, dándole likes y jaleándole- lo que se hace, en definitiva, es validar y y legitimar lo que hace. Y luego, cuando llega el desastre, es cuando queremos cerrarle la cuenta. Well…

Podríamos hablar de mil teorías sociales sobre el clickbait, la curiosidad humana y los efectos del acoso, el bullying, la pornovenganza y mucho más, pero ya hemos conocido los suficientes para saber que no hay nada inocente en hacer clic -o compartir- ese titular o vídeo tan escandaloso o sugestivo pensando que es inocuo. Hay gente que se traumatiza, incluso que se suicida, y hay otros que ganan dinero, poder, fama o influencia con ese sufrimiento.

Nuestro clic se contabiliza, aparece en unas métricas mensuales, se considera un éxito, y contenidos similares seguirán produciéndose porque los hemos visitado, y seguramente se nos seguirán recomendando porque para eso se rastrea todo o casi todo lo que hacemos en internet. No es inocuo, no somos inocentes, participamos directamente en la difusión de odio. Incluso cuando lo hemos hecho sólo por curiosidad.

Una de las personas que mejor ha explicado todo esto es Monica Lewinsky en su ya mítico TED Talk llamado El precio de la vergüenza, donde ya dejaba muy claros ¡en 2015! los fundamentos de la cultura de la humillación. La idea era: piensa a lo que le das clic porque, al hacerlo, puedes estar validando el daño a alguien. «El último desliz de…», «El descuido de (tal actriz) en el que se le ve todo», etc.. ¿Nos suena?

«Pero en esta cultura de la humillación -dice Lewinsky, recordemos, una persona anónima que, de la noche a la mañana, pasó a ser humillada a nivel global- hay una etiqueta con un precio asociado a la vergüenza pública. El precio no mide el coste para la víctima (…) sino la ganancia de quienes se aprovechan de ella. Esta invasión de terceros es una materia prima, explotada de manera eficiente y despiadada, empaquetada y vendida con ganancias. Ha surgido un mercado donde la humillación pública es una mercancía y la vergüenza es una industria. ¿Cómo se hace el dinero? Clics. Cuanta más vergüenza, más clics. Cuantos más clics, más dólares publicitarios. Estamos en un ciclo peligroso. Cuanto más hacemos clic en este tipo de chismes, más insensibles nos volvemos a las vidas humanas detrás de él. Y cuanto más entumecidos nos volvemos, más hacemos clic. Mientras tanto, alguien está ganando dinero a costa del sufrimiento de otra persona. Con cada clic, hacemos una elección. Cuanto más saturemos nuestra cultura con la vergüenza pública, cuanto más aceptado sea, más comportamientos veremos como el acoso cibernético, el troleo, algunas formas de piratería y el acoso en línea. ¿Por qué? Porque todos tienen la humillación en su núcleo. Este comportamiento es un síntoma de la cultura que hemos creado. Solo piensa en ello».

Recomiendo totalmente ver su vídeo. A solas, en familia, entre amigos, en las escuelas.

Este es mi clic.

Algunos recursos contra el acoso y el bullying en internet y redes sociales:

Imagen principal: Dos trolls -más simpáticos que los reales- de Meg Jenson en Unsplash.

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa en la Feria del Libro de A Coruña

Agotada la tercera edición de ‘Sherpas’

Xiana Siccardi y Lakpa Nuru Sherpa presentaron Sherpas. La otra historia del Himalaya el pasado 6 de agosto en la Feria del Libro de A Coruña, con un lleno total de visitantes. La presentación corrió a cargo del editor de Ediciones del Viento, Eduardo Riestra.

Posteriormente, muchos lectores y lectoras tuvieron la paciencia de esperar hasta una hora en la cola para llevarse su ejemplar firmado. Como consecuencia de esta presentación, ya se ha agotado la tercera edición de Sherpas.

«La mitad de mi familia es gallega y estoy muy contenta de estar aquí», dijo Xiana Siccardi, antes de dar paso a Lakpa Nuru Sherpa, quien compartió con los visitantes su experiencia como porteador y alpinista en los Himalayas nepalíes, detallando sus ascensos al Everest y cómo es la vida entre las montañas más altas del mundo.

Nada de ‘Perder’

Por respeto a nuestra amistad y a tus miles de lectores, no te llamaré en público como te llamo en privado, esto es, como en la redacción en la que nos conocimos y que dejamos de compartir en 2012, hace uf, ya 10 años. 

En cinco horas me leí tu Perder, una novela de autoficción donde una historia sirve como recurso para contar otra, la buena. Por eso entre campnous y declaraciones de jugadores busqué tu razón para abrirte en canal, con lo reservado que tú eres menos para gritar gol y que se rajen todos los cristales. Me refiero a el por qué y el por qué ahora. Ya estaba claro que no ibas a escribir sólo sobre fútbol, que eso ya lo haces cada día, y encima colando a Dostoyevski y logrando que quede bien.

Página 10. «Y las crónicas, que para eso estaba allí. Las mismas por las que tanto sufrí. Llegué a amarlas con más desesperación que devoción. También las desprecié. Por algo eran artefactos hechos para la tortura. Aquellas maquetas en blanco, donde los diseñadores, dictatoriales, esperaban que escribiéramos evangelios de 5.000 caracteres a la velocidad de la luz, eran el único lugar donde se podía liberar demonios«. 

Luego lo de Cornellà y los malos recuerdos del barrio de Sarrià. «De niño solía acompañar a mi madre hasta allí porque, al menos una vez a la semana, llevaba pescado fresco a una de aquellas casas señoriales. Los burgueses no pisaban mi barrio, Y mi madre entraba y salía por la puerta de servicio. Como los perros, no podía compartir según qué privilegios con los amos«.

Ahí está, y no era el fútbol: la deprimente arrogancia de quienes sólo tienen dinero y fama, el clasismo, la dank submission de la precariedad laboral, el control y el autocontrol, la autocensura, el miedo, la pérdida de la ilusión y ser más pobres que nuestros padres. Y lo bien que retratas a los peores y sobre todo tu manera de elevar a los mejores. Estabas en el escenario de la Casa del Llibre de Rambla de Catalunya presentando tu Perder con tu familia, amigos y muchos compañeros periodistas y fotógrafos cuando dijiste que «nosotros tenemos algo que ellos no tienen, que es la escritura«. Y así es como has hecho danzar a chulos y mediocres para recordarnos lo que no hay que ser.

Luego más: «El nuevo periodismo, en vez de ir a buscar las noticias, prefiere esperar a que ocurran. Por eso cada vez menos reporteros salen de las redacciones. Sus jefes se sienten más seguros dejando a todos ellos frente a sus ordenadores, preparados para ser los primeros en cazar un tuit, en publicar cualquier pseudonoticia sin contrastar, en ganar la guerra del posicionamiento cibernético. Siempre con el clic por bandera«. 

He creído reconocer a alguien familiar detrás de Fermín, Isma, Carolina, Mari Paz, Joan Manel y Quique y en ese de política que escribe como los ángeles. Seguro que tiene un poco cara de perricerdo.

Y también ahí está, y no era fútbol. Tu periferia, tu revolverte hacia quien desprecia el esfuerzo y al mismo tiempo prohíbe el fracaso -¿cómo se conjuga esto?-, matar a nuestros monstruos para no ser como ellos, esa amistad que florece sobre el amor insuficiente, y sobre todo y por encima del fútbol ahí está el ser periodista, unos pajarracos curiosos que sufren de un idealismo algo naiv sin el que a veces no podrían olvidar que son acechados por muchas de las peores cosas del mundo. 

Tu libro debería recomendarse el primer día de primero de Periodismo junto con aquello de que «el periodismo es un océano de un dedo de profundidad» –«il piridismi is in icíino di in didi di prifindidid»– y que cada cual escoja su propia aventura. Pero no creas que todo esto es un masaje. Tus gustos musicales son espantosos.

Quizá perder no sea tan terrible, porque lo de ganar está demasiado desdibujado últimamente. ¿Qué es ganar? ¿Un rapero en una piscina rodeado de culos? ¿O la hipoteca, los niños, el perrito, el abrelatas eléctrico (vintage Trainspotting references always welcome), las cuentas en rojo, el terror a ser despedido mañana, el diazepam para aguantar mental y físicamente tu tinglado y -con suerte- un triple bypass a los 58? Yo creo que ganar es otra cosa, pero esto no va de mí. Para los hinduistas, por ejemplo, la destrucción es una potentísima fuerza creadora.

Terminé tu libro de madrugada y se me hizo corto. Nos has atrapado a todos y para siempre en tu mundo perdido y solo por eso ya hemos ganado. Y tú también. Gracias por haberlo escrito. Paradise isn’t lost, it was hiding all along.

Xiana Siccardi en La 2: «Todo empezó cuando decidí parar».

Xiana Siccardi aborda en una entrevista en el programa ‘Para todos La 2’ cómo la búsqueda de respuestas vitales impulsó su historia en los Himalayas. También comenta aspectos sobre las diferentes visiones de la vida, la familia y la soledad que existe entre Oriente y Occidente, así como el proceso de creación de ‘SHERPAS. La otra historia del Himalaya’.

Mira la entrevista íntegra haciendo clic aquí.

‘El ‘true crime’ en la encrucijada’, entre los 23 mejores artículos de Comunicación de 2021

El periodista y antropólogo Miquel Pellicer ha incluido mi análisis ‘¿Quién es el monstruo? El true crime en la encrucijada’ dentro de los 100 mejores artículos de Comunicación de 2021, según su ranking del año, donde ocupa la posición 23.

Gracias, Miquel :) Conoce más a Miquel Pellicer aquí y no te pierdas su newsletter La comunicación que importa, de las mejores del sector y perfecta para ponerse al día rápidamente en periodismo, comunicación y curación de contenidos.

Vuelve a leer ¿Quién es el monstruo? El ‘true crime’ en la encrucijada’ aquí.

Sportfem: Xiana Siccardi, aventura en los auténticos Himalayas

Entrevista a Xiana Siccardi en SportFem, donde se aborda su infancia, trayectoria, y éxitos y reveses del destino.

Con motivo del Día del Libro, Sportfem entrevista a Xiana Siccardi repasando su trayectoria. SportFem es medio digital que pone en valor a la mujer y el deporte, y que visibiliza a mujeres que han emprendido carreras que no son tradicionalmente femeninas.

«Creo que una de las sensaciones que más acompaña a una mujer a lo largo de su vida es la culpa, esa presión más o menos sutil de no estar donde se supone que debería estar, ya sea en el plano familiar, laboral, sentimental, maternal, social o sexual. A veces proviene del entorno, pero otras de nuestro interior, por tradición y educación, y nos lleva a una autocensura que tristemente puede alejarnos de lo que realmente querríamos hacer».

‘Deepfake’: ¿Lo que vemos y oímos es siempre lo que parece?

Channel 4 ha contratado al oscarizado estudio de efectos visuales Framestore para recrear a una inaudita Isabel II con tecnología ‘deepfake’ que baila encima de las mesas y charla sobre los temas más mundanos desde palacio.

La imagen de la longeva soberana se ha logrado a través de inteligencia artificial para advertir sobre la tecnología avanzada, que está permitiendo la aparición y difusión de millones de informaciones erróneas, falsas y maliciosas en la era digital.

El vídeo de Framestore vuelve a poner sobre la mesa muchas cuestiones sobre la desinformación visual y otras que van más allá, como la que apunta la actriz Debra Stephenson, que ha colaborado en dar vida a esta deepfake queen: «es alucinante pero es terrorífico cómo esto podría ser usado en otros contextos».

Ian Katz, director de programas de Channel 4 ha afirmado que «la tecnología deepfake es la terrorífica nueva frontera en la batalla entre desinformación y verdad».

Channel 4 ha subido el vídeo a YouTube con el mensaje: «Un mensaje navideño diferente, para un año diferente«.

Crédito imagen principal: Channel 4.

La Voz de Galicia: «El Himalaya a corazón abierto»

«Viajó sola tras superar un cáncer y 15 años después desafió el mal de altura. A 5.300 metros, Xiana, catalana de madre gallega, conoció al sherpa Lakpa y reescribió su vida. Lo más difícil no es llegar a la cima, advierten, sino volver. Así se enamoraron dos culturas.

Al bajar del Himalaya la vida «es mucho más fácil que antes de subir», asegura Xiana Siccardi, periodista catalana de madre gallega, que un día paró para hacerse una pregunta: «Tanta prisa por ir de aquí allá, ¿y dónde me quedé yo?». En el 2017, Xiana salió a buscarse». 

Lee el artículo íntegro de Ana Abelenda en La Voz de Galicia haciendo clic aquí.

El País: «Un libro para retirar una tonelada de basura del Everest»

Publica un reportaje sobre cómo se ha realizado la campaña de retirada de residuos en nombre de los lectores de ‘Sherpas’

El diario El País ha publicado un detallado reportaje sobre la retirada de una tonelada de basura que el libro SHERPAS ha impulsado junto a su editorial, Ediciones de Viento.

Puedes leer el artículo en El País aquí.